Las ‘kellys’ reclaman los cambios legislativos que nunca llegaron

La ministra de Turismo les prometió una reforma del artículo 42.1 del Estatuto de los Trabajadores

las kellys
Representantes de la asociacion de 'kellys' de Madrid

La asociación de las camareras de piso, conocidas como las kellys, lleva años reivindicando sus derechos y haciendo eco de las ínfimas condiciones de trabajo en las que ejerce un colectivo que engloba a más de 200.000 personas en toda España, un 80% mujeres.

Su empeño les llevó a principios de septiembre a exponer sus reivindicaciones a la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, de quien afirman haber recibido garantías de que el ejecutivo socialista procedería a modificar en el plazo máximo de un mes el artículo 42.1 del Estatuto de los Trabajadores para garantizar la igualdad en las condiciones laborales de los trabajadores subcontratados, la inmensa mayoría de las camareras de piso en España.

“Necesitamos cambios legislativos que eviten que nos externalicen. Es fundamental que se aplique el convenio del sector”, explica Ángela Muñoz, representante de las kellys Madrid ayer en un desayuno de prensa. La reforma de ese artículo obligaría a las subcontratas a garantizar a sus trabajadores las condiciones recogidas en el convenio de aplicación de la empresa principal en la que prestan sus servicios.

Desde el cambio de la reforma laboral en 2012, prevalecen los convenios de empresa frente a los sectoriales o los de ámbito geográfico superior, situación que, según demandan las kellys, es aprovechada por las empresas para pagar muchas veces dos euros por habitación limpiada. “Desde esta reforma, las limpiadoras están externalizadas, a pesar de que las camareras de piso suponen un 20% de la plantilla de los hoteles”, expresan, algo que supone “una cesión ilegal de trabajadores ya que es una actividad del hotel”.

Esta nueva situación, aseguran, ha provocado que las grandes empresas hoteleras abusen de la subcontratación, especialmente, a través de las empresas multiservicios. Estas se nutren de convenios muy básicos en su articulado que evidencia una realidad: un sueldo de unos 700 euros para quien esté bajo este tipo de convenio, u otro de 1.300 para quien forme parte del personal fijo de un hotel al que se le aplica el convenio del sector.

Enfermedades profesionales

Por su parte, Esther Comas y Nico Alonso, abogados de Colectivo Ronda y especialistas en laboral y temas de Seguridad Social, que dan asesoramiento jurídico al colectivo, afirman que “la única vía es llevar a los juzgados caso por caso”, hasta que no se establezcan cambios legislativos y laborales por parte del Gobierno. Además, recuerdan que una segunda promesa incumplida es la de reconocer enfermedades profesionales, no solo en las extremidades superiores, sino también en la espalda y piernas, para hacer que las Mutuas y el Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS) reconozcan el origen profesional de estas patologías a limpiadoras y camareras, producidas por el esfuerzo y el gran número de habitaciones que exigen hacer por la demanda de clientes, o por la necesidad personal consecuencia de la precarización de los salarios.

La gravedad de la situación ha llevado incluso a que un magistrado del Tribunal Supremo haya solicitado una reunión con la asociación para conocer su realidad. Sin embargo, este tuvo que reconocerles que “no hay leyes suficientes para ayudarlas”, según Muñoz. “Las estrellas brillan mucho en la puerta del hotel pero dentro se sufre mucho”, concluye.

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