Sánchez ofrece a Podemos un programa social pero Iglesias le reclama Ministerios

El PSOE propone subir el salario mínimo y limitar el precio del alquiler pero la formación morada le advierte que no admitirá ser el "decorado" del Gobierno de coalición

Pedro Sanchez en el primer día del debate de investidura
Pedro Sanchez en el primer día del debate de investidura REUTERS

Pedro Sánchez, líder del PSOE y presidente del Gobierno en funciones, abrió este lunes el debate de investidura pidiendo “responsabilidad y generosidad” a la oposición para desbloquear la formación de un nuevo Ejecutivo con él al frente. El candidato prosiguió presentando pormenorizadamente un programa políticoprogresista, ecologista, feminista y europeísta” de amplio contenido social en el que incluyó algunas de las reclamaciones de Unidas Podemos, buscando atar el acuerdo de Gobierno de coalición que ambas fuerzas están negociando. Un diálogo que, sin embargo, sigue enconado a cuenta de los asientos que la formación morada tendría en el nuevo Consejo de Ministros, lo que hace peligrar seriamente el éxito de la investidura.

“No nos propongan ser un decorado en su Gobierno porque no lo podremos aceptar”, le espetó en una dura intervención el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que el viernes renunció a formar parte de ese Ejecutivo para facilitar un pacto que, si ese día pareció inminente, este lunes se reveló aún muy lejano.

De hecho, el áspero tono del debate entre ambos pone en duda que el acuerdo llegue a alcanzarse. Mientras que el PSOE, que dejó claro que prefería gobernar en solitario, quiere el protagonismo absoluto del nuevo Ejecutivo como fuerza más votada con 123 escaños frente a los 42 de Podemos, Iglesias aspira a tener una representación acorde a su número de votos, el 14% frente al 28% de los socialistas, es decir, contar con uno de cada tres ministros. Y aunque La Moncloa no está dispuesta a ceder carteras de Estado como Interior, Defensa, Exteriores o Justicia, la formación morada quiere otros asientos que sean de peso y no meramente simbólicos.

Sánchez, que ya asumía que no logrará la mayoría absoluta para salir investido en la votación de este martes, confió en lograrlo el jueves, cuando le bastarían más síes que noes, pero advirtió a Podemos que si no hay acuerdo y votan en su contra, en lugar de aceptar un pacto de investidura, habrá elecciones en noviembre. Con todo, se curó en salud pidiendo la abstención a PP y Cs o proponiendo reformar el artículo 99 de la Constitución para facilitar la investidura de la fuerza más votada.

El candidato reservó su intento de seducir al ala izquierda de la Cámara a la exposición de sus objetivos para la legislatura: luchar contra la precariedad laboral, con un 14% de los asalariados bajo el umbral dela pobreza; reeditar el Pacto de Toledo para garantizar el futuro de las pensiones; reformar el sistema fiscal para evitar que grandes firmas digitales paguen 3.000 euros de impuestos al año en España, dijo en referencia a Netflix, sin citarla; luchar contra la “emergencia climática”; fomentar la igualdad entre hombres y mujeres, lo que permitiría que el PIB creciese “un 15% más”; proteger el bienestar social y fortalecer el proyecto europeo.

Para dar respuesta a estos retos, Sánchez habló de impulsar la “segunda gran transformación de España” tras la Transición con la educación como pilar maestro. Un área a la que propuso destinar el 5% del PIB (9.000 millones más que en 2017, cuando la cifra cayó al 4,22% del PIB, el mínimo de una serie estadística de dos décadas), blindando la cifra ante cambios de Gobierno o de tono económico.

El candidato presumió de logros recordando que en el último año se han creado 510.000 empleos, se ha rebajado el paro en 150.000 personas, se ha alcanzado el máximo número de afiliados a la Seguridad Social (19,5 millones), se ha rebajado el déficit público al 2,5% y se espera que baje al 2% este año, cuando la deuda se reduciría al 98,5%. “Pero no hay que caer en la autocomplacencia”, dijo, aseverando que esto es “solo el principio”. Su plan, avanzó, pasa por crear un nuevo Estatuto de los Trabajadores; regular la figura del becario para limitar el tiempo de prácticas; derogar los aspectos más lesivos de la reforma laboral del PP de 2012, o seguir subiendo el salario mínimo. Estas dos últimas son peticiones clave de Podemos, al que se le quedó corta la reciente subida del salario mínimo, del 22%, a 900 euros al mes. Sanchez no cifró el nuevo alza pero habló del objetivo de la Carta Social Europea, que lo sitúa en el 60% del salario medio, lo que en España supondría elevarlo al entorno de 1.200 euros.

