Microsoft hace el papel de adulto en la regulación de las tecnológicas

A los relativamente advenedizos Facebook y Google no les vendría mal copiar su enfoque

Logotipo de Microsoft en Los Ángeles (California, EE UU).
Logotipo de Microsoft en Los Ángeles (California, EE UU).

Con la edad viene la sabiduría. Microsoft se ha construido una reputación en Washington y Bruselas, a diferencia de Facebook, Google y otros. A estos relativamente advenedizos no les vendría mal copiar el enfoque adoptado por la empresa de Satya Nadella.

Microsoft tiene un valor de mercado de 1 billón de dólares –cifra superada solo por Apple–, pero tiene un objetivo político más pequeño a sus espaldas que los demás. Mark Zuckerberg, de Facebook, reconoció el miércoles en una audiencia del Congreso sobre su proyecto de criptodivisa libra que la firma de 530.000 millones carece de fiabilidad. Sundar Pichai, de Google, tuvo que negar el año pasado que el motor de búsqueda esté sesgado políticamente.

Microsoft, que tiene 44 años de historia, se ha ablandado desde la época en la que estuvo en la encrucijada regulatoria. Tuvo una lucha épica con el Departamento de Justicia de Estados Unidos en la década de los noventa por el poder de mercado de su sistema operativo Windows. También tuvo una batalla de años con la Comisión Europea, que impuso una multa de 1.400 millones de dólares (1.300 millones de euros) en 2008, un récord en aquel momento.

Los ejecutivos de Microsoft se dieron cuenta de que necesitaban ver su empresa tal y como la veían los demás, un mensaje que podría decirse que aún no ha llegado a Facebook. Los funcionarios de Washington DC y Bruselas nos dicen que Microsoft ha desarrollado una buena disposición.

Ayuda que la empresa fundada por Bill Gates no tenga una red social en la misma línea que Facebook. Es propietaria de LinkedIn, pero está considerada como una plataforma para profesionales. Eso evita en gran medida la exposición a posts públicos online potencialmente tóxicos y a preo­cupaciones en torno a la privacidad de los datos de los usuarios.

Pero Microsoft también presenta soluciones constructivas a los problemas que preocupan a los reguladores. La empresa desempeñó un papel de primer orden convocando a los líderes de la industria de la tecnología después de los ataques a dos mezquitas en Nueva Zelanda. También ha desarrollado un kit de software de código abierto para votar de forma segura.

A Apple, otro estadista de la industria, se le ha elogiado por su liderazgo en materia de privacidad, y su jefe, Tim Cook, ha navegado hasta ahora hábilmente por los dilemas del comercio y la libertad de expresión entre Estados Unidos y China. Pero la empresa no es inmune: los críticos alegan un comportamiento anticompetencia en su tienda de aplicaciones.

Microsoft también afronta controversias. Dice que hará cambios después de que un organismo europeo que supervisa la gestión de los datos dijera el lunes que los contratos de la empresa con las instituciones de la UE podrían no cumplir con las nuevas normas de privacidad de datos. Pero es lo más cercano que tiene la industria a un adulto cuando se trata de regulaciones del sector tecnológico.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías