Las dos caras de los rescates en la UE: Irlanda encabeza el crecimiento y Grecia siguen en la cola

La economía española es la quinta entre los Veintiocho que menos ha avanzado en los últimos diez años

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Los países del sur de Europa siguen sufriendo los efectos de la crisis en sus economías más de una década después. Mientras Grecia, Portugal y España, que tuvieron distintos tipos de rescates, se ubican entre los que menos han crecido en la zona euro en la última década, otros, como Alemania, no han registrado contracciones de su PIB en los últimos diez años y muestran un aumento estable y sostenido, según los datos recopilados por Eurostat, la oficina europea de estadísticas.

En el caso de España, que tuvo que solicitar una ayuda para su sector financiero a la Unión Europea por 60.000 millones de euros, el PIB registra un avance del 8,2% desde 2009. Después de retroceder entre 2009 y 2013 un 5,5% (pasó de los 1,080 billones de euros a 1,021 billones), ha encadenado una senda de crecimiento con alzas superiores al 3% durante los últimos cinco años, que le han llevado a los 1,168 billones en los que se encuentra en la actualidad.

Una mejora de los grandes números macroeconómicos que, no obstante, sigue sin verse reflejada en la percepción de la mayoría de los ciudadanos. El 56,7% de los españoles define la situación económica como mala o muy mala, según la última encuesta del CIS, aunque se trata de un porcentaje inferior al 70,5% que se llegó a registrar en mayo de 2009. En términos de PIB per cápita, el español ha aumentado un 7,3% en este periodo, hasta los 25.000 euros que estima Eurostat, frente al aumentado del 12,8% registrado por la media de los 28 países de la UE y el 10,7% de la zona euro.

Después de Grecia e Italia, Portugal es la tercera nación de la eurozona y de la UE que menos creció en los últimos diez años, con un aumento del 4,25%, pero el peor entre los Estados que utilizan al euro como moneda es Grecia, que tiene el triste honor de ser el único país de la eurozona y del conjunto de la UE que presenta un balance negativo en los últimos diez años. A pesar de la tibia recuperación que mostró en 2017 y 2018 (una subida del PIB del 3,3%), el PIB griego acumula una caída del 20,2% desde 2009 hasta 2018. Descendió de los 239.132 millones hasta los 190.817 millones que finalizó el año pasado.

Los fuertes ajustes a los que fue sometido el país a partir de 2010 por la troika agudizaron la crisis. El paro se multiplicó por tres hasta llegar al 27,5% en 2013 y la pobreza se duplicó hasta situarse por encima del 20%. La prima de riesgo, que hoy en día se sitúa en los 350 puntos, se disparó en 2013 y llegó a sobrepasar los 3.100 puntos.

Más allá del rescate, la crisis del país, motivada por el elevado nivel de déficit público que el Gobierno heleno ocultó durante años, generó una gran desconfianza en los mercados. Una situación que no lograron revertir los sucesivos rescates, que comenzaron en 2010 y finalizaron a mediados de 2018.

El milagro fiscal irlandés

Irlanda, que también fue rescatada por la UE, registra un imponente aumento del 75,4% en su PIB desde 2009, que pasó de los 164.558 millones de euros hace una década a los 288.642 millones en 2018. El caso de Irlanda, sin embargo, es diferente, ya que la crisis estuvo vinculada casi de manera exclusiva a la burbuja inmobiliaria y no a un problema de déficit público, por lo que, después de caídas en 2007 y 2008, pudo recuperarse rápidamente.

“Es un verdadero milagro cómo se comportó Irlanda teniendo en cuenta la magnitud de la crisis que sufrió”, apunta Joaquín Maudos, director adjunto del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas y catedrático de la Universidad de Valencia.

Francisco Vidal, economista jefe del grupo Intermoney, remarca la “estructura fiscal” de Irlanda en el crecimiento del PIB, al igual que Maudos. El economista, no obstante, también subraya el pequeño tamaño de la economía, lo que hace que su desarrollo sea “más fácil”. Lo cierto es que el país ha incentivado la atracción de empresas e inversiones gracias a sus bajos impuestos, con una de las presiones fiscales más bajas de toda la OCDE.

Alonso Rodríguez, catedrático de Economía de la Universidad Complutense de Madrid, alerta de que la estructura fiscal por la que hay una gran presencia de multinacionales se debe a “salarios relativamente bajos” que se mantuvieron e incluso acentuaron durante la crisis. Irlanda ha aumentado su salario mínimo más de un 10% en los últimos tres años, hasta los 1.656 euros mensuales. Sin embargo, a pesar de la tentación, el experto cree que no sería adecuado equiparar el sueldo para la realidad de España porque el coste de la vida en Irlanda es marcadamente superior.

El caso de Italia

Italia, la tercera economía de la eurozona, es el segundo país de la UE que peor desempeño tiene desde 2009 en términos de PIB, con un crecimiento de apenas el 2,27%. Los problemas de Italia, que no fue rescatada, comenzaron después de la crisis. En estos diez años solo contrajo su economía en 2012 y 2013, pero a partir de entonces el crecimiento es ínfimo (finalizó 2018 con un PIB de 1,613 billones). El crecimiento previsto para 2019 será de apenas el 0,2%, según la Comisión Europea, muy por debajo de la previsión del Gobierno italiano, que en noviembre pasado lo situó en un 1,5%.

La prima de riesgo se encuentra en los 270 puntos, más del doble de la española y portuguesa, mientras que la ratio de deuda pública sobre PIB, del 132%, solo es superada por Grecia. “La segunda industria más potente de Europa después de Alemania”, como la define el economista de Intermoney, también atraviesa una difícil situación política con el gobierno de los euroescépticos del Movimiento Cinco Estrellas y la Liga, además de mantener una postura desafiante hacia Bruselas.

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