El bono de El Corte Inglés marca nuevos récords en plena racha de desinversiones

El precio de su deuda cotizada se situó ayer en un 105,27% del nominal; el diferencial con el bono del Tesoro ha caído 50 puntos en lo que va de año

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Los bonos cotizados de El Corte Inglés, emitidos a finales del año pasado en Irlanda por valor de 690 millones de euros, marcaron en la jornada del martes nuevos niveles récord de precio y rentabilidad.

Esta emisión, con vencimiento en 2024, situó ayer su precio en un 105,27% del nominal, por encima del 105,23% que registró el lunes y que también suponía un récord. Por su parte, la rentabilidad de los títulos, que evoluciona a la inversa del precio, volvía a bajar de nuevo, hasta el 1,73%, por debajo del 1,74% que marcó el lunes. Desde que la deuda cotizada de El Corte Inglés bajara del nivel del 2% a principios de este mes, su rentabilidad ha ido tocando nuevos mínimos de forma progresiva.

Varios factores explican esta evolución. Aunque la tendencia ya era similar en las fechas previas a la publicación de los resultados de 2018, éstos han confirmado la tendencia. El Corte Inglés alcanzó en el ejercicio 2018 su mayor beneficio desde 2011, con una ganancia neta de 258,2 millones, una mejora del 27,7% respecto al año anterior, que equivale a alcanzar el mejor nivel en los últimos ocho años ejercicios fiscales. Un dato clave es la reducción de la deuda de la compañía, que se contrajo un 12% hasta los 3.367 millones.

En esa contracción del pasivo juega un papel clave la política de desinversiones puesta en marcha por la compañía, que tiene el objetivo de lograr el grado de inversión para lograr fuentes de financiación más provechosas. En 2018 percibió 342 millones de euros por la venta de seis activos inmobiliarios, y la intención es alcanzar los 1.000 millones este año, con los que conseguiría reducir en casi un tercio su deuda neta. La venta de activos inmobiliarios no estratégicos será la vía principal. En lo que va de ejercicio 2019 ya roza los 200 millones recaudados en ese proceso, tras la venta de tres tiendas: las de Bahía Sur (Cádiz) y Los Arcos (Sevilla), vendidos a Castellana Properties por 36,8 millones, y la de plaza Macià, en Barcelona, conocida ayer, por 152 millones, su mayor desinversión por un solo activo.

El objetivo de El Corte Inglés es que la deuda alcance, al cierre de 2019, un nivel de 2 veces su ebitda, por las 2,9 con las que acabó 2018. Según entienden desde El Corte Inglés, lograr ese ratio les permitiría operar como si tuviera el grado de inversión, aunque reconocen que las agencias tardarán en reconocérselo, al incluir en sus análisis no solo la coyuntura sino también la trayectoria financiera anterior. En la actualidad, su rating está dos escalones por debajo de ese nivel, según las calificaciones de Moody’s y Standard & Poors. Axesor sí le concedió el grado de inversión.

Otro aspecto que le beneficia es el viento favorable que en los últimos días sopla para la deuda cotizada de origen español, cuya referencia son unos bonos del Estado cuya rentabilidad cae sin freno. Ayer el bono español a 10 años cayó por primera vez del 0,3% mientras que la deuda a siete años entró en terreno negativo por primera vez en la historia.

El diferencial entre la deuda española a cinco años (plazo de la emisión de El Corte Inglés) y la deuda del grupo de distribución está en 208 puntos básicos, nivel inferior al de principios de junio (cuando el spread rondaba los 216 puntos) y unos 50 puntos básicos por debajo del diferencial de 254 alcanzado en enero. No obstante, en las últimas sesiones la deuda de El Corte Inglés no ha podido seguir el ritmo de los bonos del Tesoro, de modo que este diferencial ha crecido sobre los niveles de hace dos semanas.

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