Los detractores de Draghi se preparan para la nueva batalla

Lagarde tendrá que suavizar los ánimos y garantizar que los gobernadores nacionales se sientan escuchados

Christine Lagarde y Mario Draghi.
Christine Lagarde y Mario Draghi.

Mario Draghi ha hecho todo lo que ha podido para ayudar a su sucesor. Pero sus audaces medidas para estimular la zona euro provocarán un dolor de cabeza diferente a Christine Lagarde incluso antes de que debute, a principios de noviembre.

La dificultad proviene de la creciente reacción pública contra las medidas que anunció Draghi hace un mes. Esto incluía planes para volver a comprar bonos del Estado y seguir comprando hasta poco antes de subir los tipos. La última expresión de desacuerdo llega en forma de filtración al FT, que informó ayer de que Draghi ignoró el consejo del comité de política monetaria, compuesto en su mayoría por tecnócratas de los 19 bancos centrales de la zona, que había desaconsejado reanudar la compra de bonos. Sus recomendaciones no se suelen hacer públicas.

La revelación llega menos de una semana después de que seis ex banqueros centrales de la zona euro redactaran un documento en el que criticaban las muy laxas políticas monetarias adoptadas por Draghi en sus ocho años de mandato. Además, banqueros centrales de países que sumados representan más de la mitad del PIB de la zona euro disentieron en la reu­nión de septiembre.

Las filtraciones y las críticas públicas reflejan la insatisfacción por que el BCE compre más deuda soberana pese a los muy bajos rendimientos. Más de dos tercios de los bonos soberanos de la zona euro de la plataforma Tradeweb cotizaban con rendimientos negativos el día 3. El estilo de Draghi también puede generar frustración: a veces anuncia planes audaces, aunque vagos, y trabaja en el consenso después. El ejemplo más llamativo fue su compromiso en 2012 de hacer lo que fuera “necesario” para preservar el euro.

La creciente disidencia pública no hará que el BCE abandone su política en un futuro próximo. Invertir el curso sería demasiado perjudicial para su credibilidad. Pero marca las líneas de batalla para Lagarde. Su tarea más apremiante será suavizar los ánimos y garantizar que los gobernadores nacionales se sientan escuchados y atendidos. Afortunadamente, eso tiene que ver con sus puntos fuertes.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías