Récords positivos, relativos y perversos de la Seguridad Social

Este récord esconde un crecimiento acelerado de la asalarización de la economía, pero con formatos de jornada más flexibles y con presencia creciente del subempleo

afiliación seguridad social
Vista del exterior de una oficina de empleo en Madrid.

La Seguridad Social contabilizó en junio una media de 19,517 millones de cotizantes, que es tanto como decir que el número de ocupados oficialmente reconocibles es de 19,517 millones, puesto que la afiliación al sistema de retiro es obligatoria. Una cifra que supone, además, un récord histórico de cotizantes, el más positivo de cuantos registra ahora la Seguridad Social. Pero puede considerarse relativo, por cuanto refleja del espejismo de haber recuperado los niveles de ocupación de antes de la crisis, cuando no es cierto ni de lejos. El resto de indicadores de empleo muestran aún un abultado déficit de ocupación cíclica. La Encuesta de Población Activa revela que el número de ocupados está a 1,28 millones del récord de 2007, lo que supone que falta un 33% del empleo máximo; para la Contabilidad Nacional, que estima también el empleo (y a falta de conocer el desempeño del segundo trimestre) el déficit sigue siendo de 1,46 millones de ocupados, un 37% de los perdidos en la crisis. Y si exploramos el empleo a tiempo completo equivalente para producir el PIB detectado, también falta por recuperar 1,44 millones de puestos de trabajo, el 36% de los perdidos en la recesión.

Este récord de afiliados absolutos esconde un crecimiento acelerado de la asalarización de la economía, pero con formatos de jornada más flexibles y con presencia creciente del subempleo, que esconde remuneraciones más modestas consecuencia directa de la devaluación salarial intrínseca a la recuperación, y que aplana la base media de cotización de los activos. De hecho, el número de asalariados de alta ha superado los 16 millones, cifra jamás registrada, frente a los 15,83 de máximo de 2007.

Estos dos récord alimentan también el de ingresos por cotizaciones, que avanzan a tasas agregadas del 7%, y que marcarán un techo de más de 124.000 millones este año. Pero ni este ni los apuntados antes serán suficientes para soportar el peso financiero de otros más perversos: el del número de pensionistas (8,83 millones), el de pensiones (9, 73 millones), el de la prestación media de jubilación (1.138 euros), el de la nómina mensual (9.644 millones) y el de los números rojos del sistema público, que superará los 22.000 millones, y que tendrá que ser financiado también, con un récord de deuda que comprarán los mercados financieros. Este es el más serio de todos, y será insostenible salvo que los políticos tomen decisiones severas más pronto que tarde. La marcha de la economía, por generosa que sea, no solucionará el problema: hay que elevar las aportaciones y recortar las prestaciones, no queda otra.

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