Las preocupaciones de nuestra industria

El gran riesgo para las empresas no es el conflicto entre China y EE UU,­ sino Europa y el ‘impasse’ que están generando los nuevos hábitos de consumo

Las preocupaciones
de nuestra industria

La economía global se encuentra en una desaceleración sincronizada y se espera en 2019 un crecimiento más lento en casi el 90% del mundo, tal y como pronosticó este mes de octubre la nueva directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva. El FMI achacó parte de la responsabilidad a las disputas comerciales, como la guerra comercial entre Washington y Pekín, además de a las diferentes tensiones geopolíticas y el posible impacto del Brexit.

Sobre el terreno, las empresas industriales internacionalizadas de nuestra asociación indican que la principal preocupación no es tanto China o EEUU, sino Europa, que representa casi el 60% de nuestro mercado. “Europa es como una autovía que se está convirtiendo en nacional”, explicaba una empresa. La salud de Alemania toca más la entraña a nuestra industria exportadora, mientras que EEUU, en la dimensión que le corresponde, sigue teniendo un alto interés para nuestras empresas pese al aumento de barreras comerciales. Es preciso gestionar adecuadamente los posibles escenarios y ver si, al menos, Europa puede aprovechar alguna oportunidad que brinde el desencuentro entre los dos polos, que luchan por una hegemonía económica y tecnológica que, a la práctica, ya se está decantando desde hace tiempo y de forma paulatina hacia el extremo oriental.

Lo que preocupa a las empresas industriales, sin embargo, va más allá de la guerra comercial o el Brexit, lo que demuestra que la situación que están viviendo es harto compleja. A los cambios geopolíticos y a la incertidumbre que genera un entorno cada vez más VUCA, se suman otros dos aspectos que están sacudiendo a nuestro tejido industrial.

Las empresas señalan que el actual momento de impasse motivado por la demanda de otras formas más sostenibles de consumo les está afectando en mayor medida que la situación geopolítica, si bien está claro que la suma de ambos factores complica más el escenario. Tenemos ante nosotros los grandes cambios que están experimentando sectores como el de la alimentación o la automoción En el caso de la alimentación, la industria tiene ante sí la adopción por parte de los consumidores de nuevos hábitos y una demanda que suponen la incorporación de materiales y productos más sostenibles. El sector de la automoción, por su parte, está viviendo una evolución del modelo de movilidad tradicional, que va de un uso distinto del vehículo hasta formas de movilidad más sostenibles.

Si bien pareciera que estos cambios deberían motivar nuevas inversiones, a la práctica, sin embargo, existe un mayor conservadurismo en el momento de decidir si acometerlas, a la espera de que se concrete hacia dónde se encamina la nueva demanda social, los nuevos requerimientos técnicos y tecnológicos. Por ello, nuestras empresas, proveedoras de tecnología para la industria, ven cómo sus clientes están aumentando los periodos de maduración de los proyectos de inversión en maquinaria y transformación. Lo cierto es que pueden permitirse retardar sus decisiones, puesto que venimos de un periodo de gran exportación, y cuentan con una capacidad instalada.

A todo ello se une además un segundo elemento, que en este caso no es generalizado, pero que allí donde se produce provoca un importante cambio en el escenario. Algunos sectores, como por ejemplo el de la industria alimentaria y del packaging, están experimentando destacados procesos de concentración empresarial, de forma que las empresas se enfrentan a un entorno con menos competidores pero de mayor tamaño, o bien se acaban integrando en grandes corporaciones.

Las dificultades no tienen la misma incidencia en todas las empresas. Las internacionalizadas y mejor posicionadas en los distintos mercados, aquellas que cuentan con tecnologías mejor integradas y mayor capacidad de innovación y flexibilidad están cumpliendo sus previsiones y podrán seguir haciéndolo en el futuro. Tal y como está sucediendo, en un mismo sector hay quien capea mucho mejor el temporal, y hasta quien lo surfea, según su nivel de preparación.

La altísima participación de empresas internacionalizadas en la ya tradicional sesión sobre El Estado del Mundo que organiza amec cada mes de octubre y que cuenta con la experta de CESCE Beatriz Reguero, y que trató este año qué afectaciones están teniendo en los mercados la desaceleración del crecimiento de la economía mundial, la guerra comercial, el Brexit y el aumento de la tensión en Oriente Medio, es una muestra más de que el mundo es ahora más imprevisible que nunca. Tras hacer un repaso por la situación en los principales mercados, las empresas, de forma positiva, no se dieron por satisfechas, y en el turno de preguntas se interesaron por muchísimos otros. Un interés que revela que hemos alcanzado un buen grado de madurez de la internacionalización en nuestra economía. La economía española se consolidó en el escenario internacional y aumentó su protagonismo creciendo en un 6,2% en 2018, hasta alcanzar un 7,2 en el Índice de Solidez Internacional (ISI), recientemente publicado por amec. El índice mejoró pese a la contribución negativa del aumento de las barreras y el retraso tecnológico, con una más que notable falta de inversión pública en desarrollo e innovación en nuestra industria.

Ante esta situación, hay que buscar fórmulas para lograr que la desaceleración no retarde el importantísimo proceso de cambio tecnológico. Hay que saber discriminar y lograr que se lleven a cabo aquellas inversiones realmente transformadoras. Para ello es imprescindible un impulso público decidido, que contemple facilidades e incentivos, como lo podría ser un Plan Renove de maquinaria para la industria, que nos permita ocupar una buena posición en este momento de impasse, aportando una mayor competitividad a nuestra economía. De lo contrario, daremos un nuevo paso atrás en nuestra transformación tecnológica. En un contexto global, o afrontamos esta evolución o no saldremos adelante.

Joan Tristany es Director general de Amec (Asociación de Empresas Industriales Internacionalizadas)