El fantasma de los recortes ronda las cuentas autonómicas

La reforma del modelo de financiación es una de esas asignaturas pendientes que ningún Gobierno se atreve a afrontar

La reforma del modelo de financiación autonómica es una de esas asignaturas pendientes, trascendentales para el buen funcionamiento de la economía española, pero que ningún Gobierno se atreve a afrontar. Muy al contrario, los sucesivos Ejecutivos se lo vienen pasando uno a otro como una patata caliente en un alarde de irresponsabilidad sin justificación alguna más que la incapacidad o la desidia. De la necesidad y urgencia de un nuevo modelo equitativo, justo y eficaz da idea que serviría, por ejemplo, para evitar situaciones como la que hoy están atravesando las comunidades autónomas del régimen común. Y es que, conforme avanza el verano, los Gobiernos autonómicos ven cómo siguen sin llegar a sus arcas actualizadas las transferencias, conocidas como entregas a cuenta, que les corresponden en virtud del actual sistema de financiación, y que son básicas para la elaboración, en el cuarto trimestre, de los presupuestos de cada comunidad autónoma para el año siguiente. El Gobierno, que no puede dar ese paso estando en funciones, asegura que actualizarán las entregas a cuenta por decreto ley en cuanto se forme el nuevo Ejecutivo, para lo que hoy por hoy no tiene los apoyos necesarios.

Este año, sin embargo, todo indica que las entregas a cuenta provendrán de unos Presupuestos Generales del Estado elaborados por el Gobierno de Mariano Rajoy en 2017 para 2018, con lo que seguirían sin recoger actualizaciones ni aumentos. Y no solo eso. Porque la prórroga de las cuentas estatales supondrá, además, la ausencia de nuevas inversiones territorializadas que resultan imprescindibles, lo que no hace más que aumentar el descalabro económico de las autonomías, que este verano dejarán de recibir al menos 4.500 millones de euros, según la actualización prevista en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2019 elaborado por el Gobierno de Pedro Sánchez y que fue rechazado en el Congreso por falta de apoyos parlamentarios.

El indeseable escenario a que se enfrentan las comunidades, que a cada día que pasa con el Gobierno en funciones aumenta sus probabilidades, es un duro panorama de recortes en el gasto o la prórroga de las propias cuentas autonómicas, o ambas cosas. De hecho, no sería de extrañar que alguna autonomía empiece a sufrir tensiones de tesorería, una situación que se debe evitar a toda costa. La ausencia de unas cuentas estatales actualizadas dificulta enormemente la previsión de ingresos, pero además se convierte en peligrosa en un momento de creciente enfriamiento de la economía y plagado de incertidumbres.

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