La sangría de Deutsche Bank es un primer paso necesario

Estudia recortar 20.000 empleos, pero el incierto impacto en los beneficios señala que la convalecencia puede ser larga

Christian Sewing, CEO de Deutsche Bank.
Christian Sewing, CEO de Deutsche Bank.

En la época medieval, las sangrías tenían por objeto curar a los enfermos de sus males. Christian Sewing, el cirujano jefe del Deutsche Bank, está considerando la posibilidad de reducir hasta 20.000 puestos de trabajo para que el prestamista enfermo recupere la salud. Pero el incierto impacto en los beneficios del banco alemán indica que los accionistas se enfrentan a un largo período de convalecencia.

El consejo de supervisión del Deutsche Bank se reunirá el próximo fin de semana para valorar la reestructuración. Si se aprueba, el plan para reducir hasta uno de cada cinco empleados a tiempo completo sería aproximadamente el doble de la última gran ronda de recortes de puestos de trabajo bajo el anterior consejero delegado, John Cryan.

Sin embargo, bastaría con que el banco volviera a contar con el mismo personal que en el primer trimestre de 2007, antes de la crisis financiera y la adquisición del banco minorista alemán Postbank.

La sed de sangre de Sewing es comprensible. Los analistas proyectan que el prestamista obtendrá este año un mísero rendimiento del 1,7% sobre el capital tangible, menos de la mitad del modesto objetivo del 4% de la dirección.

Los salarios, las primas y los beneficios se comen la mitad de los gastos del banco. Un plan para reducir costes mediante una fusión con su rival nacional, el Commerzbank, se vino abajo en abril.

Por lo tanto, Sewing se prepara para atacar a la banca de inversión de Deutsche Bank. Se espera que la unidad, que está en dificultades, sufra la mayor parte de las pérdidas de puestos de trabajo y también puede perder a su representante en el comité de gestión del banco, lo que supone una rebaja simbólica en la pretensión de varios decenios de Deutsche de construir un banco de inversión mundial.

El plan de Cryan para 2015 preveía una reducción de 9.000 puestos de trabajo y un ahorro neto de unos 1.250 millones de euros. Si se doblan esas cifras, los costes subyacentes de Deutsche podrían caer a 18.700 millones de euros a finales de 2021.

Sobre unos ingresos estimados de 25.500 millones de euros, Deutsche podría obtener una rentabilidad del 7% sobre los fondos propios tangibles, según nuestros cálculos, que parten de un tipo impositivo del 30% y un valor contable tangible de 58.000 millones de euros.

Pero eso es una asunción optimista de que los empleados de Deutsche que se van no se llevarán muchos ingresos con ellos. La línea superior del banco se ha reducido en un 16% desde que Cryan inició su reestructuración.

Siempre es difícil separar el impacto de la reducción de puestos de trabajo de que las condiciones de trading sean más difíciles. Y como algunas de los negocios de Deutsche apenas obtienen beneficios, su cierre sería bueno para el resultado final.

Aún así, la dura medicina de Sewing dejará a los inversores ante un largo período en la sala de recuperación.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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