HP y Dell planean llevarse el 30% de su producción de portátiles fuera de China

Microsoft, Amazon, Sony y Nintendo valoran una medida similar con sus productos, según ‘Nikkei’

Teclado de un ordenador HP.
Teclado de un ordenador HP.

La guerra comercial entre EE UU y China puede tener serios efectos sobre la industria tecnológica, más allá de la conocida crisis vivida por Huawei, que se ha visto bloqueada y vetada por la Administración de Donald Trump, esgrimiendo supuestos riesgos para la seguridad. Aunque el pasado fin de semana el presidente de EE UU, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, esbozaron una tregua durante la cumbre del G20, varias compañías tecnológicas están considerando la opción de sacar de China parte de su producción de hardware.

Según informó hoy Nikkei, HP y Dell se están planteando mudar hasta el 30% de su producción de ordenadores portátiles fuera del país asiático. También Microsoft y Amazon valoran mover parte de la producción de su consola Xbox y su altavoz inteligente Alexa, respectivamente. Y Sony, Nintendo, Acer y Asustek explorar la producción de algunos de sus productos fuera de China.

Si finalmente se llevan a cabo estas acciones por parte de estos pesos pesados de la industria del hardware, el papel de China como la planta de producción por excelencia del mundo podría empezar a tambalearse. Más si como publicó también Nikkei, Apple está considerando llevarse el 30% de su producción de China, y Google parte de la fabricación de sus productos Nest, según Bloomberg.

Detrás de todos estos movimientos habría una razón común: la guerra comercial que llevó a EE UU a imponer el pasado mayo aranceles del 25% a importaciones de China por un valor estimado total de 200.000 millones de dólares (178.000 millones de euros). Según The Verge, si bien la industria tecnológica permaneció casi indemne, las nuevas tarifas podrían extender a los portátiles, smartphones y consolas de juegos, agregando costes significativos que podrían resultar en precios más altos para los consumidores y márgenes más reducidos para los fabricantes.

Las compañías afectadas estarán pendientes a las conversaciones entre Trump y Xi posteriores a la cumbre, pero saben que los resultados no están claros dada la difícil situación y que una tregua inestable podría tener implicaciones prolongadas.

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