Ghatto, una marca española de motos eléctricas que empezó en el cuarto de las bicicletas

Su producto, de alta potencia, tiene una autonomía de 300 kms

José Soriano (izquierda) y José Campillo (derecha), fundadores de Ghatto, junto a su modelo de moto de altas prestaciones, la G1.
José Soriano (izquierda) y José Campillo (derecha), fundadores de Ghatto, junto a su modelo de moto de altas prestaciones, la G1.

Casi toda gran empresa, se dice, nace en un garaje: Microsoft, Apple, Harley Davidson o Google son solo algunos ejemplos. Ghatto, un proyecto de dos valencianos, José Campillo y José Soriano, nació en el cuarto de las bicicletas que había debajo del aulario en la Universidad Politécnica de Valencia, allá por 2010. Más de una vez, el rector les llamó la atención y les preguntó “¿Pero qué hacéis ahí abajo?”, después de que en alguna ocasión casi tuvieran que desalojar el aulario por los humos que se desprendían de la actividad que realizaban. “Motos”, respondían los Pepes (así les conocen sus amigos). Hoy, son los creadores de Ghatto, una marca made in Spain de motos eléctricas.

En 2012 llegó su primer hito. Lograron crear la primera moto biodegradable, hecha con fibra de basalto sustituyendo a la de carbono. Ya en 2014 fabricaron una motocicleta que funcionaba con biogás vehicular, pero aunque se muestran orgullosos de ella, “tuvo poco recorrido económico”, explica Campillo a CincoDías. La idea era aprovechar los deshechos del sector agroindustrial para transformarlos en biogás, pero ninguna empresa decidió invertir en el proyecto.

“Todo esto fue la semilla de Ghatto. Empezamos a hablar de motos eléctricas a la vez que surgió lo del biogás”, dice Campillo. En 2018, “los Pepes” registaron ese nombre, una marca de motos eléctricas. “Si esto no te chifla, el recorrido es muy corto. Nuestra pasión nos hace seguir”, añade Campillo, que señala que desde hace ya dos años se dedican en cuerpo y alma a la empresa, que todavía no produce motos para sacar al mercado ya que están buscando financiación.

Lo han intentado con fondos de inversión, pero ninguno les ha hecho caso, de momento, ya que, según indica Campillo, les explicaron que preferían invertir en otro tipo de actividades que requiera de una cantidad menor de dinero, como startups tecnológicas. Más suerte han tenido con empresas del mundo del motor. “Hemos hablado con cuatro grandes marcas y tres de ellas se han mostrado interesadas”, dice Campillo.

A su vez, también han hablado con instituciones públicas. Desde el Gobierno valenciano les han transmitido que les “ha gustado mucho” el proyecto y han pedido tener una reunión en septiembre. “Necesitamos cuanto antes financiación, es nuestra prioridad, para poner a Ghatto en el mercado”, aseguran estos dos emprendedores. “Todo el que se acerca a ver nuestra moto sale encantado. Ahora necesitamos que además de que les encante, decidan invertir”, dice Campillo.

Altas prestaciones

Actualmente tienen un modelo, la G1, que tiene una autonomía de 300 kms y unas baterías de litio con hasta 14 kWh de energía. Su producto se dirige hacia un público de alto poder adquisitivo que quiera una moto de altas prestaciones, ya que, señalan, hay poco espacio para competir en el mercado de las motos de menor precio. “Nuestro segmento es el de las maxi scooters, con una horquilla de precio de entre 11.000 y 16.000 euros”, aseguran. Las principales marcas dentro de este segmento son Kymco, Yamaha, BMW y Suzuki. “La gran batalla de la moto no está en Europa, está en Asia, Latinoamérica, en países en vías de desarrollo y allí hay mucha demanda de productos europeos de calidad”, explican.

“Nuestro cliente tipo se llama Carlos, es el ejecutivo de una start up, tiene 40 años y su moto es parte de su personalidad. Le encanta que hablen bien de él y es una persona concienciada con el cuidado del medioambiente”, explica Campillo. Actualmente reciben una media de dos pedidos semanales de sus motos, aunque no estén en el mercado. Esto, indican, les genera “una cierta ansiedad” para poner en marcha el proyecto. Sin embargo, son optimistas y aseguran “que todavía están en el plazo” que se habían marcado. “Dentro de poco creemos que tendremos buenas noticias”, aseguran.

El negocio de las baterías

Otra rama de negocio. Soriano y Campillo, además de fabricar motos, ven una gran oportunidad de negocio en las baterías. “No nos encargamos de la parte química, hacemos acumuladores de energía”, señalan. Estos dos emprendedores explican que en el sector industrial piden, cada vez más, una forma de poder almacenar la energía que, por ejemplo, recogen de los paneles solares pero que no llegan a utilizar durante el día. De esta forma, señalan, pueden usar dicha energía durante la noche, cuando el panel fotovoltaico no está funcionando. “La demanda de este tipo de baterías en la industria está aumentando, pero también las hacemos para los hogares. Aunque en estos últimos la demanda es prácticamente nula”, indican.

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