Entrevista al ‘head of sovereign rating’ de Axesor

Antonio Madera: “El próximo Gobierno debe normalizar la política fiscal”

El experto asegura que a corto plazo la subida del salario mínimo no está dañando la creación de empleo

Antonio Madera, ‘head of sovereign rating’ de Axesor.
Antonio Madera, ‘head of sovereign rating’ de Axesor.

Antonio Madera es optimista con la evolución de la economía española, pero no duda en reconocer las incertidumbres que la acechan y las tareas pendientes que tendrá ante sí el futuro Gobierno que salga de las urnas el próximo 28 de abril. El director de rating soberano de la agencia de calificación crediticia Axesor reclama estabilidad para el futuro Ejecutivo que permita acabar con la inseguridad presupuestaria y la falta de certidumbre de las empresas para acometer las inversiones.

La firma de análisis acaba de confirmar la nota de la deuda española, en A con perspectiva estable, pero llama la atención sobre los importantes desafíos que debe hacer frente la economía española en los próximos años.

¿Cuál es el rating que Axesor asigna a la deuda soberana española?

Para el Reino de España confirmamos la calificación de A con perspectiva estable. Este rating refleja el sólido crecimiento de la economía española y su previsión de mantenimiento en el medio plazo, en el que continuará superando al promedio de la UE, ya que esperamos un crecimiento del 2,3% para este año y del 1,9% en 2020. Destacamos también el dinamismo del mercado laboral, con una generación de empleo que se prolonga, a pesar de la moderación actual de la expansión económica; el superávit exterior; el fortalecimiento del sector financiero, y el proceso de consolidación fiscal llevado a cabo durante los últimos años. No obstante, nuestra calificación de crédito también tiene en cuenta la existencia de importantes desafíos que afectarán negativamente al potencial de crecimiento futuro, principalmente los desequilibrios presupuestarios, la elevada deuda pública, el envejecimiento de la población y la incertidumbre sobre el rumbo futuro de la política fiscal.

La pasada semana el FMI recortó la previsión de PIB global y el de la zona euro. ¿Qué implicaciones puede tener?

Era previsible y esperable. Estamos observando cómo el sector manufacturero se está resintiendo y Alemania es un país puramente exportador, con un sector industrial muy desarrollado que va a ser el principal afectado por la guerra comercial. España, por contra, resiste. Nuestra visión sobre España es positiva, aunque es cierto que se está ralentizando. Venimos de una etapa de repuntes por encima del 3%, algo no habitual en nuestra economía, y ahora el crecimiento se está adaptando a su tendencia. La mejora del PIB continúa por el tirón de la demanda interna, pero nos preocupa que esté sustentada en un mayor gasto público mientras que vemos que el consumo de los hogares continúa desacelerándose. 

¿Qué es preciso, en su opinión, que salga de las urnas el próximo 28 de abril?

Para nosotros lo principal que debe salir de las urnas es estabilidad. No nos metemos con los colores de los partidos, pero como agencia de rating sí nos interesa que haya estabilidad. La incertidumbre actual, por no tener estabilidad política, presupuestaria y regulatoria, crea inestabilidad y provoca el retraso de toma de decisiones de inversión por parte de las empresas.

¿Qué desafíos económicos están pendientes y debería acometer el futuro Gobierno?

El Gobierno que sea que salga de las urnas debería normalizar la política fiscal, hacerla más conservadora y no tan expansiva como ha sido en los últimos años. Aún no hemos logrado, a diferencia de nuestros vecinos, alcanzar un superávit primario, que debe ser una de las metas del futuro Ejecutivo. Si no logramos eso, nuestro margen fiscal para hacer frente a las futuras recesiones, que vendrán, es muy limitado. Y ello a pesar de que nuestros modelos no auguran una recesión a medio plazo, en dos o tres años, pero los ciclos económicos están muy estudiados.

¿Cómo se debería fomentar que España logre superávit primario?

Fomentando las relaciones económicas, que las empresas inviertan, porque la inversión crea empleo, así se mejora la renta disponible de los hogares y se genera consumo. En definitiva, generar un clima de estabilidad que dinamice la economía.

¿Serán necesarios nuevos ajustes a corto y medio plazo?

La reducción del déficit primario a corto y medio plazo es complicado. A medio y largo plazo la economía debe afrontar algunas reformas estructurales que permitan mejorar los desajustes fiscales que hay sobre la mesa, que permitan mejorar la competitividad frente al exterior, que es uno de los puntos fuertes de la economía española.

¿Cree que la subida del salario mínimo aplicada por el Gobierno dañará la competitividad de las empresas con el exterior?

Realmente la subida del salario mínimo, aunque ha sido muy importante [un 22,3%], no está teniendo efectos a corto plazo y se ha seguido creando empleo. La última generación de empleo ha sido del 2,3% y la tasa de paro ha seguido bajando. Tampoco hemos observado que se haya ralentizado la economía por su alza. Pero los ­indicadores siempre van con retraso y habrá que esperar. A priori no esperamos que la economía vaya a ralentizarse por esto.

¿Y todos los organismos y partidos políticos que alertaron sobre sus efectos?

¿Puede que haya una mitigación en el ritmo? Puede ser, pero será por el propio dinamismo de la economía, que cada vez crece menos. Sí que es cierto que para las pymes y micropymes el efecto en sus márgenes va a ser más significativo.

Los partidos políticos incluyen en sus programas para las elecciones mantener la revalorización de las pensiones con el IPC. ¿Es sostenible?

Esa recomendación ya la ha hecho también el FMI, pero si se hace así habrá que hacer algo por el lado de los ingresos, para que el sistema este equilibrado. No podemos mantener un sistema en desequilibrio. Si en el pasado tuvimos un problema con el déficit público que provenía tanto de los ayuntamientos como de las comunidades autónomas y el Estado, ahora tenemos un problema con la Seguridad Social que continúa con un déficit constante. Revalorizar las pensiones es positivo pero también hay que garantizar por el lado de los ingresos poder mantener esa revalorización. No hay que olvidar que la deuda pública española se encuentra por encima del 97% del PIB y que la reducción que ha habido estos años ha sido por el propio dinamismo del ciclo. De hecho, no estamos cumpliendo con lo establecido en la propia ley de estabilidad presupuestaria.

¿Debe el futuro Gobierno incentivar los sistemas complementarios para la jubilación?

Como agencia de rating no podemos dar recetas, ni ningún tipo de recomendación. Los ciudadanos han de ser conscientes de los problemas actuales y plantearse complementos, como los planes de pensiones, que permitan mantener una estabilidad económica. Todo lo que vaya encaminado a garantizar una estabilidad futura de la capacidad y calidad de vida de los ciudadanos es positivo. Como agencia de rating no solo analizamos cuantitativamente que la economía crezca o deje de crecer, sino que también valoramos que las condiciones de vida de la ciudadanía sean aceptables.

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