Hacer teatro aficionado es compatible con una baja por depresión

El despido disciplinario solo está justificado si existe conflicto de intereses

Los actores Carlos Hipólito y Luis Merlo, en un momento de la representación de 'El crédito'. Teatro Maravillas
Los actores Carlos Hipólito y Luis Merlo, en un momento de la representación de 'El crédito'. Teatro Maravillas

Estar de baja por depresión no es incompatible con realizar una actividad lúdica, como, por ejemplo, participar en un grupo de teatro de aficionado. El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Castilla y León así lo afirma en una reciente sentencia (cuyo texto puede consultar aquí) que rechaza el despido de una empleada de Decathlon a la que echaron por hacer teatro amateur estando de baja médica. Según los magistrados, ambas situaciones son perfectamente compatibles siempre que no entre en conflicto de intereses con el trabajo. Por otro lado, subrayan, formaba parte de su terapia.

La mujer había sido diagnosticada de trastorno adaptativo por estrés laboral. Según constaba en el informe emitido por el servicio de psiquiatría, sufría una situación laboral conflictiva que le había llevado a un estado depresivo y de ansiedad que motivó su baja. Como parte de su tratamiento, se le recomendó practicar alguna actividad ocupacional y de ocio.

La empresa consideró, en cambio, que estaba simulando su enfermedad y le comunicó su despido disciplinario, reprochándole mala fe y abuso de confianza. Según alegó en juicio, la trabajadora se dedicaba a ensayar y actuar con su grupo de teatro, que había sido contratado por el Ayuntamiento de Palencia para realizar visitas guiadas animadas.

El juez de instancia, sin embargo, rechazó este argumento, declarando improcedente el despido. No constaba que percibiese remuneración alguna por dicha actividad. Es decir, no estaba desempañando otro trabajo durante su baja médica, aunque, ocasionalmente, recibiera dietas por desplazamientos.

El TSJ, que desestimó, a su vez, el recurso de la compañía, afirma que el hecho de participar en un grupo de teatro mientras que se trabaja en otra empresa de ramo completamente diferente, “no supone ningún tipo de infracción a la buena fe”. Solo la realización de actividades que puedan entrar en conflicto de intereses con el trabajo puede justificar un despido disciplinario. En este caso, concluye, “no hay base alguna para entender que la actora está simulando una enfermedad”, ni que está en condiciones de trabajar.

Beneficio psíquico

Las actividades deportivas, como las culturales, pueden ser una buena terapia para recuperarse de una baja por ansiedad o depresión. En este sentido, los tribunales rechazan despidos disciplinarios de empleados que, estando de baja, mantienen una actividad lúdica. Es el caso reciente de un trabajador que estando de baja por una situación de estrés y ansiedad, participa en un campeonato deportivo de culturismo. Su empresa, con la que tenía un contrato indefinido, le despidió. El motivo fue que, coincidiendo con su situación de baja por enfermedad, participó en el campeonato de la Copa Nacional de España (Federación Española de Fisioculturismo y Fitness), "sin aparentes signos de malestar o incapacidad alguna", llegando a quedar segundo en la modalidad de Culturismo Master 40 de más de 90 kg. La empresa entendía que una cosa era la práctica de un deporte habitual, y otra, presentarse a un campeonato con las exigencias propias de la alta competición.

Tanto el juzgado de lo social como, después, el TSJ de Extremadura (en una sentencia que puede consultar aquí) declararon improcedente el despido. Como argumenta el tribunal, el informe pericial emitido por psicólogo, lejos de estimar que la participación en el concurso le resultase perjudicial para el tratamiento de su problema de estrés y ansiedad, afirma que le fue beneficioso psíquicamente. Además, descarta que de ello se haya de deducir que "el trabajador estaba recuperado de la afección que motivó la situación de baja laboral".

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