Vestas apuntala la primacía de Dinamarca en energía eólica

Está en mejor posición que Siemens Gamesa para capturar el crecimiento del sector

Turbinas del parque eólico marino Eneco Luchterduinen, cerca de Ámsterdam (Países Bajos).
Turbinas del parque eólico marino Eneco Luchterduinen, cerca de Ámsterdam (Países Bajos).

Pese a ser pequeña y solo moderadamente tempestuosa, Dinamarca acoge los dos faros principales de la eólica: Orsted y Vestas, que suman un valor de 49.000 millones de euros. Y hay potencial para que ambos crezcan mucho más.

La supremacía de Dinamarca es una reivindicación de su fuerte lobby verde y de su previsora política industrial, que otorgó al sector el nivel adecuado de subvenciones. En 1990, fue el primer Gobierno europeo en establecer objetivos de producción de energía eólica, y un año después se puso en marcha el primer parque marino del mundo.

Al reducir gradualmente las ayudas estatales a mediados de los ochenta, desde un 30% de los costes iniciales, empresas locales como Vestas –exfabricante de grúas industriales– se vieron obligadas a valerse por sí mismas antes que sus rivales internacionales. El operador de parques Orsted sigue siendo propiedad al 50% del Estado.

Esa forma de pensar ha valido la pena. Vestas es ahora el mayor fabricante de turbinas, con una capitalización bursátil de casi 16.000 millones –el 5% del PIB danés– y una cartera de pedidos que subió 9.000 millones en 2018, hasta los 33.000 millones. Además, está más sano que su rival más cercano, Siemens Gamesa, que esta semana ha tenido que recortar los márgenes operativos previstos para 2020 al 5,5%-7% por la presión de los operadores de parques, que están perdiendo subvenciones sistemáticamente. Por contra, Vestas reportó el jueves márgenes operativos del 11,8%, frente al 9,8% de hace un año.

Los 2.800 millones de caja neta de Vestas a finales de 2018 contrastan con los 615 millones de Gamesa. Eso lo deja en mejor posición para capturar una parte significativa de los 1,1 billones que la AIE cree que se gastarán en eólica marina en los próximos 20 años. Ese potencial se refleja en la acción de Vestas, que subió un 12% el jueves (y un 3,65% el viernes), hasta más de 20 veces su valor de 2012. Vestas está valorado en más de 19 veces los 740 millones de beneficio neto previstos para el año, frente a las 16 de Gamesa. Aunque ambos se beneficiarán del cambio energético, el viento en las velas de Vestas –y Dinamarca– parece más fuerte.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías