Una Europa adaptada a la era digital

La soberanía tecnológica encabeza los objetivos de la nueva presidenta de la Comisión

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

El 16 de julio, el Parlamento Europeo confirmó la elección de Ursula Von der Leyen como primera presidenta de la Comisión Europea. En su discurso de investidura, describió cuáles serán las prioridades de la Unión para el período 2019-2024, enmarcadas en la visión Una Unión Europea que se esfuerza por lograr más resultados.

En los primeros párrafos de la intervención, hizo ya referencia a su preo­cupación por los efectos de la digitalización en la sociedad y la economía, para posicionarse posteriormente a favor de un sistema fiscal justo donde los gigantes de la tecnología contribuyan con la justa parte de sus beneficios. La importancia que la nueva presidenta da a la digitalización como palanca de una Europa más efectiva queda de manifiesto con la inclusión del desarrollo de Una Europa adaptada a la era digital como una de sus seis prioridades para el próximo quinquenio.

En concordancia con el ambiente creado en los últimos meses, avanzar hacia la soberanía digital de Europa encabeza los objetivos que Ursula Von der Leyen se ha fijado para el próximo periodo legislativo. Es imprescindible para ello, como señala, invertir en herramientas clave como la inteligencia artificial, 5G, blockchain, computación de alto rendimiento, computación cuántica, algoritmos y herramientas para permitir el intercambio y uso de datos.

Sin embargo, quizás hubiera sido necesaria una apuesta clara en su programa presidencial por el desarrollo conjunto por los Estados miembros de proyectos de interés común basados en estas tecnologías emergentes. O los Estados miembros de la Unión unen sus recursos para el desarrollo de las plataformas del futuro o cualquier esfuerzo está condenado al fracaso y se mantendrá la dependencia tecnológica europea respecto de China y Estados Unidos.

El programa político de la nueva presidenta apunta también a incrementar el acervo regulatorio de la Unión en el ámbito digital. De un modo valiente, promete en él la presentación de una propuesta de regulación sobre inteligencia artificial dentro de sus primeros 100 días en el cargo, que sin duda se enfrentará a las críticas de una industria que apuesta por extender el periodo de autorregulación en este campo.

Igualmente, se compromete a desarrollar la proposición de una normativa ómnibus sobre servicios digitales, que parece estar encaminada a satisfacer la demanda social de profundizar en la regulación de las plataformas digitales. Ambas normativas son una señal de continuidad de la acertada política de construcción del Mercado Único Digital, que aleja el fantasma de la fragmentación normativa.

En lo relativo a la ciberseguridad, la Comisión Europea de Ursula Von der Leyen se propone afrontar la creación de una Unidad Conjunta de Ciberseguridad. La medida es extremadamente necesaria ante el panorama de un creciente número de unidades y agencias de ciberseguridad europeas cuyas competencias se solapan, y mejorará la gobernanza institucional de la Unión en este ámbito.

Esta línea de acción se complementa con la declaración de la presidenta a favor de reforzar la respuesta y la resistencia frente a las amenazas híbridas y su llamada a una aproximación común de los Estados miembros para combatir los fenómenos de la desinformación y mensajes de odio en la red.

La visión Una Europa adaptada a la era digital se completa con una batería de objetivos relacionados con la inclusión digital de personas y empresas. De un lado, se incluye el compromiso de desarrollar las capacidades y competencias digitales de las personas a través de un Plan de Educación Digital. Por otra parte, se explicita el apoyo al papel de las pymes como grandes innovadores digitales, reduciendo la burocracia y mejorando su acceso al mercado y los capitales.

También figura en la agenda de la nueva presidenta afrontar el impacto de la digitalización en el mundo laboral, profundizando en el desarrollo de un pilar social en el que se afronte, entre otras cosas, la dignificación de los trabajadores de la economía de plataformas. Tan solo se echa de menos una mayor conexión del objetivo de inclusión digital con las políticas de igualdad de sexos.

En conclusión, la visión digital europea de la nueva presidenta de la Comisión Europea se basa en fortalecer la soberanía digital para Europa apoyándose en la finalización del Mercado Único Digital, el refuerzo de la ciberseguridad y la reducción de las brechas digitales en sociedad y economía. Todo ello puede ser una buena partitura para construir Una Europa adaptada a la era digital. Aunque una vez que la música está escrita, se necesitan unos versos adecuados para componer una buena pieza musical, así como la elección como director de orquesta del comisario europeo adecuado para interpretarla. Pero esa será otra historia.

Emilio García García es expresidente de Astic

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