Llenar el depósito costará hasta cinco euros más esta Semana Santa

La gasolina se encarece un 5,7% y el gasóleo un 8% respecto a 2018

precios combustible

La Semana Santa se ha hecho de rogar pero el esperado descanso entre las vacaciones de Navidad y el verano ya está aquí. Quienes decidan escapar de la rutina, estarán atentos a la información de la Dirección General de Tráfico (DGT) sobre los atascos, las huelgas de transporte y los partes meteorológicos que pueden arruinar unos días en la playa. Cuando lleguen a las gasolineras para repostar y poner rumbo a su destino se encontrarán con una amarga sorpresa: llenar el depósito costará hasta cinco euros más que hace un año.

Los precios de la gasolina 95 en España se han encarecido un 5,75% respecto a la Semana Santa del año pasado, que tuvo lugar 15 días antes. El gasóleo, por su parte, ha subido un 8,08%. De acuerdo con los últimos datos disponibles del Boletín Petrolero de la UE, correspondientes al 9 de abril, un litro de gasolina 95 cuesta 1,31 euros –este combustible supera los 1,3 euros por primera vez desde principios de noviembre– mientras que un litro de gasóleo vale 1,23 euros. En tan solo siete días, los precios de ambos se han encarecido un 1,3% y un 0,3%, respectivamente, mientras que en las semanas previas, el importe de la gasolina subía incluso por debajo del 1% y el del gasóleo, bajaba.

Hace un año, los importes eran de 1,24 y 1,14, euros, respectivamente. Por tanto, llenar un depósito medio (alrededor de 55 litros) costará esta Semana Santa alrededor de cuatro euros más si el vehículo utiliza gasolina y cinco euros más, si es diésel.

No obstante, en esta ocasión, la subida de los precios no es achacable al encarecimiento del precio del barril de petróleo Brent, de referencia en el Viejo Continente. Aunque en lo que va de año se ha revalorizado cerca de un 33%, respecto a la Semana Santa de 2018, su precio solo se ha incrementado un 1,97%, desde los 70,12 dólares por barril a los 71,5 actuales.

Asimismo, tampoco se puede responsabilizar a los impuestos del encarecimiento experimentado por los combustibles en el último año, ya que el importe de la gasolina antes de impuestos en España ha subido un 8,4% en el último año y el del gasóleo, un 11,2%. Por tanto, sería el margen aplicado por los distribuidores el que ha hecho que llenar un depósito medio se haya encarecido en el último año.

Pese a todo, los precios del combustible en España se sitúan por debajo de la media europea: España ocupa el duodécimo país de la Unión Europea con la gasolina más barata y el noveno por el importe del gasóleo.

Esta posición se invierte cuando se analiza el precio de los combustibles antes de impuestos: España es el segundo país con la gasolina más cara –con un importe de 0,61 euros por litro frente a la media de 0,56 euros– y el sexto por gasóleo –con un precio 0,64 euros por litro frente a la media de 0,62 euros.

Estas diferencias también se deben a la baja carga impositiva que tienen los combustibles en España, a diferencia de lo que ocurre en el resto de la Unión Europea. De media, en los Veintiocho, el precio de la gasolina depende un 60% y un 54% de los impuestos en el caso de la gasolina y el gasóleo, respectivamente. Mientras que en España las cifras se invierten: el precio del Brent es responsable del 46% del precio final de un depósito de gasolina y del 52% en caso de que sea un coche diésel.

Sin embargo, el rally que el Brent está experimentando desde comienzos de año puede hacer que de aquí al verano el combustible se encarezca más. Y es que en los últimos 12 meses, el precio del crudo de referencia en Europa ha experimentado una montaña rusa. Tras llegar a los 86 dólares en octubre, comenzó un desplome que duró hasta finales de año y que lo llevó a los 53,8 dólares por barril, niveles de agosto de 2017.

Desde entonces, reforzado por los recortes de producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el Brent ha iniciado una escalada de precios que ha hecho que recupere los niveles de noviembre y ponga la vista en cotas más altas, lejos, no obstante, de sus máximos de junio de 2008, cuando rozó los 140 dólares por barril.

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