Las finanzas verdes pueden resolver el dilema de Groucho Marx

Tienen que decidir si dar prioridad a la cantidad de apoyos o a la calidad

Planta de carbón Marshall en Sherrills Ford (Carolina del Norte, EE UU).
Planta de carbón Marshall en Sherrills Ford (Carolina del Norte, EE UU).

En lo que se refiere a clientela, todo club se enfrenta al problema de Groucho Marx, que decía que evitaba los clubs que lo querían como socio. Los compromisos verdes de las finanzas tienen que decidir si dar prioridad a la cantidad de apoyos o a la calidad.

Los Principios para una Inversión Sostenible (PRI), lanzados en 2006 con el apoyo de la ONU, se enorgullecen de tener signatarios que controlan 86 billones de dólares en activos. Pero muchos de los asistentes a su propia conferencia en París a principios de mes consideran que la afirmación es algo embarazosa. Si toda esa inversión se desplegara de acuerdo con los principios ambientales, sociales y de gobernanza, el cambio climático estaría bajo control. Pero solo el 2% de los participantes alcanza el nivel deseado.

Debería dar que pensar, coincidiendo con la cumbre sobre clima de la ONU de esta semana en Nueva York, en la que se han firmado dos nuevos compromisos. Es estupendo que 12 grandes dueños de activos como Calpers y Allianz prometan que sus actividades sean neutras en carbono para 2050. También es bueno que 130 bancos, como Santander y Citigroup, se hayan adherido a los nuevos Principios para una Banca Responsable Pero es solo un tercio de la banca mundial: JP Morgan, Bank of America o HSBC no están. Uno de ellos dice que siente que la inflación de compromisos los ha devaluado.

La solución es doble. Primero, haciéndose eco de la amenaza del PRI de expulsar a 50 firmantes rezagados, expulsando a miembros no merecedores de serlo. Segundo, establecer una zona VIP quficientemente atractiva.

Natixis puede haber dado con la clave. El lunes dijo que dividiría voluntariamente 127.000 millones de euros de préstamos en siete paquetes, de modo que se redujera a la mitad la ponderación de riesgo de los activos más verdes, mientras que la del peor tramo subiría un cuarto. Así, ofrece sus propios incentivos, en lugar de esperar a que intervengan los reguladores. Si esa transparencia se hiciera obligatoria para el resto de bancos que han firmado el último compromiso, la zona VIP de las finanzas verdes podría estar a rebosar.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías