La economía divide en dos bloques a los candidatos del debate a cuatro

PSOE y Podemos enfrentan su receta social a la rebaja fiscal de PP y Cs

El líder del PP, Pablo Casado; el del PSOE, Pedro Sánchez; el de Ciudadanos, Albert Rivera; y el de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, en el debate.
El líder del PP, Pablo Casado; el del PSOE, Pedro Sánchez; el de Ciudadanos, Albert Rivera; y el de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, en el debate.

La televisión pública acogió este lunes una suerte de partido de ida en un primer debate electoral entre los cuatro principales candidatos a presidir el Gobierno tras las elecciones del próximo domingo, que se disputarán hoy la vuelta en un formato similar en Atresmedia. El round inicial, un bloque económico, dividió pronto a los cuatro aspirantes en dos bloques. De un lado se situaron el presidente del Gobierno, y líder del PSOE, Pedro Sánchez, y el de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, que defendieron la necesidad de combatir la desigualdad con más ingresos públicos y políticas sociales como las que ya apuntaron en su pacto presupuestario. Del otro estuvieron los responsables del PP, Pablo Casado, y de Ciudadanos, Albert Rivera, que, con matices, abogaron por rebajar impuestos, suprimir otros como Sucesiones y cargaron duramente contra los 10 meses de mandato de Sánchez.

“España ya no va bien”, dijo Casado, anunciando que bajará todos los impuestos para lograr una rebaja fiscal de 700 euros por español frente al alza de 1.000 euros que supondría un Gobierno de Sánchez.

El líder del PSOE replicó que la “revolución fiscal de la derecha” mermará la recaudación en 18.000 millones, lo que equivale al 25% del gasto en sanidad, el 37% del de educación pública o el déficit de la Seguridad Social. “La derecha no propone menos impuestos a la clase media, sino menos impuestos para la clase alta y más recortes del Estado de bienestar”, concluyó.

Iglesias solo se revolvió contra Sánchez para recordarle que la histórica subida del 22% del salario mínimo interprofesional que sacó a coalición fue fruto de las presiones de Podemos. Más allá, Iglesias pidió ir un paso más allá que el PSOE con un impuesto a la banca que permita recuperar los 66.000 millones del rescate financiero y otro a las grandes fortunas “para que se cumpla la Constitución” con un sistema fiscal redistributivo.

“Iglesias, que será vicepresidente de Sánchez, va a meter la mano en la cartera de los españoles”, clamó a su vez Rivera, que defendió una bajada real de impuestos pero advirtió a Casado que su partido la prometió y acabó aprobando la mayor subida fiscal de la historia. El líder de Cs acabó apostando por hacer esta la “legislatura de los autónomos”. A falta de otro debate y del resultado de las urnas, la economía marcó este lunes un mapa de posibles coaliciones tras el 28A.

Vetado por la junta electoral en ambos encuentros dada la falta de representación parlamentaria de su partido, el gran ausente de estos debates es Santiago Abascal, líder de Vox, que según declaró no estuvo ni al otro lado de la pantalla siguiendo el debate. Su sombra, eso sí, sobrevoló el plató de TVE en el que Sánchez advirtió que PP y Cs no dudarán en pactar con la ultraderecha para gobernar.

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