Renovables

T-Solar prepara una emisión de bonos antes de activar su venta

Ha encargado su refinanciación a Goldman Sachs y Santander, así como una emisión de 500 millones

T-Solar Pulsar para ampliar el gráfico

El sector de las energías renovables está en plena explosión. Un boom que no solo afecta a las ventas de compañías y de activos, sino que llega también a la deuda. I-Squared, el fondo estadounidense que se hizo con la filial de renovables de Isolux Corsán en 2017, sondea ahora el apetito de bancos y fondos para el sector. Todo está listo para acometer la venta de T-Solar, pero antes planea refinanciar los 1.000 millones de deuda. Una operación que contempla una emisión de bonos, según indican fuentes financieras a CincoDías.

I-Squared encomendó a Goldman Sachs la venta de este activo, por el que pagó 120 millones para imponerse en una puja a Cubico –el fondo de energía fundado por Santander–, KKR o un vehículo del magnate George Soros en plena agonía financiera de la constructora. El vehículo estadounidense recibió pronto muestras de interés de grandes fondos internacionales como el australiano Macquarie, la compañía japonesa Onix o el fondo estadounidense First State, tal y como publicó este periódico. Las valoraciones preliminares de la compañía superan ahora los 1.500 millones.

Este precio incorpora una deuda de 992 millones, por los que pagó 40 millones en 2018, en torno a un 4% del total. El precio de las acciones sensu estrictu (el equity) es de 500 millones, tras haber valorado la empresa en 222 millones hace un año en una ampliación de capital. El fondo ha decidido renegociar el pasivo de la compañía para elevar el precio que obtenga en la venta. Para ello ha fichado a un banco español, Santander, para que acompañe a Goldman Sachs en esta operación. Las partes esperan lanzar la operación para 2020.

La empresa dispone de varios créditos sindicados, en los que BBVA es uno de los principales financiadores, aunque también constan otras entidades, como Santander, CaixaBank o Bankia, entre las españolas. En 2017, a través de una de sus filiales, emitió 118 millones de euros en bonos a un interés del 3,15% y con vencimiento en 2037 en una suerte de reestructuración de su pasivo. Su horizonte de vencimientos, en todo caso, está despejado. Más de 730 millones deberán amortizarse a partir de 2024.

El plan ahora pasa por amortizar parte de esta deuda con una nueva emisión de bonos. Las fuentes consultadas indican que los planes de la compañía pasan por una colocación de deuda que suponga en torno a la mitad de la deuda empresarial, unos 500 millones.

También está sobre la mesa que la compañía de renovables opte por emitir un bono proyecto. Es decir, una emisión cuyos fondos van destinados a financiar un proyecto concreto. Los bancos plantean esta estructura por tratarse de una financiación más flexible que el tradicional project finance.

La deuda cotizada que tiene actualmente se emitió precisamente para cancelar los préstamos con los que había financiado la construcción de una docena de parques fotovoltaicos, que son prenda de estos bonos. No fue, eso sí, una operación al uso. Estos 118 millones se colocaron entre inversores cualificados en el mercado no regulado de Fráncfort.

"Lo ideal es encontrar un mix entre deuda bancaria y bonos. La deuda de la compañía ya es grande y el sector bancario español ya no tiene mucho más apetito por esta empresa. Lo ideal es abarcar lo más amplio del mercado", indican fuentes del sector.

La compañía explica en su página web que tiene 53 plantas operativas, con 392 megavatios instalados en energía solar, la mayor parte de ellos de fotovoltaica. A cierre del pasado ejercicio, T-Solar contaba con la mayor parte de su potencia instalada en España 266 megavatios (brownfield), de los que 233 eran fotovoltaicos y el resto, termosolares. También mantenía instalaciones en Italia, India, Perú, Estados Unidos y Japón. Aunque la planta de este último país se vendió en diciembre de 2018, lo que disparó los beneficios al anotarse un resultado de 29,4 millones y en EE UU también se firmó la desinversión de su único proyecto el pasado febrero por un importe de unos nueve millones de euros.

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