Aínsa, la Capital del Turismo Rural, le espera en el Pirineo

En la villa ainsetana, lo medieval es la excusa y lo natural, la inspiración

Descubra en Sobrarbe el último refugio del quebrantahuesos

Aínsa
Vistas de la villa de Aínsa sobre el cerro con los Pirineos al fondo.

Antes de que llegue el frío, que caiga la nieve y empecemos a pensar en clave de forfait, viajamos a los Pirineos para probar ese sabor tan característico que deja el otoño aquí. Al noreste de Huesca, conducimos hasta un embudo natural formado por un extenso valle, donde los ríos Ara y Cinca se juntan para abastecer el embalse de Mediano. El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y el de Posets-Maladeta cercan la comarca al norte, en la frontera con Francia, mientras que al sur lo hacen los cañones y la sierra de Guara.

La comarca del Sobrarbe guarda con celo uno de los pueblos de mayor carácter del Pirineo. Montañas y valles, pantanos y ríos hacen las veces de extenso mar, donde se reparten pequeñas islitas en forma de aldeas tan solitarias como encantadoras.

Casco antiguo de Aínsa.
Casco antiguo de Aínsa.

Si lo medieval es la excusa y la naturaleza la motivación, sin duda, su ambiente es la razón para quedarse en esta encrucijada de caminos llamada Aínsa (1.700 habitantes). La capital de la comarca lo es también del municipio y desde hace unos días también Capital del Turismo Rural 2018, según el portal de búsqueda de alojamientos Escapadarural.com. No piense que le está abriendo las puertas cualquier pueblo del Pirineo.

Presente medieval

Bajo la atenta mirada de la Peña Montañesa (2.295 metros) se yergue en medio del valle, entre el Ara y el Cinca, un pequeño cerro. Sobre él se asienta el primer regalo de bienvenida que recibe el viajero en su visita a Aínsa: la villa medieval.

Dos plazas, dos calles en cuesta, una iglesia románica y un castillo austero conforman la base de esta ciudadela del siglo XI, declarada conjunto histórico-artístico en 1965 y restaurada a golpe de adoquín en los ochenta.

El resto del cuidado del recinto lo completan edificios históricos como la casa Arnal o Bielsa (siglo XVI), de fachadas elegantes; espacios como el Museo de Oficios y Artes Tradicionales (3 euros) o el Mikvé (siglo XIV) o baño judío, y un ambiente lozano que convierte a este pequeño pueblo de Huesca en uno de los referentes del Pirineo. Especialmente los fines de semana de otoño, cuando tienen lugar todo tipo de eventos deportivos y culturales.

Plaza Mayor y colegiata de Santa María.
Plaza Mayor y colegiata de Santa María.

La torre de la iglesia de Santa María (siglo XI) sobresale con sus 30 metros de alto entre el resto de construcciones y se convierte en el mejor balcón del valle. Siempre que no tema los pasillos estrechos.

La plaza Mayor (siglo XII) o del Ayuntamiento, de planta trapezoidal y terrazas por doquier, conserva restos de la antigua muralla y nos guía hacia el castillo fortaleza. En el extremo sureste del recinto amurallado se encuentra la Torre del Homenaje (siglo XI), hoy sede del Ecomuseo (3 euros), y en el noreste, cruzando el Patio de Armas, un torreón que alberga la Oficina de Turismo y centro de visitantes del Geoparque Sobrarbe-Pirineos.

Para comer: huesos

Una vez dominados los intramuros de Aínsa, deberá tomarle el pulso al entorno que los rodea. Y le advertimos que tiene trabajo por delante. De los 1.200 km2 de la comarca del Sobrarbe, la mitad lo componen espacios naturales y su totalidad, el Geoparque Sobrarbe-Pirineos, declarado en 2006 Geoparque de la Unesco.

Pruebe el kayak en el embalse de Mediano, el senderismo en el valle de Ordesa, los cañones en la sierra de Guara o la escalada en Posets-Maladeta. Los amantes de la bici de montaña (BTT) pueden descubrir una de sus mecas mundiales, recorriendo los caminos de la Zona Zero y los de los espectáculos naturales: guarden silencio y preparen sus prismáticos.

Sendero del circuito Zona Zero.
Sendero del circuito Zona Zero.

A dos kilómetros de Aínsa se encuentra el comedero de buitres (muladar) al que acuden religiosamente cientos de leonados, milanos, alimoches (en verano) y hasta majestuosos quebrantahuesos, las estrellas del lugar.

El festín carroñero corre a cargo del matadero municipal y la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, que ofrece visitas guiadas en verano (10 euros) y el resto del año a grupos con reserva. También puede ir por libre a uno de los mejores lugares de Europa para contemplar esta especie protegida.

Guía de viaje

Embalse de Mediano.
Embalse de Mediano.

Dónde aprender. En Ecomuseo, sobre la fauna de la comarca y sobre apicultura en el aula Mis Amigas las Abejas. Ideal para familias. No se vaya sin su tarro de miel.

Dónde dormir. En el Hotel Sánchez (50 €), céntrico, acogedor y con estupendo restaurante. Los Apartamentos Dos Ríos (70 €) apuestan por el diseño nórdico y todas las comodidades.

Zona Zero. Es un circuito de senderos de fama internacional para BTT (bici de montaña) por todo el Sobrarbe.

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