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Los críticos con Draghi plantearon rebajar más los tipos en lugar de comprar más deuda

Miembros del Consejo de Gobierno criticaron la efectividad de ampliar el balance y apuntaron el impacto negativo en bancos y aseguradoras

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Mario Draghi, presidente del BCE Getty Images

La reactivación de las compras netas de deuda por parte del BCE, en una cuantía de 20.000 euros al mes a partir de noviembre y por tiempo indefinido, fue sin duda la medida más controvertida de la pasada reunión celebrada el 12 de septiembre por el Consejo de Gobierno de la institución. Según revelan las actas del encuentro, publicadas hoy, la reanudación de esas compras fue aprobada por "una clara mayoría", secundando así la propuesta de estímulos que presentó el economista jefe del BCE, Philip Lane, pero no sin fuertes críticas.

Las divergencias mostradas en público en los últimos días contra esa medida por los gobernadores de los bancos centrales de Alemania, Holanda, Austria y Francia tienen así su reflejo en las actas de la reunión, tras la que también presentó su dimisión la alemana Sabine Lautenschläger, uno de los seis miembros del comité ejecutivo del BCE.

Mientras la propuesta de Lane defiende que las compras de deuda son "un necesario complemento" dentro del paquete de medidas de estímulo y son "efectivas en el apoyo a la actividad y la inflación, según muestra el análisis del equipo del BCE", las críticas de algunos miembros del Consejo de Gobierno del BCE se centraron en cuestionar precisamente su conveniencia.

Los críticos defendieron que trata de "un instrumento de último recurso, que solo se debería implementar en una situación de contingencias más severas y que no estaba justificado teniendo en cuenta las perspectivas actuales"

Uno de los argumentos fue que "las decisiones del Consejo de Gobierno deberían estar basadas en la efectividad de las medidas más que en señalar los efectos en relación al mercado". Y recordaron los efectos negativos potenciales en los intermediarios financieros, como bancos, compañías de seguros y planes de pensiones, ante una perspectiva de aplanamiento de la curva de tipos en el largo plazo y de un agravamiento de los riesgos para la estabilidad financiera.

Además, se puso sobre la mesa la posible escasez de activos disponibles para la compra con esa reactivación del incremento del balance del BCE y el hecho de que su prolongación indefinida en el tiempo -hasta poco antes de una subida de tipos cuya fecha se ha vinculado a un alza de la inflación, sin más detalle- "podría llevar al mercado a demandar mayores compras mensuales, al menos en ausencia de una evidencia convincente de una mejora en las perspectivas de inflación".

Las críticas también aludieron a que podrían llegar a romperse los límites establecidos, por los que el BCE no adquiere más del 33% de la deuda de un emisor o una emisión, con lo que se vulneraría el principio por el que la política monetaria no ha de mezclarse con la fiscal, en una continua mejora de las condiciones de financiación de los gobiernos. La institución insiste en cambio en que el ritmo de 20.000 millones de euros al mes permite la prolongación de las compras "por un período significativo de tiempo".

Las discrepancias sobre las compras de deuda llevaron incluso a algunos miembros del Consejo de Gobierno a proponer una rebaja de 20 puntos básicos en el tipo de la facilidad de depósito -en lugar de los 10 puntos básicos acordados-, dentro de un paquete de estímulos que dejaría fuera esas compras netas de deuda. Otros miembros también mostraron su oposición al recorte de 10 puntos básicos por los efectos negativos de más rebajas de tipos. 

La política fiscal, único punto de unanimidad

Los miembros del Consejo de Gobierno coincidieron en la necesidad de dar una respuesta monetaria al deterioro económico de la zona euro, aunque con fuertes discrepancias en su alcance, y también en que los gobiernos con margen de gasto deben pasar a la acción. Las actas revelan que el BCE considera que la política fiscal, más que la monetaria, debería ser más efectiva en dirigirse a los problemas de cada país. En un contexto de declive económico, el Consejo de Gobierno debería ser especialmente cuidadoso en su comunicación y “no crear expectativas irreales sobre las contingencias sobre las que la política monetaria puede actuar”, añaden las actas.

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