Värde busca una salida para su inversión en La Finca

La socimi de las hermanas García-Cereceda debutará en el MAB en julio

Parque empresarial La Finca en Pozuelo (Madrid).
Parque empresarial La Finca en Pozuelo (Madrid).

El inminente debut bursátil de la inmobiliaria La Finca de la familia García-Cereceda va a ofrecer una oportunidad de dar visibilidad al fondo Värde Partners para vender el 39% del capital que controla de esa socimi. La gestora estadounidense sondea la posibilidad de desprenderse de la inversión casi tres años después de desembarcar en la empresa, según confirman fuentes del sector inmobiliario.

Susana García-Cereceda, presidenta de esta socimi llamada La Finca Global Assets, llegó a un acuerdo en 2016 para incorporar al fondo estadounidense al capital, con el que dar un impulso a los nuevos proyectos de la ya extinta Procisa, inmobiliaria fundada por su padre Luis García-Cereceda e impulsora de la elitista urbanización La Finca en Pozuelo de Alarcón (Madrid), refugio megaprivado de futbolistas, empresarios y famosos.

Tras el acuerdo con Värde, la inmobiliaria se dividió en tres. Por un lado, La Finca Somosaguas Golf, para la construcción de 500 viviendas, campo de golf y centro comercial en el proyecto bautizado como LGC (Luis García-Cereceda), y por otro, La Finca Real Estate para desarrollar proyectos residenciales. Por último, se creó la socimi, a la que se incorporó la cartera de edificios de oficinas y en la que se dio entrada al fondo estadounidense a través del vehículo Mansfield. La previsión es que esta compañía debute vía listing en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) a finales de julio, con una cartera de propiedades valorada en 725 millones. En esa empresa conjunta, la presidenta controla el 50,015% y su hermana Yolanda dispone del 10,985%.

Precisamente las hermanas llevan años enfrentadas y Yolanda —que estuvo incapacitada jurídicamente— busca paralizar en los tribunales los acuerdos tomados por la empresa. La situación de conflicto entre las accionistas, según las fuentes consultadas, no favorece la permanencia de Värde en la compañía, además de que la posición minoritaria en la inmobiliaria impide tener poder de decisión.

El debut en el MAB dará a Värde la oportunidad de dar visibilidad entre los inversores a su participación, que además conocerán una tasación actualizada de la cartera de oficinas, realizada por la tasadora Gloval. Sin embargo, ese mercado no ofrece liquidez como para desprenderse de esas acciones sin un acuerdo bilateral y fuera de mercado con algún inversor interesado. En cualquier caso, Värde cuenta con un compromiso de permanencia en la sociedad conjunta de tres años, que vence en diciembre de 2019.

Susana García-Cereceda, presidenta ejecutiva de La Finca.
Susana García-Cereceda, presidenta ejecutiva de La Finca.

Desde La Finca se asegura que no conocen el interés de Värde de abandonar el capital de la empresa. El fondo estadounidense, por su parte, no respondió a la petición de información. Las fuentes del sector reflejan que el fondo podría haber recibido ya muestras de interés de inversores, atraídos por unos buenos activos que generan 45,9 millones por alquileres y debido a que la sociedad está obligada a repartir dividendo.

Värde, que tiene a Héctor Serrat como responsable inmobiliario en España, es un fondo con sede en Mineápolis y que controla activos por 14.000 millones de dólares. Fue uno de los primeros en apostar por la recuperación del sector con las inversiones en las promotoras Aelca y Vía Célere. Además entró en el servicer Aliseda, del que ya salió, y controla también Wizink.

La Finca Global Assets

Cartera. Con un valor de 725 millones, cuenta con los parques empresariales La Finca, Marcelo Spínola y Martínez Villergas en Madrid, además de tres edificios de oficinas: Torre Suecia, Almagro y Álvarez de Baena. En total suman 220.000 m2.

Deuda. En las últimas cuentas públicas de la compañía (de 2017) se recoge un acuerdo de refinanciación por 395 millones de euros hasta 2023, con Caixabank, Santander y Société Générale como líderes del préstamo sindicado. La deuda viva actual se sitúa cerca de los 385 millones.

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