Valle de Ordesa: el Colorado puede esperar

Recorrido de altura por el corazón del parque nacional

Miradores para asomarse al gran cañón de los Pirineos

El valle de Ordesa a vista de quebrantahuesos.
El valle de Ordesa a vista de quebrantahuesos. Cinco Días

“Lo único que se puede comparar con esto es el cañón del Colorado”, asegura Javier Lardiés, guía de las rutas por los miradores. Estamos en medio del macizo calcáreo más elevado de Europa, de cumbres de más de 3.000 metros que parecen desplomarse en picado sobre esa gigantesca grieta sembrada de bosques de hayas, pinos, olmos, álamos y fresnos.

Durante millones de años, el río Arazas y los glaciares se han empeñado en conformar este cañón que hoy luce como una oda a la roca, al bosque y al agua en medio de los Pirineos.

Hablamos del valle de Ordesa y de la mejor manera de descubrirlo: desde sus miradores a vista de quebrantahuesos.

La carretera pirenaica

Desde la villa de Aínsa, epicentro por excelencia de las expediciones por la comarca del Sobrarbe, conducimos por la carretera N-260 al norte de la provincia de Huesca. Vamos rumbo a la frontera francesa, al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Este espacio protegido, también Reserva de la Biosfera (1988) y Patrimonio de la Humanidad (1997) de 15.608 hectáreas y cien años de historia, recibe cada año en torno a 600.000 visitantes que, especialmente en verano, se lanzan a explorar los sectores de Pineta, Escuaín, Añisclo y Ordesa, corazón del parque nacional y nuestro destino.

Contemple la cascada de la Cola del Caballo, el pico del Gallinero o el Monte Perdido

Boltaña, Fiscal, Broto… El río Ara, el único caudal virgen de España, nos guía entre barrancos, rápidos, gorgas (piscinas naturales) y pueblos medievales de montaña que salpican las praderas de este valle glaciar hasta la localidad de Torla (300 habitantes).

Esta es la puerta de entrada al valle de Ordesa, que se asienta bajo el macizo de Mondarruego (2.848 m), donde sobresale la silueta de la torre de la iglesia de San Salvador de Torla con el telón de fondo de este monstruo de caliza que da la bienvenida al viajero. Prepárese para lo que le espera.

Torla
Torla es la puerta de entrada al valle. Cinco Días

El centro de visitantes del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, situado a la entrada del pueblo, es un buen lugar para aparcar el vehículo, planear las rutas por los diferentes sectores y empezar a familiarizarnos con la orografía, la fauna y flora, la historia y las tradiciones de este espacio protegido. Aquí nos encontramos con Javier Lardiés (Miradoresdeordesa.es), que nos guiará hasta los mejores balcones para contemplar esta fantasía pirenaica.

El poder del hielo y la roca

Cambiamos el asfalto por la pista forestal (de acceso restringido), el turismo por el todoterreno, el bosque de ribera por el de pino negro y el trajín excursionista de Torla por la soledad de estas aldeas de montaña.

Curva tras curva ascendemos hasta los 2.200 metros de la cordillera de las Cutas para asomarnos, ahora sí, al valle de Ordesa como lo haría el quebrantahuesos.

El rey buitre del lugar, y única ave osteóloga del mundo, no se deja ver con facilidad por estos riscos, ya que únicamente se conservan 60 ejemplares en la comarca del Sobrarbe, según la Fundación para la Protección del Quebrantahuesos. Menos tímidos son el buitre leonado o el sarrio (rebeco), que se avistan con facilidad desde estas alturas donde florece el erizón, el lirio de los Pirineos o la flor de nieve.

Ordesa
La ruta discurre por una pista forestal restringida. Cinco Días

Esta expedición propone descubrir el cañón de Ordesa de oeste a este a través de cinco miradores con vistas de infarto. Asómese a los cantiles de las Cutas y contemple esta obra maestra de la geología compuesta hace 50 millones de años por el movimiento de las placas continentales para elevar picos de caliza dorada de más de 3.000 metros.

Los glaciares, poderosos, también hicieron su parte al excavar este gigantesco cañón cubierto por el bosque atlántico donde apenas se distinguen los senderistas, 1.600 metros más abajo.

Ordesa
Vistas desde la sierra de las Cutas. Cinco Días

La cascada de la Cola de Caballo o la de Cotatuero, el refugio de Góriz, la Brecha de Rolando (2.804 m), el Taillón (3.144 m) o el pico del Gallinero (2.728 m) acompañan al siempre localizable Monte Perdido (3.355 m).

Este espectáculo natural, armonioso e imponente al mismo tiempo, se aprecia desde este graderío como desde ningún otro lugar y hace sentir al viajero como si formase parte del mismo nada más llegar arriba. ¿Quién se acuerda ahora del cañón del Colorado?

Guía de viaje

Cómo llegar. El punto de acceso a los miradores de Ordesa se encuentra en Torla. Este pueblo de 300 habitantes está situado al noroeste de la comarca del Sobrarbe, en la provincia de Huesca y frontera con Francia. Se accede por la carretera N-260.

Excursiones. La empresa Miradoresdeordesa.es realiza esta ruta en vehículo todoterreno dos veces al día con una duración de cuatro horas, explicaciones del ecosistema y paradas en los lugares clave. Precio, 35 euros, adultos; niños, 30.

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