La revisión del PIB al 0,5% en el arranque del año pone en jaque el objetivo de 2019

El INE rebaja dos décimas el crecimiento de la economía en el primer trimestre y calcula que la desaceleración arrancó de forma más intensa que la estimada

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La economía española no se contrajo durante la crisis tanto como se pensaba, pero tampoco durante la recuperación ha crecido tanto como se había calculado. Además, la actual desaceleración del PIB español –que marcó su máximo avance en 2015– está mostrando desde sus inicios, en 2016, una intensidad más profunda de lo que se estimaba.

Es más, estos cambios también han afectado a las cifras del primer trimestre de 2019, rebajando el avance del 0,7% trimestral publicado al 0,5% (igual que en el segundo trimestre, aunque este dato está pendiente de confirmar), lo que pone en jaque el cumplimiento de la previsión de crecimiento del Gobierno del 2,2% para este año.

Estas nuevas cifras certifican, por tanto, que la producción de la economía española, además de haber sido inferior en 2018, también arrancó el año a un menor ritmo del estimado inicialmente. Con ello, el avance interanual del PIB ha quedado fijado en el 2,1% en el primer semestre. Todas las previsiones apuntan a que la actividad no va a mejorar en lo que resta de año, lo que podría poner en duda que la economía logre crecer el citado 2,2%.

De momento, y a la luz de esta revisión del primer trimestre, el panel de expertos de Funcas rebajó ayer una décima su previsión de crecimiento del PIB para 2019, hasta el 2,2%, en línea con la estimación del Gobierno, por la menor aportación de la demanda nacional. Y lo mismo hicieron desde Analistas Financieros Internacionales (AFI), quienes recortaron dos décimas, también al 2,2%, sus estimaciones de avance de la economía para el presente ejercicio.

Estas son algunas de las principales conclusiones de la revisión completa de las series de los datos de Contabilidad Nacional entre 1995 y 2018 que ha llevado a cabo el Instituto Nacional de Estadística INE y cuyas nuevas cifras fueron hechas públicas ayer.

Cambios en toda la UE

Se trata de una revisión armonizada no solo entre los países de la Unión Europea, su oficina estadística (Eurostat) y el Banco Central Europeo, sino también entre otros organismos. Concretamente la Revisión Estadística 2019 de operaciones de cuentas nacionales del INE se ha realizado de forma coordinada con los correspondientes procesos similares realizados por el Banco de España, en relación con las cuentas financieras de la economía nacional y las estadísticas de la Balanza de Pagos y Posición de inversión internacional, así como por la Intervención General del Estado (IGAE), con respecto a las cuentas de las administraciones públicas. Asimismo se ha actualizado la información que facilita la Agencia Tributaria y los métodos de medición de la economía sumergida.

El efecto más reciente de toda esta revisión se dio respecto a lo ocurrido con la economía en 2018. El INE ha rebajado dos décimas el crecimiento del volumen del PIB previamente estimado de la economía en 2018, que habría avanzado un 2,4% anual en lugar del 2,6% publicado en marzo con las cifras base 2010.

En términos absolutos, la riqueza nacional habría sido de unos 5.000 millones menos, dejando el PIB en 1,202 billones de euros frente a los 1,207 previos. Esto, entre otras cosas, elevaría el porcentaje de deuda pública a finales de 2018 del 97,2% al 97,6%. Igualmente, esta aminoración del PIB elevará una centésima el déficit público del pasado año hasta el 2,49% frente al 2,48% publicado.

Si bien, esta rebaja no fue puntual del pasado año. En términos agregados, entre 2014 y 2018 la economía habría crecido un 13,5% frente al 13,8% facilitados hasta ahora. Pero analizando el detalle de lo ocurrido en cada uno de estos años de recuperación, se observa una desaceleración más brusca de lo pensado.

Los nuevos datos reflejan que en 2014 no hubo variaciones entre una medición y otra: el PIB creció un 1,4%, tanto con los datos iniciales de base 2010 como con los revisados en 2019. Un año después se produjo el mayor avance del PIB de este periodo y fue incluso mayor de lo calculado inicialmente.

Así lo demuestran los datos de 2015, cuando se pensaba que el PIB había crecido un 3,6% frente al 3,8% del nuevo dato revisado. Esto hace que la desaceleración de la actividad que arrancó un año después fuera bastante mayor de la que se había calculado.

En 2016 el PIB avanzó, según la nueva medición un 3% en lugar del 3,2% que se había calculado hasta ahora. De ahí que la ralentización fuera de ocho décimas en un solo año (respecto a 2015), frente a una desaceleración de solo cuatro décimas, que se había estimado. En 2017 el PIB pasó de crecer un 2,9% en comparación con el 3% estimado con anterioridad.

Las mayores distorsiones de esta revisión, según explicó ayer el INE, se han producido en la estimación de los datos de consumo de los hogares, que creció medio punto menos de lo estimado en 2017 y 2018.

Pero todo este menor crecimiento se vio compensado por una menor contracción de la economía en la crisis. Entre 2009 y 2013, el PIB habría caído un 8,9% en lugar de un 9,2%.

En definitiva, la revisión promedia en la variación anual del PIB y del empleo medido en puestos de trabajo equivalententes a tiempo completo ha sido de 0,1 puntos, respectivamente.

 

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