Las marchas y los piquetes paralizan el transporte, la gran industria y el comercio

La patronal Foment del Treball asegura que el paro "no se ha notado en la mayoría de los sectores, aunque ha afectado a la movilidad"

Cataluña vive este viernes una de las jornadas más convulsas de los últimos años. De un lado, la región protagoniza la cuarta huelga general vinculada al proceso independentista en menos de dos años. El paro, no secundado por los sindicatos mayoritarios (CC OO y UGT), ha sido convocado por los sindicatos independentistas Intersindical-CSC y Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC) tras la condena que el Tribunal Supremo impuso a los líderes del 'procés', si bien ha sido convocada alegando diversos motivos laborales y económicos, como la derogación de la reforma laboral o la implantación de un salario mínimo catalán de 1.200 euros. La huelga ha coincidido además con la llegada a Barcelona de las miles de personas que han venido integrando las llamadas Marchas por la libertad, que han dado lugar por la tarde a multitudinarias manifestaciones de protesta y algunos altercados violentos.

Como resultado de la protesta y los piquetes, la movilidad quedó afectada en toda Cataluña desde primera hora. Una veintena de carreteras han sufrido cortes de diferente gravedad, entre ellas la A-P7 en la frontera con Francia, la A2 o la N-340. El Prat canceló 57 vuelos (36 de Vueling) y los servicios ferroviarios sufrieron también cortes intermitentes de vías en toda la región.

Los servicios mínimos decretados por la Generalitat sí garantizaron el funcionamiento del 50% del metro y el autobús urbano en Barcelona en horas punta, mientras que el resto de la jornada el servicio funcionó al 25%. Los trenes de Cercanías y Regionales contaron con mínimos del 33% durante todo el día. Pero a pesar de ello, el Metro de Barcelona, por ejemplo, registró un 42% menos de pasajeros que el viernes anterior.

Junto a los problemas del transporte, la huelga logró también paralizar el pequeño comercio –donde distintas fuentes apuntaban al cierre de entre el 60% y el 80%– y la universidad – que registró una incidencia del 90%–, según datos de la Generalitat. Pese a ello, las cifras oficiales indican que en la mayoría de los sectores económicos la huelga tuvo un seguimiento inferior al 50%. Fue el caso de la función pública (30,39%), la enseñanza pública (43%) o la sanidad pública (26,3%), según informó el conseller de Trabajo, Chakir El Homrani.

La patronal Foment del Treball, que consideró el paro “ilegal” por no ser de índole laboral, aseveró de hecho que la huelga “no se ha notado en la mayoría de sectores, aunque ha afectado a la movilidad”.

Sin embargo, hubo otros datos que reflejaron el éxito del paro, como la parálisis total en la entrega y recepción de mercancías en las terminales, o la carga y descarga de buques del Puerto de Barcelona por el seguimiento del 100% de los estibadores. O el cierre del símbolo de la capital Condal, la Sagrada Familia, que interrumpió las visitas al no poder garantizar la seguridad.

El Gobierno central, por su parte, consideró que la huelga tuvo, por el contrario, “un impacto reducido”. Según la evaluación hecha a media mañana por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien utilizó el dato del recorte del consumo eléctrico del 7% para restar importancia al seguimiento del paro. Durante la mañana surgieron otros datos de caída del consumo eléctrico que oscilaron entre el 4,3% de Red Eléctrica y el 10,11% de la Generalitat.

Más allá de este dato de la caída del consumo eléctrico, la Generalitat no aportó datos sobre el impacto en la industria. Pero, otro icono de la actividad industrial en Cataluña, la fábrica de Seat de Martorell acordó el jueves un paro técnico de todos sus turnos del viernes por no estar garantizado el suministro de piezas. Además, fuentes sindicales informaron de que la actividad estuvo en “mínimos” en Mercadona y en Mercabarna.

También el turismo, otro de los motores de Barcelona se vio perjudicado. La naviera alemana TUI anunció el desvío de dos de sus barcos que tenían previsto llegar a Barcelona este fin de semana ante los disturbios, mientras que la italo-suiza MSC canceló todas sus excursiones en la Ciudad Condal y Pullmantur adelantó la hora de llegada al puerto.

A media tarde, en paralelo a las concentraciones comenzaron a producirse algunos altercados violentos y pequeños incendios, como los registrados durante toda la semana tras conocerse el lunes la condena del Tribunal Supremo contra los líderes del procés secesionista.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, criticó el viernes con dureza la actitud del presidente de la Generalitat, Quim Torra, y su actitud de “banalización de la violencia”, al “minusvalorar los efectos graves, no solamente sobre la economía, sino sobre la convivencia en Cataluña de esa violencia”.

Reacción ante los disturbios

Previsión de Interior. El Ministro del Interior, Fernando, Grande Marlasca, defendió el viernes que “se puede visitar Barcelona con total normalidad”, si bien admitió que el grupo de coordinación de los Mossos, la Policía Nacional y la Guardia Civil “tienen previsión de que personas violentas y de distintas ideologías hagan actos de presencia en Cataluña y más concretamente en Barcelona” este fin de semana. Estos grupos de antisistemas, podrían llegar del País Vasco o incluso de otros países como Francia o Alemania. Pero añadió que las fuerzas de seguridad “los están considerando y los dispositivos previstos están acordados también en base a esa circunstancia, en conjunto con otras muchas”.

“Moderación. El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, aseveró que “no habrá impunidad” para los violentos pero defendió la “moderación y proporcionalidad” con la que el Ejecutivo y las fuerzas del Estado están respondiendo a los altercados.

PP y Cs piden contundencia. Los líderes de PP y Cs reclamaron a Sánchez el viernes más contundencia contra lo que Pablo Casado consideró una situación de “urgencia” y Albert Rivera definió como una “emergencia nacional”.

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