La oferta refinada de Occidental por Anadarko no escucha a sus accionistas

La superioridad de su propuesta sobre la de Chevron es difícil de refutar

Sede de Anadarko en The Woodlands (Texas, EE UU).
Sede de Anadarko en The Woodlands (Texas, EE UU).

La oferta mejorada de Occidental Petroleum por la estadounidense Anadarko es una clase magistral de cómo derribar las objeciones de un objetivo. Con el fin de evitar un acuerdo de Anadarko con Chevron, Ocy ha refinado la oferta de 38.000 millones de dólares de su rival para que parezca cumplible y superior en lo financiero. La única casilla que sigue sin marcar es la que más debería importarle: hacerla atractiva para sus propios accionistas.

La CEO, Vicki Hollub, ya había ofrecido 38.000 millones sin éxito. La diferencia con la nueva oferta, hecha pública el domingo, es que pagará tres cuartos en efectivo, en lugar de la mitad. Pero Oxy también ha puesto difícil a Anadarko argumentar que el acuerdo no llegará hasta el final. La semana pasada, Berkshire Hathaway, de Warren Buffett, comprometió 10.000 millones en acciones preferentes y una orden de compra de acciones ordinarias, dinero que, como se jactó ante sus propios accionistas durante el fin de semana, brindará pase lo que pase. Occidental también ha acordado con Total venderle 9.000 millones de activos de Anadarko en África.

Ambas cosas ayudan a superar otra objeción: que Oxy estaría demasiado endeudada tras el acuerdo. Un cálculo somero sugiere que el nuevo arreglo la dejará con una deuda del doble de su ebitda combinado, frente a las 2,5 veces según los términos anteriores. Y, como ahora Oxy emitirá menos acciones nuevas, ya no necesitará la aprobación de los accionistas.

Por tanto, Anadarko gana claramente con la nueva oferta de Oxy. También Hollub: la superioridad de su oferta sobre la de Chevron es difícil de refutar. Sus accionistas, sin embargo, puede que estén menos contentos. Pese a que Oxy predice ahorros en costes e inversiones que deberían compensar cómodamente la prima de 15.000 millones, algunos inversores, como T. Rowe Price, ya se muestran escépticos. El valor de la compañía ha caído casi 7.000 millones desde que se reveló la oferta de Chevron el 11 de abril. Si los inversores de Hollub estaban ya descontentos, lo seguirán estando, solo que pueden hacer poco al respecto.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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