Justicia

Javier Monzón se desvincula de los supuestos pagos de Indra para financiar al PP

El expresidente de la tecnológica asegura que él se encargaba de la estrategia global de la compañía, no de ese tipo de contratos

El expresidente de Indra Javier Monzón (i) a su llegada este viernes a la Audiencia Nacional donde el juez del caso Púnica le toma declaración por su presunta implicación en la supuesta financiación irregular del PP de Madrid.
El expresidente de Indra Javier Monzón (i) a su llegada este viernes a la Audiencia Nacional donde el juez del caso Púnica le toma declaración por su presunta implicación en la supuesta financiación irregular del PP de Madrid. EFE

El expresidente de Indra, Javier Monzón,  se ha desvinculado este viernes de los supuestos pagos que esta empresa hizo para financiar al PP de Madrid de forma ilegal y ha dicho que él se encargaba de la estrategia global de la compañía, no de ese tipo de contratos.

Monzón, actual presidente no ejecutivo de PRISA, ha declarado hoy como investigado ante el juez del caso Púnica, Manuel García-Castellón, que cree que Indra (imputada en el caso y que debe declarar próximamente), "con la participación activa" de varios directivos, entre ellos Monzón, se convirtió "en la caja pagadora de servicios electorales prestados encubiertamente" al partido, de sus deudas o las de sus dirigentes.

En concreto, el magistrado cree que entre 2008 y 2013 Indra abonó facturas falsas del partido por 1,1 millones de euros. Su "pleitesía", añade el juez, le sería recompensada presuntamente con adjudicaciones públicas.

Según han explicado a Efe varias fuentes presentes en su comparecencia, Monzón ha indicado que esas facturas las conoció cuando se supo el contenido del sumario de la pieza de Púnica sobre la financiación irregular del PP madrileño, ya que él no entraba en el detalle de ese tipo de pagos, a cargo de otros departamentos.

En todo caso, ha dicho, estos asuntos los controlaba el comité de dirección de Indra, aunque ha añadido que este órgano tampoco conocía todas las facturas y que no había una sola persona que tomase las decisiones.

Durante el interrogatorio, en el que ha respondido a todas las preguntas que se le han planteado, ha explicado que conocía Esperanza Aguirre e Ignacio González, investigados en la causa, porque era costumbre que los presidentes de la Comunidad de Madrid, al llegar al cargo, saludaran al presidente de Indra y a los de otras empresas de esa importancia.

Según su versión, tanto con ellos como con los exconsejeros madrileños Salvador Victoria o Francisco Granados, considerado cabecilla de la trama Púnica, tenía un trato estrictamente institucional al coincidir en actos oficiales o sociales.

También ha defendido el procedimiento de contratación de Indra, una empresa que cuenta, ha dicho, con una serie de normas y procedimientos para gestionar sus operaciones y un estricto sistema de control interno.

Ha indicado que la compañía tenía en los años de los hechos investigados a más de 200 personas dedicadas al cumplimiento de estas normas y que generaba un volumen de ventas anuales de entre 2.500 y 3.000 millones de euros, con 40.000 empleados en 40 países.

Fuentes de su defensa han indicado a Efe que tanto en los informes policiales como en las diligencias de instrucción practicadas desde 2014 (incluyendo las declaraciones de terceros relacionados con los hechos) "no hay referencia alguna" a la participación de Monzón en los hechos.

Tampoco se puede, han sostenido estas fuentes, identificar ninguna actuación o conducta por su parte que guarde relación con los hechos de la pieza de Púnica, en cuya investigación ha mostrado su disposición a colaborar.

La empresa Indra también está investigada en esta pieza y un responsable de la misma estaba inicialmente citado también hoy a declarar, pero finalmente su comparecencia se ha pospuesto.

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