Recetas de AEB y CECA para curar la mala reputación de los bancos

La banca se queja de la falta de apoyos y de un discurso social "muy politizado"

Recetas de AEB y CECA para curar la mala reputación de los bancos
Pablo Monge

Si la semana pasada el expresidente de Banco Popular, Emilio Saracho, sorprendía con declaraciones que comprometían a su antecesor en el cargo, Ángel Ron, con sus declaraciones en la Audiencia Nacional, esta promete incluso ser más intensa. El martes pasará a declarar ante el juez José Luis Calama, el que fuera exvicepresidente del banco con Ron, Roberto Higueras, y una semana después el consejero delegado también con el antecesor de Saracho, Francisco Gómez, encargado de llevar a cabo la ampliación de capital en 2016 de 2.500 millones de euros.

Pero para hacerlo más interesante, el día 10 declarará BBVA como imputado en el caso Villarejo por las escuchas presuntamente ilegales a políticos, periodistas y empresarios. En esta ocasión el banco ha elegido como representante al director del servicio jurídico de BBVA España, Adolfo Fraguas Bachiller.

La semana arranca, curiosamente, con la celebración del Día de la Educación Financiera. Su objetivo es que la sociedad tome conciencia de la importancia de la cultura financiera. La ministra de Economía, Nadia Calviño; el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, y la vicepresidenta de la CNMV, Ana María Martínez-Pina, serán los encargados hoy de intentar concienciar a la sociedad de la necesidad de que todos los españoles adquieran un nivel de cultura financiera en las distintas etapas de su vida.

Y en medio, está pendiente que la jueza Ángela Murillo dicte sentencia sobre el caso de la salida a Bolsa de Bankia, una vez que el pasado 1 de octubre. El juicio ha durado casi 10 meses repartidos en 74 sesiones.

Mientras, Santander parece que ha vuelto a retomar las negociaciones con el banquero italiano Andrea Orcel para llegar a un acuerdo para recompensarle tras haberse frustrado su fichaje como consejero delegado. El juicio se iniciará el 13 de abril, pero las partes intentan ponerse de acuerdo antes de que llegue esa fecha. Orcel reclama 112 millones de euros, una cifra que, de perder Santander, haría que saltaran todas las alarmas del gobierno corporativo del banco que preside Ana Botín.

A todo ello se suma la futura decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre el controvertido índice hipotecario IRPH, que se espera para los próximos meses.

Todo un elenco de acontecimientos que minan la reputación de la banca, y que lleva al banquillo a una parte sustancial de los presidentes del sector financiero de una de las épocas más convulsas del sistema bancario español.

Ante la mala imagen de la banca, que no logra levantar cabeza, las patronales del sistema, la AEB y la CECA, incluso de las cooperativas de crédito, la Unacc, han elaborado una estrategia para la gestión reputacional del sector. Han identificado, según ha podido saber este periódico, nueve grandes problemas que deben ser abordados por la banca para intentar poner fin a su pésima reputación-

Las patronales consideran que hay una ausencia de relato conjunto de la banca, como una falta de actuación unida como sector alrededor de las asociaciones. Tanto la AEB como la CECA consideran que la banca está expuesta a nuevas críticas y crisis reputacionales ante problemas coyunturales. A ello se une unos discursos sociales en torno a la banca muy politizados, que por si fuera poco son elaborados por comunidades contrarias a las entidades financieras muy unidas en su discurso negativo y con una red digital muy tupida.

Todo esto se mezcla con un juicio social también muy negativo. Y por si fuera poco, la banca no encuentra ni apoyos ni aliados en la sociedad actual.

Lo único que la sociedad considera positivo del sector es su labor de responsabilidad social corporativa (RSC). Pero la influencia de esta obra social es muy limitada.

Las patronales entienden que, pese a todo, hay oportunidades poco explotadas de impacto positivo con temas de tendencia y ejemplos de buenas prácticas.

“Solo será posible gestionar estos problemas y, consecuentemente, conseguir y mantener una buena reputación en tanto sector y empresas siempre y cuando el ser, el hacer y el decir que les definen se encuentren alineados, tengan coherencia en tanto un todo y no existan disonancias entre las tres dimensiones”, explica un documento de las patronales.

Tanto la AEB como la CECA resumen la estrategia que a partir de ahora deben impulsar las entidades financieras en tres puntos: cohesión, claridad y capilaridad.

Así, centrarán sus actuaciones en crear mecanismos y protocolos “eficaces” para comunicar de forma unida ante los problemas y desafíos comunes. Emprenderán acciones para mejorar la transparencia de la actividad bancaria bajo el lema “explicarse primero para no tener que dar explicaciones después”.

Y por último, pretenden llevar a cabo acciones de desintermediación y mantener contacto con colectivos específicos con los que dialogar y “tender puentes”.

Todo un decálogo de intenciones que ponen de manifiesto la preocupación de los bancos por su maltrecha reputación desde que estalló la crisis financiera hace ya una década. 

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