Sánchez e Iglesias negocian un listado de ministros con pesos pesados del actual e incorporaciones de Podemos

Calviño, Ábalos o María Jesús Montero continuarían en el Ejecutivo de coalición en el que podrían entrar Irene Montero o Garzón

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El presidente del Gobierno en funciones,y líder del PSOE, Pedro Sánchez (centro), y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, acompañados de Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida; Irene Montero, dirigente de Unidas Podemos; y Adriana Lastra, vicesecretaria general del PSOE.

El retroceso electoral que tanto PSOE como Unidas Podemos sufrieron el domingo en las urnas del 10N ha resultado el revulsivo necesario para fraguar en menos de 48 horas lo que no lograron en seis meses tras los comicios del 28A. Ambos partidos alcanzaron ayer un principio de acuerdo para formar un Gobierno de coalición, que fue firmado públicamente por sus líderes en el Congreso de los Diputados como fórmula magistral para afrontar el bloqueo político del país. Un giro de los acontecimientos que llega después de que las urnas pasaran factura el domingo a su infructuosa negociación anterior, debilitando a ambos, y fortaleciesen a un bloque de derecha, con el auge de Vox como tercera fuerza, que sigue siendo minoritario pero podría aspirar a ganar una segunda repetición electoral de llegar a darse.

“Los españoles han hablado y nos corresponde a los partidos responder a su voluntad. Hemos alcanzado un preacuerdo ilusionante” para la formación de “un Gobierno progresista”, sustentado en un pacto programático “de cuatro años, coherente y leal”, celebró el secretario general del PSOE, y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez.

“Lo que en abril era una oportunidad histórica, ahora es una necesidad histórica”, apuntó por su parte el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, antes de fundirse con Sánchez en un abrazo que promete marcar la XIV Legislatura, para la que proponen el primer Gobierno de coalición de la Democracia.

El Ejecutivo, que tendría a Sánchez a la cabeza, daría entrada a Iglesias como vicepresidente, dejando atrás el veto que el primero ejerció sobre el segundo en la negociación de Gobierno de coalición que dio paso a la fracasada tentativa de investidura del pasado julio así como los duros reproches que ambos se han cruzado.

A partir de ahí, Sánchez anunció durante la campaña que nombraría a la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, vicepresidenta económica, en busca de un mensaje de ortodoxia fiscal a Bruselas, los mercados y el empresariado, que podría necesitar acentuar después de que el pacto de ayer fuera digerido por el Ibex con caídas superiores a las de Europa y peticiones de moderación desde las patronales CEOE o Cepyme.

Cabe la posibilidad de que la número dos del Ejecutivo actual, Carmen Calvo, repita, dando lugar a tres vicepresidencias, mientras que otros pesos pesados del Gobierno, como los ministros de Fomento, José Luis Ábalos; Hacienda, María Jesús Montero; Energía, Teresa Ribera; o Interior, Fernando Grande-Marlaska, suenan para continuar también en el nuevo Gabinete. Del lado de Podemos, la portavoz Irene Montero, o el líder de IU, Alberto Garzón, presentes en la firma de ayer, están en primera línea para entrar en el Consejo de Ministros.

Está por ver qué carteras podrían recaer en Podemos, después de que en julio rechazaran la propuesta socialista de gestionar Vivienda, Sanidad e Igualdad y reclamaran al menos también las políticas activas de empleo para aceptar. Sánchez sostuvo ayer, en todo caso, que el diseño definitivo del nuevo Ejecutivo tardará semanas en conocerse pues debería acabar de diseñarse una vez que triunfe su investidura como presidente, algo que está lejos de alcanzar solo con el apoyo de Iglesias.

Los 120 escaños del PSOE y los 35 de Podemos suman 155, que aún con el apoyo de Más País, dada la predisposición de Íñigo Errejón a apoyar un desbloqueo progresista, se quedaría a 18 votos de la mayoría absoluta. La coalición requeriría del factible apoyo de formaciones regionalistas (PNV, que ya ayer vio el pacto como un “primer paso en la buena dirección”, Coalición Canaria, BNG, PRC y Teruel Existe) para alcanzar los 170 escaños. No parece realista que se termine alcanzando la mayoría absoluta de 176 escaños pero en una segunda votación, cuando bastan más votos a favor que en contra, podrían desbloquear la situación –ante la negativa que ya avanzan PP y Vox– la abstención de ERC, o la de EH Bildu y Ciudadanos; por ejemplo. Aunque la formación naranja calificó ayer de “nefasto” el pacto PSOE-Podemos negándole su aval, la opción de la abstención queda abierta tras la dimisión de Albert Rivera y la celebración de un congreso en el que el partido busca reinvertarse tras su descalabro el 10N.

Sánchez contactará ahora con el resto de líderes políticos para granjearse su apoyo. Parten para ello de un esquemático acuerdo programático, que busca el equilibrio entre la política social y la prudencia presupuestaria, en torno a 10 ejes: consolidación del crecimiento y creación de empleo; justicia tributaria, con una tributación más progresiva; impulso de las pymes; lucha contra el cambio climático; medidas sociales; regeneración democrática; respaldo a la cultura; políticas feministas; apoyo a la España vaciada; y la resolución del problema catalán, fomentando el diálogo. Un punto, este último, que podría ser clave para lograr la abstención de los secesionistas, indignados tras el fallo condenatorio a los líderes del procés.

De lograr la investidura, que podrían intentar celebrar a partir de la segunda quincena de diciembre, el Ejecutivo de coalición tendría el reto de gobernar en minoría un Parlamento más fragmentado que nunca. La tramitación de unos Presupuestos Generales para 2020 sería la prueba de fuego que decidiría si dicho Gobierno de coalición tendría al menos un par de años de horizonte o los días contados.

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