Mercado inmobiliario

El esfuerzo para pagar el alquiler es ya excesivo en cuatro autonomías

Canarias se suma a las regiones donde se destina más del 40% de los ingresos al pago de la renta

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Canarias ha entrado a formar parte del grupo de comunidades autónomas donde los hogares necesitan hacer un esfuerzo excesivo para pagar el alquiler, según un estudio de Alquiler Seguro, empresa dedicada a la gestión de arrendamientos. Las fuertes subidas de los alquileres han propiciado que la comunidad canaria se sume a Baleares, Madrid y Cataluña como las regiones donde los inquilinos destinan de media más del 40% de sus ingresos netos al pago de la renta, el tope recomendado por salud financiera para poder hacer frente al resto de gastos del mes.

Quienes residen en Baleares dedican casi la mitad de su sueldo (46%) a pagar el alquiler, casi un punto porcentual más que en 2018. Se trata de la región más cara, donde arrendar una vivienda cuesta, de media, 1.221 euros, según los datos que Alquiler Seguro, que agrupa precios de cierre de más de 12.000 contratos en todo el territorio nacional. Le sigue Madrid, donde el nivel de esfuerzo de los inquilinos llega al 43% de sus ingresos, ocho décimas más que el año anterior, hasta los 1.156 euros. Cataluña ocupa la tercera posición, con una ratio del 42% y con un precio medio de 1.091 euros.

Mientras que en estas zonas del país más tensionadas las subidas de los alquileres se han moderado respecto al pasado año, Canarias ha sufrido un repunte del 11%, que se suma al del 17% registrado en 2018. El archipiélago es la autonomía donde más se han encarecido los alquileres en la comparativa interanual. Es también la única con subidas de doble dígito, algo que el año pasado afectó a siete comunidades autónomas.

Todo ello ha hecho que el esfuerzo de los canarios haya escalado hasta el 40% de su renta disponible, casi cuatro puntos más que en 2018. Las razones de estas subidas no radican en una única causa. “Vemos que el turismo es un componente que afecta mucho porque disminuye la oferta residencial y aumenta los precios”, detalla el consejero delegado de Alquiler Seguro, Antonio Carroza, aunque aclara que no es el único factor que explica las alzas.

La modernización de los barrios, y la demanda creciente de los últimos años frente a un stock finito que cada vez se contrae más, sumado a la mejora de la economía, son otras de las razones clave a tener en cuenta, señala. Para tratar de atajar el problema del acceso al alquiler, el Gobierno aprobó a principios de mes un real decreto de medidas urgentes, y cuya convalidación parlamentaria dio este martes por hecho el número dos de Fomento, Pedro Saura.

Carroza, que cree que la gran heterogeneidad del mercado del alquiler no podrá ser atajada por una norma de ámbito nacional, insiste en descartar una burbuja. A diferencia de las hipotecas, sostiene que el alquiler no se puede financiar y tiene como límite inmediato la capacidad de pago de las familias. Una situación que, opina, ya está tocando techo en algunos mercados. “Ya se está llegando a los límites razonables y empezamos a ver vivienda que no se alquila”, remarca.

De media, el nivel de esfuerzo en España llega al 37% de los ingresos, cuatro puntos más que en 2017. En cambio, según Eurostat, ese año –último dato disponible– la ratio se situó en el 42%, 17 puntos por encima de la media europea y nueve más que la cifra recogida por Alquiler Seguro para ese mismo periodo. ¿Por qué una diferencia tan significativa? Carroza lo achaca al hecho de que, ante la falta de una estadística oficial sobre alquileres en España, el órgano de la UE recurra a los datos de los portales inmobiliarios, que recogen el precio de oferta del propietario –en general más elevado– y no el de cierre de la operación entre ambas partes, algo que sí registra su empresa.

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