Infraestructuras

Meirás deja Ferrovial con brillo en Bolsa y armada para el reto de la nueva movilidad

El mercado ha premiado el foco en infraestructuras y países estables

Ferrovial pulsa en la foto

Esta tarde se separa una de las parejas de gestión más sólidas de los últimos años entre las grandes del Ibex. Íñigo Meirás sale de Ferrovial y, con ello, deja de compartir el día a día con el presidente Rafael del Pino. El anunciado relevo, con el fichaje de Ignacio Madridejos procedente de Cemex USA, tomará forma en una reunión del consejo de administración fijada para el día de hoy. En la hoja de servicios de Meirás (56 años) brilla la evolución de una cotización que rompe máximos históricos prácticamente cada semana. También una estrategia que ha permitido a su compañía salir de la crisis con menos arañazos que la mayoría de sus rivales.

Desde su designación como sustituto de Joaquín Ayuso a la derecha del presidente, en abril de 2009, y su posterior ratificación en el cargo de CEO en octubre de ese mismo año, Meirás ha guiado el transatlántico Ferrovial en no pocas tormentas, bajo las que la compañía iba reforzando su valor en el parqué (ha ganado un 450%) y la imagen de solvencia.

Educado en el mando de quipos a la sombra de Joaquín Ayuso, Juan Béjar o el propio Rafael del Pino, y atento siempre a la actuación de contrincantes como Florentino Pérez o José Manuel Loureda, el gallego Iñigo Meirás era una rara avis en el universo de los ingenieros de caminos. Licenciado en Derecho, ingresó en la constructora en 1992. Su trayectoria de 27 años comenzó con la dirección de Autopista del Sol y Cintra, hasta noviembre de 2000. Entre 2000 y 2007 estuvo a los mandos de Ferrovial Servicios. Y es en 2007 cuando da el salto que le sitúa claramente entre los delfines en Ferrovial, aterrizando como jefe de la división de Aeropuertos, por entonces la más crítica.

El CEO avisó al consejo de su fin de ciclo hace un año. Entonces comenzó la transición con un baile de sillones en los negocios

Después de asentar el control de Ferrovial en la autopista 407 ETR (Canadá), uno de los activos concesionales más rentables del mundo, debía amarrar el aeropuerto londinense de Heathrow ante el imperativo de desinversiones para mitigar la posición dominante de la española en los cielos de Reino Unido.

Ferrovial operó durante los años convulsos para el sector de la construcción basándose en tres o cuatro principios: la apuesta por un pequeño ramillete de países para evitar riesgos; la toma de decisiones basadas en el análisis realista del contexto, con cierto desapego del componente emocional a la hora de soltar lastre (desinversiones de Swissport, parte del capital de la 407 ETR y de Heathrow, y ahora la división de Servicios); el foco en la remuneración al accionista, y la máxima disciplina financiera una vez que el alto nivel de apalancamiento comenzó a considerarse puro colesterol en el sistema circulatorio de las compañías.

Pero, ante todo, en Ferrovial tienen grabado a fuego eso de “zapatero a tus zapatos”, mientras otros buscaron el crecimiento en una desmesurada diversificación.

Íñigo Meirás, consejero delegado de Ferrovial.
Íñigo Meirás, consejero delegado de Ferrovial.

La travesía por la crisis

Los diez años de Meirás como CEO arrancaron con la fusión de las cotizadas Ferrovial y Cintra apenas cinco años después de que la concesionaria se estrenara en el parqué y cuando había doblado su valor. Con la recesión ya desatada en España, el grupo soportó la presión de la deuda de las Administraciones con proveedores gracias a la venta de Swissport. Y durante años ha estado peleando en Reino Unido por conseguir el plácet a la ampliación de Heatwow con la tercera pista, proyecto que ya acaricia.

El mandato de Meirás también ha tenido momentos críticos como fueron los de la quiebra de las autopistas estadounidendes Indiana Toll Road y SH-130. A esos casos se suman ahora provisiones millonarias por obras en autopistas de EE UU, por causas como el encarecimiento de las materias primas y de la fuerza laboral. Pero el gran tropiezo viene con el deterioro de la filial británica de servicios Amey, esencialmente por el contrato fallido con el ayuntamiento de Birmingham.

Meirás informó al consejo hace un año de su fin de ciclo, coincidiendo con el vencimiento de su contrato. Entonces se dio un baile de sillones al frente de los negocios en busca de la transición hacia un nuevo liderazgo. Salieron Enrique Díaz Rato y Santiago Olivares, pero se ha terminado fichando fuera al nuevo CEO.

En manos de Ignacio Madridejos queda el remate de la desinversión de Servicios y la puesta formal en venta de Amey, previsiblemente entre este octubre y noviembre. El equipo directivo que hereda, joven pero con rodaje, trabaja para repatriar los primeros dividendos de las autopistas del grupo en Texas (NTE y LBJ); busca oportunidades de crecimiento en carreteras y aeropuertos, y ha activado un escudo para defender a la compañía del Brexit. En el sector gana quien innova, y Ferrovial parte con armas para afrontar el desafío de la ciudad y movilidad inteligente.

6.200 millones de beneficio y casi 5.000 en dividendos

Rendimiento. Ferrovial ha generado 6.279 millones de beneficio neto entre 2009 y 2018. A lo largo de estos diez ejercicios culminaron en rojo el primer año, con pérdidas por 92,4 millones, y 2018, cuando el grupo se dejó 448 millones. La firma ha ido reaccionando a su fuerte dependencia de Reino Unido, una vez que estalló el Brexit, y a las estrecheces en tiempo de crisis, generando valor con sus desinversiones.

Remuneración. Los accionistas se han repartido 4.979 millones en dividendos, que no han faltado a lo largo de la década en un contexto de complejidad para la construcción. En los últimos cinco años, la remuneración se mantiene por encima de 500 millones.

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