El primer trimestre destruye 93.400 empleos pero hay casi 600.000 ocupados más que hace un año

La tasa de paro se eleva al 14,7%

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Las cifras del mercado laboral en el primer trimestre suelen ser negativas desde el inicio de la crisis. De hecho, la última vez que se creó empleo entre enero y marzo fue en 2007. Y esta vez no ha sido una excepción ya que en los tres primeros meses del año la economía ha perdido 93.400 ocupados respecto a finales de 2018, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística.

La mayoría de analistas coincidía en que este año el desplazamiento de la Semana Santa a abril haría que la destrucción de empleo fuera mayor que en años anteriores. Sin embargo, esto no se ha cumplido, ya que en 2018 el empleo cayó en el primer trimestre en 124.200 personas.

Este mejor comportamiento del empleo al esperado por los expertos se ha dejado sentir en las cifras anuales que reflejan que ahora existen casi 600.000 ocupados más que hace un año, lo que hace que el empleo vuelva a crecer a un ritmo interanual del 3,2%, al nivel más elevado desde 2007, antes de la crisis. Esto ha llevado a la ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, a asegurar que el "enorme dinamismo" que reflejan los datos de la EPA indican que el Gobierno "no detecta ningún signo de ralentización en la creación de empleo".

Es más, las cifras desestacionalizadas de creación de empleo del trimestre que muestran mejor la tendencia del mercado laboral y que elabora Economía, reflejan que en lugar de haberse destruido empleo entre enero y maro, el número de ocupados habría avanzado un 0,76% frente a la caída del 0,48% de los datos sin corregir.

En cuanto al número de parados, en el primer trimestre se registraron 50.000 más que en el trimestre anterior, dejando el número total de desocupados en 3.354.200 y la tasa de paro se eleva dos décimas hasta el 14,7%. No obstante, el desempleo sí se comportó peor que en el primer trimestre del año anterior cuando aumentó en 29.400 personas. Pese a ello, los descensos acumulados en los últimos doce meses dejan 441.900 parados menos que hace un año, lo que significa una caída del número de parados del 11,6% anual.

Y, al igual que ocurre con la ocupación, el dato desestacionalizado de paro según la EPA reflejaría un descenso del desempleo intertrimestral de casi el 3% en lugar del aumento del 1,5% de la cifra sin corregir.

Ante todo esto, las cifras de la EPA han sorprendido a algunos expertos. “La menor caída de la ocupación en el primer trimestre, unida al llamativo crecimiento de dicha variable en el cuarto trimestre, completa dos trimestres consecutivos con un comportamiento sorprendente de la EPA, con una fuerte aceleración de la creación de empleo que no responde al comportamiento general de la economía ni al de la afiliación a la Seguridad Social en el mismo período”, precisaban escépticos los analistas de Randstad Research.

En esta misma línea el Banco de España indicaba respecto al avance del 3,2% interanual que “este mayor dinamismo contrastó con la suave desaceleración observada en los registros de afiliados a la Seguridad Social, en términos de la tasa de avance interanual”.

La destrucción de empleo del primer trimestre se concentró en los trabajadores españoles con 116.400 ocupados menos mientras que entre el colectivo de extranjeros se crearon 32.200 nuevos empleos. La recuperación del empleo entre el colectivo de extranjeros se aprecia de forma especial en la evolución del mercado en los últimos doce meses: uno de cada tres nuevos ocupados (el 36%) proviene de fuera de España. Esto supone que el ritmo de creación de empleo entre extranjeros supera el 10% anual, frente a un avance del 2,26% de los españoles.

Asimismo, en términos netos, todas las caídas de ocupación se produjeron en el sector servicios, que perdió 109.200 trabajadores, mientras que el resto de actividades económicas creó empleo. En especial la agricultura que gracias a la campaña de la aceituna fundamentalmente generó 14.100 empleos. De hecho, la comunidad de Andalucía ganó casi 16.000 ocupados y Extremadura, 5.100. Solo dos comunidades mas crearon empleo: País Vasco (5.300) y Aragón (300).

También registraron ganancias muy escuetas de empleo la construcción (1.400 ocupados más en el trimestre) y la industria (200). Asimismo, el sector público generó 2.600 puestos de trabajo frente a una pérdida del sector privado de 96.100 en este primer trimestre.

Además, continuando con las cifras de saldos netos, todo el empleo destruido en el arranque del año fue temporal (hay 185.800 eventuales menos que el trimestre anterior), mientras que se creó ocupación indefinida (89.900 fijos más que en el cuarto trimestre de 2018). Esta mejora de la calidad se ve reflejada también en las cifras anuales que dejan 455.100 ocupados indefinidos más que hace un año y 110.400 temporales más. El Ministerio de Economía ha resaltado hoy que con estas cifras el número total de asalariados con contrato indefinido asciende a 12.124.000, una cantidad récord en la serie histórica. Esto indica que en España, tres de cada cuatro asalariados tienen actualmente un contrato fijo (el 74% del total).

Con todo ello, también ha bajado la tasa de temporalidad de los asalariados hasta el 25,9%, un punto menos que en el trimestre  anterior. Los descensos de esta tasa suelen ser más moderados de un trimestre a otro y se producen más en épocas de crisis que en las de creación de empleo, pero en esta ocasión la fuerte caída de los contratos eventuales en el primer trimestre ha propiciado este mayor recorte. Si bien en el sector público esta ratio subió al 26,8%.

Este punto también ha sido puesto en cuestión por los analistas de Randstad Research, quienes consideraron que “este comportamiento es llamativo puesto que el primer trimestre se ha caracterizado por una muy notable desaceleración de la contratación indefinida medida por los registros del Ministerio de Trabajo”.

En cuanto a las jornadas también se produjo un buen dato: el 85% de la nueva ocupación en el año fue a jornada completa.

El envejecimiento de la población activa española volvió a verse reflejado en los datos publicados hoy. Así, prácticamente ocho de cada diez nuevos empleos del último año fueron ocupados por trabajadores mayores de 45 años. Y, especialmente, destacan los 236.600 nuevos ocupados mayores de 55 años (el 40% del total). Por el contrario solo hubo una franja de edad en la que se destruyó empleo en términos interanuales: los que tienen entre 25 y 39 años perdieron 30.600 ocupados.

No obstante, y pese a las mejoras señaladas, en el primer trimestre se produjo una circunstancia claramente negativa al aumentar en 35.900 el número de hogares con todos sus miembros en paro y descender en 47.700 las familas donde todos ellos estaban ocupados.

 

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