Las negociaciones entre Podemos y el PSOE entran en punto muerto, muy cerca de la ruptura

El presidente del Gobierno en funciones ha llamado a Pablo Iglesias y le ha asegurado que no le dará los ministerios que pedía Unidas Podemos

Pedro Sanchez recibe en el Palacio de La Moncloa al lider de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, en una imagen de archivo.
Pedro Sanchez recibe en el Palacio de La Moncloa al lider de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, en una imagen de archivo. EL PAÍS

Pase lo que pase en el debate de investidura de este jueves, el candidato Pedro Sánchez, líder del PSOE y presidente del Gobierno en funciones, está llamado a hacer historia. O bien fracasa a la hora de lograr más votos a favor que contra, y se convierte en el primer candidato en sufrir dos investiduras fallidas, o bien vence la votación y pasa a liderar el primer Gobierno de coalición del país. La incógnita, en todo caso, promete mantenerse hasta el último minuto a cuenta de la tensa negociación abierta entre PSOE y Unidas Podemos, que parece haber llegado a un punto muerto.

Aunque el diálogo ha llegado a darse por roto, ambas partes parecen dispuestas a tensar la cuerda hasta las 13.30 horas de este jueves, cuando comenzará el debate que dará paso a la votación a eso de las 14.25. Prueba de ello es que la portavoz parlamentaria de Podemos, Irene Montero, solicitó este miércoles al Congreso de los Diputados poder ejercer el voto telemático solo cinco minutos antes del inicio de la sesión. Montero, que vota a distancia por su avanzado estado de gestación, buscaba asegurarse de que votará en el mismo sentido que el resto de su grupo después de que en la votación del lunes se pronunciase en contra de Sánchez a primera hora de la mañana mientras que los otros 41 diputados del partido acabaron absteniéndose a medio día. La presidenta de la Cámara Baja, la socialista Meritxell Batet, aceptó la petición.

La jornada de este miércoles arrancó prometedora.Tras el fracaso en la votación del martes, con 170 votos en contra, 52 abstenciones y solo 124 a favor, Sánchez y su equipo diseñaron una nueva propuesta de Gobierno de coalición para tratar de convencer a Podemos. La oferta fue discutida durante la mañana de este miércoles por los equipos negociadores que lideran la vicepresidenta en funciones Carmen Calvo y el responsable de acción de Podemos, Pablo Echenique.

La propuesta incluía nuevos cargos para Podemos en el Ejecutivo de coalición más allá de la vicepresidencia que Calvo ya sugirió el martes que se le ofrecería a Montero.

A medio día, sin embargo, Unidas Podemos enfriaba las posibilidades de un pacto criticando la falta de avances en la propuesta socialista frente a sus demandas. Fuentes del partido detallaron a este diario que entre sus prioridades destaca la posibilidad de dirigir las carteras de Hacienda (al menos la Agencia Tributaria), Trabajo, Medioambiente, Ciencia e Igualdad, a fin de “responder a la emergencia climática”, fijar permisos de paternidad iguales e intransferibles, lograr justicia fiscal, o educación gratuita de cero a tres años. El PSOE confirmó que Podemos reclamó estos cinco Ministerios más una vicepresidencia social de la que dependerían en una suerte de Gobierno dentro del Gobierno.

Ferraz ya había dejado claro a Podemos desde un inicio que no está dispuesta a ceder los Ministerios de Estado, como Interior, Exteriores, Defensa y Justicia, si bien el PSOE tampoco está dispuesto a traspasar Hacienda y es renuente a ofrecer de Trabajo.

Aceptado el veto sobre los Ministerios de Estado y sobre su propia inclusión en el Gobierno de coalición, Pablo Iglesias dio un paso a un lado el pasado viernes renunciando a formar parte del nuevo Ejecutivo pero reclama a cambio carteras de peso para su equipo, y una presencia proporcional al número de votos obtenidos, es decir, uno de cada tres ministros. Podemos reclamó al PSOE, por tanto, “una propuesta realista y razonablemente proporcional”.

Este miércoles por la tarde, mientras la formación morada exigía un nuevo ofrecimiento, Sánchez acabó llamando a Iglesias para advertirle de que la que tenían sobre la mesa era la “última” oferta. El PSOE, le transmitió, no está dispuesto a ceder las carteras de Hacienda, Trabajo, Transición Ecológica ni Igualdad.

Ante lo enconado de las posturas, ambas partes parecen dar por concluido el recorrido de la negociación. Los contactos, sin embargo, podrían alargarse in extremis durante esta mañana y hasta el filo del arranque de la sesión. Habida cuenta la fragmentación de la Cámara (ver despiece), la investidura solo saldría adelante este jueves si una de las partes cede y acaba alcanzándose un pacto.

Escenarios posibles

En caso de pacto. El PSOE parte con 123 diputados y el apoyo del partido regionalista de Cantabria. De lograr un acuerdo, sumaría los 42 votos a favor de Unidas Podemos y, presumiblemente, el de Compromís, además de granjearse la abstención de los 14 de ERC (el decimoquinto, Oriol Junqueras, está preso por el procés), que es el sentido del voto que se espera de los seis representantes del PNV y los cuatro de EH Bildu. De esta forma, Pedro Sánchez saldría investido con 167 votos a favor y 28 abstenciones frente a los 155 votos en contra de PP (66), Cs (57), Vox (23), Coalición Canaria (dos), Navarra Suma (dos) y Junts per Catalunya (cuatro, pues otros tres están presos). En este caso, lo previsible es que el nuevo Gobierno de coalición se formase la próxima semana.

Sin acuerdo. Aunque Pedro Sánchez viene pidiendo a Podemos que apoye su investidura aunque no haya acuerdo de Gobierno, la formación de Pablo Iglesias no está dispuesta a regalar sus votos. El líder socialista podría intentar someterse a otro debate de investidura en septiembre pero volvería a necesitar los mismos votos a favor y tendría más complicada la abstención de ERC ante el fallo del procés. Pruebe suerte o no, el escenario más probable sería un adelanto electoral al 10 de noviembre.

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