El Profesor de 'La Casa de Papel', un líder cortoplacista que sabe hacer equipo

El cerebro de la banda de atracadores de la serie de Netflix es un ejemplo de liderazgo empresarial.

El reparto para la tercera temporada de la serie de Netflix
El reparto para la tercera temporada de la serie de Netflix

Es frío, racional y calculador, tampoco es especialmente simpático y carismático, pero consigue hacer equipo y mantener en vilo a millones de espectadores. Tras su exitosa tercera temporada, La Casa de Papel, una de las series de mayor éxito española de Netflix, tiene a todo su público esperando a ver qué destino le aguarda al grupo de atracadores.

Entre todos los protagonistas, destaca la misteriosa figura del Profesor, interpretado por el actor Álvaro Morte. Planifica el atraco de la Casa de Moneda y Timbre en las primeras dos temporadas, hasta el más mínimo detalle, pretendiendo imprimir 2.400 millones de euros. Tal operación se lleva a cabo gracias a su rigurosa meticulosidad. Del personaje al principio se sabe muy poco, y seduce a los demás miembros del grupo por su aura de intelecto. Los demás personajes no saben nada sobre él, no es particularmente empático, y sin embargo, consigue la confianza y el compromiso de los demás miembros de la banda, que dependen de él casi por completo. En cuestión de liderazgo hay algunas enseñanzas que se pueden extraer de su comportamiento. El profesor de Esade y responsable de Monfort Ambient Management, Norbert Monfort, atribuye el éxito del Profesor a su flexibilidad: a pesar de ser increíblemente minucioso y lograr anticiparse a la mayoría de los problemas, sabe adaptarse a la situación o reaccionar acordemente cuando surge un imprevisto. Por eso brilla como líder en momentos de crisis. “Tanto en el mundo empresarial como en la serie, hay que partir de la incertidumbre, nada va a salir como estaba previsto”, dice Monfort. Lo que tiene enganchado al público es la capacidad para transmitir que nada es perfecto, que surgen problemas incluso habiendo ensayado la operación durante los anteriores meses al asalto. Se podría hablar de cuatro dimensiones de liderazgo: la visión, en este caso, una vida mejor para los atracadores; la conciliación y las relaciones interpersonales, el proceso y el objetivo, imprimir el dinero en el contexto de la serie. En un buen líder, se manifiesta una estrecha relación entre todas estas facetas. El Profesor es un visionario, pero nunca pierde vista el objetivo. Esto se refleja en su proceso pragmático, su falta de escrúpulos, y también su capacidad para delegar y crear una solidaridad de grupo.

Sobre esta dimensión visionaria ahonda Margarita Mayo, profesora de liderazgo en IE Business School: “es un líder muy focalizado hacia la tarea, hacia el proyecto, y les ha vendido una idea, una visión de un futuro mejor”. En este sentido, el Profesor “alinea todos los planes individuales de los demás atracadores con la misión común”. Pero aún va más lejos: les da una identidad colectiva. Al principio, logra cohesionar al grupo a través de prohibirles hablar sobre su vida privada y quitándoles sus vidas anteriores mediante nuevos nombres, bautizándoles con nombres de ciudades.

El mastermind de la operación pone en conjunto todas las personalidades individuales a través de “darles un plan muy claro, delimitar las normas desde el principio y asignar roles específicos”, explica Mayo. Cada personaje sabe cuál es su papel y cómo encaja en su plan de futuro. Monfort también coincide en que “es un líder que sabe aprovechar el potencial de cada uno”. El Profesor se percata de los puntos fuertes y las debilidades de cada uno. Por ejemplo, escoge a Berlín para coordinar la operación desde dentro, o sabe que necesita a personas como Helsinki y Oslo, que son personajes implementadores: prácticos, fiables y eficaces. Pocas veces cuestionan decisiones.

Según la docente del IE, el estilo de liderazgo es insostenible a largo plazo. “Las emociones acaban siempre por aflorar, y es cuando el plan del Profesor comienza a hacer aguas.” Señala el romance de Tokio y Río, o la relación padre e hijo de Moscú y de Denver. Al no dejar que los demás expresen sus emociones, acaban generando tensiones. “El Profesor cautiva con su visión, pero este modo de liderar solo funciona en momentos críticos.” Por otra parte, a pesar de que las relaciones sociales puedan parecer su talón de Aquiles, Monfort opina que el Profesor es más ambiguo. Utiliza, por ejemplo, su amistad con la inspectora Raquel Murillo para conocer los planes de la policía.

A pesar de este liderazgo cortoplacista, el Profesor es un ejemplo de estudio en cualquier escuela de negocios.

Lecciones del Profesor

Una visión común: Hay que proponer un futuro convincente como proyecto colectivo. Los miembros del grupo tienen que poder compartirlo y focalizar sus energías en él.

La flexibilidad es clave. Nada va a salir según lo planificado, hay que asumir la idiosincrasia humana y saber adaptarse a cada situación.

Saber captar el talento. Es importante reconocer el potencial de cada uno, asignar y delegar el trabajo acorde con los puntos fuertes de cada uno.

Resiliencia y mantener la calma. Si se asumen imprevistos, será más fácil no perder los papeles y encontrar una solución apropiada.

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