Axesor prevé que España crezca este año un 2,7% y que se desacelere en 2019

La agencia de rating constata una cierta ralentización

Destaca la incertidumbre que provoca la debilidad parlamentaria del actual Gobierno.

Axesor prevé que España crezca un 2,7% en 2018 y un 2,4% para 2019. La economía habría crecido al 0,6% intertrimestral en el tercer trimestre, avance que repetiría en el último trimestre del año, y que muestra cierta ralentización.

Pese a la desaceleración, que la propia corrección a la baja de una décima del PIB realizada por el INE para 2017 apuntaría a que empezó a fraguarse a finales del año pasado, un crecimiento estimado de un 0,6%, de materializarse, como espera Axesor, "es un avance aún muy robusto del PIB español y que ha permitido que el número de ocupados sea de 183.900 en el tercer trimestre según la Encuesta de Población Activa (EPA), un aumento del 0,95% respecto al trimestre anterior, una cifra mejor de la esperada según los datos observados de afiliación a la Seguridad Social del verano y que sitúa el número de ocupados en 19.528.000", señala en su boletín trimestral de coyuntura económica de octubre de 2018

Axesor señala que el primer indicador claro de la ralentización de la economía española es que el empleo medido a través de las afiliaciones a la Seguridad Social ha pasado de crecer a un ritmo del 0,8% intertrimestral en los dos primeros trimestres del año a hacerlo al 0,4% en el tercer trimestre.

Una menor confianza del consumidor, indicador que se sitúa sustancialmente por debajo de los niveles claramente superiores a 100 de finales del año pasado, es también acorde con la desaceleración de la economía, y se alinea perfectamente con unas ventas al por menor, cuyo crecimiento interanual venía reduciéndose desde el comienzo de 2018 y que ha llegado a presentar valores negativos en algunos momentos del verano, señala Axesor.

"Si a lo anterior añadimos índices PMI en niveles no vistos en los últimos cinco años y por debajo de la zona euro y la menor confianza también por parte de los empresarios, según la última encuesta realizada por el INE para el cuarto trimestre, se completa una serie de medidores de coyuntura que recogen la desaceleración de manera muy completa", añade.

Ello no es óbice para destacar el buen desempeño de la economía española al seguir creciendo a un ritmo del 2,5% interanual en el tercer trimestre, en un contexto en el que nuestros principales socios comerciales crecen por debajo de ese ritmo y en el que, de momento, no existen visos de desaceleración por debajo del 2% en los próximos dos años.

Más preocupante que la desaceleración son sin duda las debilidades estructurales de España. En primer lugar, la incertidumbre que provoca la debilidad parlamentaria del actual Gobierno.

Empleo

La previsión de Axesor para la creación de empleo a tiempo completo atendiendo a la definición de contabilidad nacional es que 2018 cierre con un avance del 2,4%, cuatro décimas inferior al observado en 2017.

Déficit

En relación a las cuentas públicas, Axesor prevé que el déficit público se sitúe a final de año alrededor del 2,7% del PIB, favorecido en gran medida por el buen desempeño de la economía, de modo que la recaudación crecerá por encima del crecimiento del PIB nominal. Para 2019 estima un déficit público del 2,1%, con menor ajuste estructural del previsto inicialmente.

"Con una deuda pública que se situó en agosto en 1.162.483 millones de euros, lo que supone un ascenso interanual del 2,9%, y el déficit público más elevado de la Unión Europea, el gobierno de España debe tener como prioridad mantener muy alta la credibilidad en materia fiscal, llevando las acciones de política presupuestaria oportunas siempre coherentes y en línea con reforzar dicha credibilidad, especialmente en un momento como el actual, de clara inestabilidad política nacional y de riesgo cada vez más evidente de crisis de deuda por subida de tipos de interés, con Italia como gran elemento desestabilizador en la eurozona", sentencia.

Con la necesidad de emitir en 2019 un volumen de deuda pública equivalente al 20% del PIB, con problemas para aprobar un presupuesto y cumplir con Bruselas, el escenario más probable es que el contagio italiano siga afectando a España, según Axesor. "De nuevo, el ser creíble en los mercados gracias a un claro mensaje de consolidación de las cuentas públicas es crucial", sentencia.

Escenario internacional

Por lo que se refiere al estado de la economía mundial, a pesar de todos los ruidos (política comercial de Trump, Brexit, Italia, mercados emergentes…), el proceso de reflación sigue en marcha y probablemente cada vez se vuelva más evidente, según Axesor. De este modo, los tipos de interés a largo plazo se verán forzados a ajustarse al alza. "Aunque todo parece indicar que el proceso de endurecimiento de las condiciones financieras globales pueda continuar llevándose a cabo de un modo ordenado, conforme los riesgos de recalentamiento de la economía de Estados Unidos sigan aumentando, también se eleva la probabilidad de que se puedan vivir episodios de volatilidad en los mercados", afirma.

En la eurozona, la reducción de la capacidad ociosa continúa yendo a muy buen ritmo (las vacantes de empleo están en niveles máximos), en un contexto además de mejor comportamiento de salarios y de recuperación de las expectativas de inflación. La subida continuada del precio del petróleo también contribuirá a sostener las tasas de inflación general durante los próximos meses. A su vez, la reciente debilidad del euro también jugará a favor de la inflación en el continente europeo.

Por todo ello, Axesor prevé una senda alcista para la inflación subyacente en los próximos meses, algo que debería llevar al Banco Central Europeo (BCE) a empezar a ser más explícito sobre la senda futura de subidas de los tipos de interés.

La economía China, por su parte, desacelera y crece al menor ritmo desde el año 2008, avanzando un 6,5% interanual en el segundo trimestre. No obstante, el consumo privado sigue fuerte y las autoridades tienen la firme determinación de apoyar la actividad económica por vía de una mayor inversión en infraestructuras y de crecimiento del crédito, especialmente el dirigido a pymes. Ello debería reducir el riesgo de una desaceleración abrupta.

"Por último, no vemos causas serias para esperar un shock global significativo con epicentro en los países emergentes. Aunque sí es cierto que, si la economía de Estados Unidos llegara a recalentarse, entonces sí que son asumibles escenarios disruptivos, dado que la financiación en dólares podría endurecerse de manera significativa, con efectos nocivos sobre la liquidez y, probablemente, también sobre la actividad económica global", agrega Axesor. 

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