Los líderes pasan de puntillas sobre sus planes económicos

Cataluña centra el mayor cruce de réplicas entre los aspirantes, que no ofrecen detalles de su pulso fiscal o sus coincidencias en pensiones

Los candidatos a presidir el Gobierno de España tras las elecciones generales, Pablo Iglesias (Unidas Podemos) (i); Pablo Casado (PP) (2i); Albert Rivera (Cs) (2d) y Pedro Sánchez (PSOE) antes del inicio del segundo debate electoral.
Los candidatos a presidir el Gobierno de España tras las elecciones generales, Pablo Iglesias (Unidas Podemos) (i); Pablo Casado (PP) (2i); Albert Rivera (Cs) (2d) y Pedro Sánchez (PSOE) antes del inicio del segundo debate electoral.

El paro sigue siendo la principal preocupación de los españoles. Sin embargo, los candidatos de los principales partidos políticos han pasado de puntillas sobre sus propuestas para reducir el desempleo, y en general sobre el detalle de sus programas económicos, en los dos debates a cuatro bandas celebrados este martes en Atresmedia y el lunes en TVE. Cataluña, los posibles pactos postelectorales o las acusaciones de corrupción y de mala gestión de cada uno de los últimos Ejecutivos y sus respectivos socios parlamentarios robaron casi todo el espacio a lo económico.

De hecho, aunque el debate de este martes arrancó con una pregunta sobre propuestas de empleo, en su primera intervención el líder del PSOE, Pedro Sánchez, aprovechó para desmentir que él haya negociado con los independentistas catalanes, como aseguran los responsables del PP, Pablo Casado, y Cs, Albert Rivera, con los que se enzarzó en una discusión ajena a lo económico. Solo el líder de Podemos, Pablo Iglesias, llamó al orden para pedir hablar de propuestas laborales, lo que aprovechó para apostillar que el PSOE no irá todo lo lejos que anuncia en materia económica sin ellos en el Gobierno.

En todo caso, este martes se celebró también otro debate, más técnico y sosegado, que permitió enfrentar los entresijos económicos de los programas de los grandes partidos. Organizado por el Consejo de Economistas y la Asociación de Periodistas de Información Económica (Apie), la cita enfrentó a varios portavoces económicos: Manuel de la Rocha (PSOE), Alberto Nadal (PP), Iván Ayala (Unidas Podemos) y Francisco de la Torre (Cs).

En el ámbito económico, el debate de aspirantes a la presidencia había dejado claro que el bloque PSOE-Podemos es partidario de aumentar el gasto social con una subida de impuestos a rentas altas y grandes empresas, y que PP y Ciudadanos defienden rebajas fiscales y supresión de tributos para animar el consumo y la inversión empresarial.

El encuentro de sus representantes económicos, desveló, sin embargo, algunos matices dentro de estos bloques (ver despiece) o la amplia coincidencia de los cuatro grupos en materia de pensiones. En este campo, todos los grandes partidos han prometido garantizar una revalorización de las pensiones que impida que los jubilados pierdan poder adquisitivo. La gran diferencia entre unos y otros radica en cómo financiar esas subidas anuales. PSOE, Podemos y Cs coinciden en apoyar un alza de las pensiones ligada al IPC –que los dos primeros grupos quieren blindar con una reforma constitucional- y todos ellos asumen que será necesario financiar parte del gasto con impuestos directos.

El PP, todavía defensor de su índice de revalorización, es más prudente con las subidas a llevar a cabo, si bien asume que es necesario garantizar el poder adquisitivo pero teniendo en cuenta más factores que el IPC. Nadal defendió que “la mejor garantía de las pensiones es una rebaja del déficit” y subrayó que fue el Gobierno de Rajoy quien mayor recorte del agujero fiscal ha conseguido pasando de 10 a solo tres puntos en el último lustro.

A partir de ahí, eso sí, el PP aboga por una rebaja general de impuestos como receta maestra para reimpulsar la economía y garantizar la sostenibilidad del sistema, frente a la introducción de tributos directos que coinciden en defender PSOE, Cs y Podemos. Los cuatro partidos, eso sí, dan por sentado que sufragar el aumento del coste de las pensiones que traerá el envejecimiento de la población y la jubilación de la generación del baby boom solo se conseguirá con más cotizantes y de mayor calidad. Las fórmulas para lograrlo, eso sí, divergen con fuerza. El PP fía el aumento de las contrataciones y los salarios a un panorama fiscal más atractivo para la inversión empresarial. Ciudadanos apuesta por un contrato único, que acabe con la temporalidad, y por la implantación de la mochila austriaca. El PSOE apuesta por seguir mejorando salarios y cotizaciones, como ha hecho en algunos de sus últimos decretos, mientras que Podemos urge a elevar el salario mínimo interprofesional a 1.200 euros en la próxima legislatura.

Estas recetas, y no solo la imagen presidencial que cada candidato haya podido dar en los debates, se someterán a las urnas el domingo.

Los matices de cada bloque fiscal

De los dos debates entre los candidatos a la presidencia se dedujo que, en cuestión de impuestos, PSOE y Podemos apuestan por una subida que permita sufragar el Estado del bienestar mientras PP y Cs defienden una rebaja tributaria que impulse la economía. El debate de este martes entre sus portavoces económicos reveló, sin embargo, diferencias internas en ambos bloques. PSOE y Podemos critican la “revolución fiscal” del PP por restar 18.000 millones de recaudación. En su lugar, proponen gravar más a rentas altas y grandes empresas. Sin embargo, los socialistas dan por suficiente la reforma fiscal de su plan presupuestario de 2019 mientras Podemos quiere ir más allá con un recargo a la banca en Sociedades para recuperar el dinero del rescate financiero o un nuevo impuesto a las fortunas de más de un millón que permitiría recaudar 10.000 millones de los 1.000 contribuyentes más ricos. También hay diferencias en las rebajas de impuestos de Cs, que propone rebajar un punto el tipo máximo del IRPF –del 45% al 44%– y garantizar que la pyme no paga más que la gran empresa en Sociedades; y el PP, que rebajaría el IRPF del 40% y Sociedades del 20%. Cuestionado por Cs, el PP aseveró que financiar su rebaja de impuestos es posible reduciendo el alza del gasto público.

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