Sánchez también planteó un plan de retorno de trabajadores en el extranjero; otro de igualdad de género en las empresas; de racionalizar horarios laborales; simplificar los subsidios por desempleo; aprobar un nuevo plan director del trabajo digno en un año; hacer que los autónomos coticen por lo que ingresan; crear una renta mínima vital o buscar nuevos ingresos para acabar con el déficit de la Seguridad Social en un lustro.

El líder socialista también propuso elevar la inversión en I+D+i hasta alcanzar la media europea y aprovechar que España es uno de los países con mayor red de fibra óptica para lograr una transformación digital. En este campo, Sánchez prevé crear “una entidad pública de financiación de la innovación, emprendimiento, transformación digital y transición ecológica” que agruparía las entidades públicas de crédito. En paralelo, avanzó esfuerzos en ciberseguridad y en formación profesional para poner en marcha 80 nuevas titulaciones del ámbito digital.

“Nadie va a parar Madrid Central”, dijo, defendiendo la restricción al tráfico que impuso la exalcaldesa Manuela Carmena como una medida contra la contaminación que otras ciudades deben imitar y apostando por la emisión de bonos verdes o la bajada de la factura de la luz para los hogares. En el ámbito empresarial, Sánchez también abogó por un plan de apoyo al sector de la automoción de 2019 a 2025.

En el terreno de lo social, el candidato socialista consideró prioritario facilitar el acceso de los jóvenes a la vivienda tomando medidas para frenar el encarecimiento de los alquileres, que es otra reclamación fundamental de Podemos, o desarrollando un parque de vivienda pública con precios asequibles. El PSOE también apuesta por impulsar la sanidad pública, ofreciendo servicio bucodental y acabando con el copago farmacéutico.

Sánchez también propuso la firma de un Pacto de Estado sobre Infraestructuras y Transportes que garantice el cumplimento de los planes ferroviarios en ejecución; que estudie “conexiones largamente demoradas como las de Cantabria y Extremadura” y determine las infraestructuras necesarias en los corredores del Mediterráneo y el Atlántico.

Finalmente, el líder socialista apostó por reformar el sistema de financiación autonómica para garantizar su “suficiencia y solidaridad”, o la creación de 2.500 nuevas plazas de Policía Nacional y 2.200 de la Guardia Civil para atender a la llamada “España vacía”.

“Nos une la promesa de la izquierda, un progreso económicamente sostenible y la redistribución” de la riqueza, dijo Sánchez a Podemos, prometiendo “una sociedad de hombres y mujeres iguales en armonía con la naturaleza”, si bien Iglesias dejó claro que esa armonía debe dejarse notar primero en el reparto de asientos del nuevo Gobierno.

Petición de abstención a PP y Cs, respuesta indirecta a Vox

Los responsables de PP y Ciudadanos, principales líderes de una oposición que ambos buscan encabezar, coincidieron este lunes en afear al candidato a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, que en su intervención del debate de investidura obviara tanto el desafío independentista catalán como el detalle del pacto que ultima con Unidas Podemos.

“Ha intervenido durante dos horas sin ver el elefante en la habitación, morado y con un lazo amarillo, que está en el Hemiciclo y al que no se ha referido”, le criticó el líder del PP, Pablo Casado. “No se ha referido usted ni a Podemos, ni a los socios independentistas”, insistió. Aunque Sánchez sí lanzó bastantes guiños programáticos al partido de Pablo Iglesias, al que además pidió explícitamente su apoyo, lo cierto es que en ningún momento se refirió al desafío independentista catalán. Una omisión que Casado consideró deliberada teniendo en cuenta que el PSOE cuenta con la abstención de ERC para ganar la votación del jueves, si es que logra atar antes un pacto con Podemos. “No sabemos si su pareja se ha quedado sin silla o usted sin pareja de baile”, ironizó Casado sobre la falta de concreción del nuevo Gobierno de coalición.

Por su parte, el líder de Cs, Albert Rivera, acusó al candidato de acudir a la investidura con un programa que es una “cortina de humo” que oculta su objetivo real, “el plan Sánchez”, que es un “trato en la habitación del al lado con Podemos y los separatistas”.

Sánchez criticó que ambas fuerzas usen el conflicto catalán como arma política y les recomendó que se abstengan para facilitar su investidura si lo que quieren es evitar que esta dependa de los secesionistas. “Ustedes viven del conflicto territorial”, clamó.

El último turno de palabra de la sesión, que se retoma este martes con el resto de grupos fue para el líder de Vox, Santiago Abascal, que se estrenó en la Cámara. Sánchez evitó contestarle directamente limitándose a criticar a PP y Cs que hayan pactado con la ultraderecha.

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