Órdago de Turquía para robar turistas a España en plena quiebra de Thomas Cook

Prevé alcanzar los 75 millones de viajeros y añadir medio millón de camas en 2023

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Turquía está dispuesto a arrebatar a España el liderazgo como destino turístico en el Mediterráneo. Coincidiendo con la quiebra de Thomas Cook, el Ejecutivo presidido por Recep Tayyip Erdogan presentó la pasada semana un plan para alcanzar los 75 millones de viajeros en 2023, lo que supondría ganar casi 30 millones de turistas en cinco años a un ritmo anual de seis millones de viajeros cada ejercicio. De hecho, ese fue el incremento registrado en 2018 y el previsto para 2019, gracias en gran medida a unos precios muy bajos respecto a otros destinos competidores como España. Un estudio realizado por Mabrian Technologies e Interface Tourism Space remarcaba que las tarifas españolas para alojarse en un hotel podían incluso triplicar a las turcas en el caso de los establecimientos de tres estrellas, lo que habría provocado una fuga progresiva de turistas alemanes y británicos de España, los dos mayores mercados de España, hacia otros destinos más baratos.

El eje principal de la estrategia turca se sostiene sobre una inversión de 164 millones de euros con tres claros objetivos. El primero es incrementar las campañas de promoción en los grandes mercados emisores, el segundo es elevar la capacidad de los dos mayores aeropuertos (Estambul y Anatolia) y el tercero es impulsar el crecimiento de la planta hotelera, que en la actualidad cuenta con 1,5 millones de habitaciones y tendría que contar con 2 millones de plazas en los próximos cuatro años.

La aerolínea estatal Turkish Airlines elevará todos los derechos de vuelos desde los grandes destinos asiáticos

Al estar situada entre Asia y Europa, Turquía no tiene tanta dependencia del turismo europeo, como sucede en el caso de Alemania. En 2018, los grandes mercados emisores de turistas fueron Rusia, con 6 millones; Alemania, con 4,5 millones; Bulgaria, con 2,3 millones; Reino Unido, con 2,2 millones, y Georgia, con 2 millones. El plan del Ejecutivo otomano pasa por que esa clasificación no cambie y que esos cinco países sigan aportando cada año más flujo de viajeros y al mismo tiempo mejorar su posición en tres áreas geográficas: Europa Central, de donde se quiere atraer 4,5 millones de viajeros adicionales hasta 2023; Oriente Medio, con 4 millones más; y América, con 3 millones más. “Nuestros esfuerzos promocionales se van a centrar en los cinco mayores mercados y en algunos países de Oriente Medio y Asia, especialmente en China, India, Corea del Sur y Japón”, aseguró el ministro de Cultura y Turismo de Turquía, Mehmet Nuri Ersoy, durante la presentación de la estrategia.

El objetivo no es solo atraer más viajeros, sino también que gasten más durante sus estancias. La meta que se han impuesto las autoridades turcas es llegar a 59.000 millones de euros al año, incrementando la media de pernoctaciones a 10 noches por cada estancia (el máximo se alcanzó en 2016 con 11,4 días), el gasto medio diario a 86 euros (desde los 67 previstos para el cierre de este año) y el gasto por estancia hasta 867 dólares recuperando los máximos alcanzados en 2014.

En el despliegue de esa estrategia va a jugar un papel fundamental la aerolínea estatal Turkish Airline, que prevé cerrar este año con 76 millones de pasajeros transportados, de los que 45 habrán sido en vuelos internacionales y 31 en traslados domésticos. El objetivo es incrementar los derechos de vuelo (slots) a los destinos asiáticos (China, India, Japón y Corea del Sur).

La lira se ha depreciado un 60% frente al euro desde 2015 elevando el poder adquisitivo de los turistas alemanes

Una tendencia que ya anticipó el lobby Exceltur, compuesto por 29 de las empresas más importantes de España, el pasado mes de enero. En su análisis, este organismo constataba que las cifras del cierre de 2018 ya mostraban un crecimiento sin precedentes de los mercados de proximidad, que ya habían recuperado los niveles previos a la crisis de 2016, en el que la llegada de turistas se desplomó de 41,1 a 30,9 millones de viajeros. Un ajuste superior a los 10 millones de viajeros y que estuvo muy ligado a la concatenación de atentados terroristas. El estudio de Exceltur, que recogía las cifras de 2018, mostraba como la llegada de turistas europeos a Turquía ya había recuperado el nivel previo a crisis de 2016, gracias a la recuperación de los mercados de proximidad, como Rusia, Golfo Pérsico o Asia, y que los mercados europeos aún tenían recorrido para recuperar lo perdido.

El mercado europeo más importante es Alemania, que aglultina al 45% del total. Esa cifra, sin embargo, revela que aún queda un margen de un millón de viajeros para recuperar los niveles precrisis. El segundo mercado por volumen de viajeros es Reino Unido, con 2,2 millones (un 23% del total), en el que el margen de mejora se reduce a 263.000 viajeros. El tercero en la clasificación es Holanda, con 980.555 viajeros (un 10,3% del total), a la que todavía le faltan 219.000 personas para llegar a las cifras registradas en 2015. El cuarto lugar lo ocupa Países Nórdicos, con 969.187 viajeros y una brecha de 533.190 viajeros. La lista la completan Italia y Francia, que podrían aportar 224.191 y 120.966 viajeros este año, respectivamente.

Unos niveles que esperan recuperar ya este año, toda vez que la lira turca sigue muy depreciada con respecto al euro, lo que supone una ganancia de poder adquisitivo para los turistas procedentes de la zona euro. En 2015 la lira turca se cambiaba a 0,38 euros; desde esa fecha ha encadenado cuatro ejercicios consecutivos depreciándose hasta llegar a los 0,15 euros de ayer, lo que supone un ajuste del 60%.

Las grandes cifras del turismo mundial

Objetivos. La meta que se ha marcado el Ejecutivo turco para el cierre de 2023 es alcanzar los 75 millones de viajeros extranjeros y un gasto de 59.000 millones de euros. Si llevamos esas cifras a la última clasificación elaborada por la Organización Mundial de Turismo, se situaría como el cuarto destino más visitado del mundo, solo por detrás de Francia, España y EE UU. En gasto también quedaría ubicado en cuarto lugar, superando a otros destinos como Tailandia, Reino Unido o Italia.

Lira turca. La devaluación de la moneda local frente al resto de divisas es uno de los ejes en los que basa su previsión de crecimiento el Gobierno turco. En cinco años ha perdido más de un 60% del valor y eso ha generado un incremento del poder adquisitivo de los turistas de la zona euro y los británicos, como consecuencia de la apreciación del euro y de la libra esterlina.

Thomas Cook. La quiebra del turoperador británico también ha dejado un importante número de facturas sin pagar en Turquía. Los primeros cálculos hablan de una deuda de 350 millones de euros. La merma de conectividad ha sido subsanada con acuerdos rápidos firmados con Easyjet y Jet2 para garantizar las plazas pérdidas con Thomas Cook, mientras que British Airways anunció la recuperación en abril los cuatro vuelos entre Gatwick y Anatolia en abril.

 

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