Ahorro

¿Por qué en Francia se paga más del 1% en los depósitos y el cero en España?

El Gobierno establece por ley la remuneración y deja además libre de impuestos la ganancia

Celebración del 14 de julio en París
Celebración del 14 de julio en París Getty Images

A diferencia del ahorrador español, el francés está de suerte. Al menos todo lo que permite un entorno de tipos de interés en el cero desde marzo de 2016. La crisis de la zona euro impuso una política de estímulos monetarios en el BCE que ha minado la remuneración del ahorro.

A medida que han ido bajando los tipos de interés de referencia y que el banco central ha ido endureciendo el exceso de liquidez de los bancos –con la facilidad de depósito en el -0,4%– las entidades financieras han replicado con recortes en la remuneración de los depósitos de ahorro. La tendencia es generalizada pero Francia es una notoria excepción gracias a una legislación por la que el Estado determina la remuneración de buena parte de los productos de ahorro.

Frente al mínimo 0,04% que paga la banca española por los nuevos depósitos de hasta un año de plazo, en Francia esa remuneración se eleva al 1,13%, según los últimos datos del BCE del mes de mayo. Y en algunos productos, como la libreta conocida como LEP (Livret d’epargne populaire), la remuneración alcanza el 1,25% anual.

Según explica Federica Troiano, consultora de banca de Analistas Financieros Internacionales (AFI), los depósitos bancarios en Francia están regulados por el Código Monetario Financiero, que reconoce al Gobierno la capacidad de fijar por decreto el tipo de interés del producto bancario. La legislación gala incentiva el ahorro hasta el punto de que la remuneración queda libre de impuestos en la mayoría de los casos, aunque tales ventajas estén reservadas a los ahorradores residentes en Francia.

La remuneración, y el beneficio fiscal, está reservada a ahorradores residentes en Francia

El producto de ahorro más popular es la conocida como Libreta A, un producto que funciona como una cuenta a la vista, presente en más del 70% de los hogares franceses y que renta el 0,75% anual para un importe máximo de 22.950 euros para clientes particulares y de 76.500 euros para empresas. Tal remuneración, que queda libre de impuestos, estará vigente hasta el 31 de enero de 2020.

En la LEP o libreta de ahorro popular la remuneración es superior, del 1,25% anual sin comisiones, aunque el importe del depósito es sensiblemente inferior, de 7.700 euros como máximo. Su rentabilidad, de hecho, debe ser como mínimo 50 puntos básicos superior a la de la libreta A, el producto más universal y también queda libre del pago de impuestos.

En España, no hay incentivos fiscales al ahorro en depósitos, que están sujetos a los rendimientos del capital mobiliario y tributan a un tipo del 19% para los primeros 6.000 euros de ganancia. Los hogares españoles tienen en total un ahorro en cuentas a la vista de 669.589 millones de euros y otros 154.289 millones de euros en depósitos a plazo. La remuneración de los nuevos depósitos está casi al cero pero la rentabilidad que se paga en el conjunto del saldo vivo no es muy superior: del 0,11% de tipo medio.

“Antes de la crisis, la rentabilidad del ahorro francés no sorprendía. Pero con la crisis, la remuneración de los depósitos cayó de forma brutal en España y no tanto en Italia o Alemania”, explica Troiano. Así, en junio de 2014, cuando la facilidad de depósito del BCE entró por primera vez en terreno negativo, la libreta A francesa se pagaba al 1%. En España, las nuevas cuentas corrientes se remuneraban ya entonces de media al 0,195%.

Muy lejos de cobrar por el ahorro

Francia queda muy lejos de plantearse cobrar a los clientes por sus depósitos. La legislación protege hasta el momento la remuneración del ahorro a particulares. En España los bancos también descartan cobrar por los depósitos a plazo minoristas, pese a la creciente presión sobre el negocio ante una posible bajada adicional del precio del dinero.

Distinto es el caso de los depósitos a empresas, por los que en algunos países como Alemania, Holanda, Luxemburgo o Irlanda ya se cobra, aunque sea por la mínima. En Francia, los depósitos a empresas a un plazo de hasta un año se pagan al 0,04%, muy por debajo del 0,44% de España, a la cabeza de la zona euro en este segmento.

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