Las empresas familiares confirman la desaceleración y temen los cambios regulatorios

Crece el porcentaje de directivos que augura una peor evolución de su compañía

Varios operarios trabajan en la nueva nave de pintura de Volkswagen Navarra.  El sector de la automoción es uno de los más afectados por la desaceleración.
Varios operarios trabajan en la nueva nave de pintura de Volkswagen Navarra. El sector de la automoción es uno de los más afectados por la desaceleración.

Las empresas familiares en España empiezan a sufrir la desaceleración de la economía española y de los grandes socios europeos. Una encuesta realizada a 327 directivos revela un empeoramiento de la facturación y el empleo de sus compañías y unas previsiones menos optimistas con respecto a las manifestadas el pasado ejercicio. El 65% de los encuestados señaló que ha aumentado su facturación en los últimos doce meses, por debajo del 75% de la edición precedente. Una tendencia muy similar a lo sucedido con el empleo, ya que el 59% aseguró haber creado empleo, un porcentaje cinco puntos por debajo de 2018. En cuanto a las previsiones, el 67% de los directivos prevé una evolución positiva de su empresa, un porcentaje también inferior al 80% de la anterior encuesta, mientras que el 9% tiene perspectivas negativas, frente al 3% de 2018. “Los resultados reflejan la complejidad del momento actual, en el que la empresa familiar española tiene el doble reto de mejorar su facturación y su rentabilidad a corto plazo e impulsar la innovación con agilidad para competir en un mercado digital y tecnológico cada vez más global, sin perder de vista los cambios regulatorios, que es una de las novedades de la encuesta de este año”, asegura Ramón Pueyo, socio responsable de Empresa Familiar de KPMG en España.

El barómetro de la Empresa Familiar, realizado por KPMG en colaboración con las Asociaciones Territoriales vinculadas al Instituto de Empresa Familiar (IEF), revela que las principales preocupaciones se centran en los cambios regulatorios, con un 71% de las respuestas, seguida del descenso de la rentabilidad, con un 68%, y la incertidumbre política, con un 63%. El estudio resalta que los cambios regulatorios, en primera posición, no figuraba como la principal preocupación el pasado ejercicio, en el que fue la guerra por el talento y la contratación de profesionales cualificados. Ambos descienden en esta edición al quinto puesto, por debajo también del aumento de impuestos.

En un escenario de menores ingresos, las empresas optarán por ralentizar la salida al exterior o la búsqueda de nuevos productos y se centrarán en potenciar la innovación, con un 78% de las respuestas y en la formación de los empleados, con un 70%. De hecho solo el 15% de los encuestados prevé elevar el gasto en internacionalización, mientras que un 26% se decanta por impulsar el negocio central.

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