La caída del yuan puede ser difícil de frenar

La bajada del crecimiento chino hace más complicado controlar el declive

Billetes de renminbi (yuan).
Billetes de renminbi (yuan).

A China le puede resultar difícil frenar la caída del yuan: la bajada del crecimiento hace más complicado controlar el ritmo de declive. El Banco Popular de China ha explotado inteligentemente las tensiones comerciales para hacer algo que tenía que hacer de todos modos: apoyar a su apurado sector exportador y prepararse para recortar tipos. Ahora que Trump ha dicho que impondrá aranceles a casi todo lo que vende China, el banco puede culparle de la decisión de dejar que el yuan se desahogue.

Pero, ¿cuánto? Pekín probablemente preferiría un tipo de cambio en torno a 7,1-7,3 por dólar, que apoyaría una política monetaria más flexible sin fomentar la fuga de capitales. Pero no está claro cuánta relajación será necesaria para reactivar una economía que ha respondido con lentitud a los 270.000 millones de euros en recortes fiscales introducidos este año. La liquidez vertida en los bancos tampoco ha producido mucho. La actividad manufacturera se contrajo en mayo-julio, mientras que las importaciones están cayendo, lo que sugiere una preocupante falta de demanda interna.

El banco central se ha dado una palmadita en la espalda pública por mantener la estabilidad de la divisa. Los funcionarios merecen crédito por tratar de reducir las deudas incobrables y, al tiempo, aliviar las condiciones reales de crédito. Pero ninguna de las dos campañas puede durar. Si el Gobierno rocía la economía con dinero barato, se hace más difícil apuntalar la moneda.

Una corrección más pronunciada del yuan, del 10% o más, podría deflactar seriamente la demanda de productos y servicios de los socios comerciales. Si la caída requiere mayores barreras políticas para frenar la fuga de capitales, podría desalentar el gasto turístico chino en el extranjero. La depreciación amortigua el impacto de los aranceles pero rebaja los productos chinos en todos los mercados, a expensas de potencias exportadoras con monedas refugio como Japón y Alemania. Muchos se sienten cómodos con la creencia de que Pekín puede y se asegurará de que esta corrección sea leve; si se equivocan, su malestar podría ser agudo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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