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La guerra contra China puede dañar a las universidades de EEUU

La Administración de Donald Trump está añadiendo más centros académicos chinos a sus listas negras y perjudicando la colaboración académica

Ponerle freno a los centros de conocimiento chinos podría perjudicar los avances tecnológicos estadounidenses. La Administración de Donald Trump está añadiendo más universidades chinas a sus listas negras, lo que hace que trabajar con ellas sea arriesgado para las instituciones estadounidenses. Aunque la preocupación por el espionaje académico es válida, las últimas medidas limitan el intercambio académico con universidades chinas, que lideran campos como la inteligencia artificial y la biotecnología.

A pesar de las tensiones con Pekín, las universidades estadounidenses son un destino popular para los investigadores y profesores chinos. Según el Departamento de Seguridad Nacional, el número de visados otorgados el año pasado aumentó casi un 30%, a más de 50.400.

Pero el Gobierno estadounidense está tomando medidas en contra de la colaboración académica. En abril, el Departamento de Justicia advirtió que Pekín había enviado “miles” de personas que se hacen pasar por estudiantes o profesores a universidades estadounidenses con propósitos de espionaje económico. Universidades como el MIT respondieron revisando sus colaboraciones académicas con China.

La Universidad de Renmin y la Universidad de Tongji forman parte de las 37 entidades chinas presentes en una lista “no verificada”, lo que dificulta a instituciones estadounidenses trabajar con ellas. Las autoridades americanas también han señalado el programa de los Mil Talentos de China, que ha reclutado unos 6.000 científicos extranjeros desde 2008. La Universidad Tecnológica de Texas advirtió a su personal de que fuera “prudente” al participar en el programa.

Adoptar medidas para protegerse contra el espionaje es lógico, pero estas pueden privar a EE UU de información valiosa. China lidera campos como la IA y la biotecnología. Entre el 10% de los trabajos más citados sobre la IA, se espera que la proporción proveniente de China supere la de EE UU el año que viene, según un estudio realizado en marzo por el Allen Institute of Artificial Intelligence. Estos investigadores no son fáciles de reemplazar. Se concedieron 10.000 visados estadounidenses en 2019 a profesores y científicos japoneses, una quinta parte de los otorgados a académicos chinos. Limitar el acceso a la investigación china podría acabar perjudicando las propias instituciones estadounidenses.

 

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