El nuevo escenario del BCE

La reciente política comunicada por el organismo ha sido recibida establece nuevas reglas a mitad de partida que implican rebajar las expectativas

La reciente política comunicada por el Banco Central Europeo ha sido recibida con “conmoción y asombro” ya que establece unas nuevas reglas a mitad de partida. Consecuentemente las previsiones de estrategia monetaria deben cambiar para adaptarse a esta política, lo que implica rebajar considerablemente las expectativas.

Una de las consecuencias más importantes que traerá consigo esta nueva situación será el incremento derivado de la rebaja en el crecimiento del PIB y que supone una dificultad añadida para alcanzar el objetivo de inflación. Además hay que tener en cuenta que el BCE ha cambiado significativamente su orientación a futuro alargándose en el tiempo, ya que los tipos ahora se mantienen en suspenso hasta al menos finales de 2019 sustituyendo a la anterior que debía durar al menos hasta verano de 2019.

Por último, las reinversiones de deuda que vencen durarán más de lo previsto para mantener constante el balance del BCE. Todas estas medidas puestas en marcha por el BCE no dejan exento de consecuencias al euro ya que abre la puerta a que la actual política de tasa de interés negativa permanezca en el lugar más tiempo de lo previsto. Y, aunque reducir los vientos externos en contra ayudaría al permitir que los datos económicos de la zona euro se normalicen, hasta ahora se consideraba que el alza del euro frente al dolar no era consecuencia directa de los factores propios de la eurozona. A lo largo de este año es probable que se produzca una depreciación del dólar independientemente de que a la moneda común le vaya a resultar más difícil alcanzar su equilibrio.

En este contexto, la posición del organismo europeo es demasiado pesimista y la situación a lo largo de los próximos meses volverá a normalizarse, aunque no lo hará de manera inmediata. En cualquiera de los casos estas hipótesis están condicionadas a que no ocurra cualquier fallo en la estabilización de los datos del comercio mundial, pues pondría estos pronósticos bajo una presión a la baja de manera significativa.

A nivel internacional es difícil ignorar esta nueva oleada de importantes medidas de inactividad de los bancos centrales. Por un lado, esta postura renovada y moderada implica que las políticas monetarias seguirán siendo acomodaticias por más tiempo, lo que supone un beneficio para el riesgo y para los mercados emergentes. Por otro lado, el mayor pesimismo de los bancos centrales está enviando señales de alarma a la comunidad inversora sobre las perspectivas de crecimiento global y podría influir en el sentimiento del riesgo.

Este golpe indirecto del BCE al tipo de cambio tiene también implicaciones para la relación entre la libra y el euro, sobre todo teniendo en cuenta los próximos pasos del Brexit. Por supuesto, esto se basa en que habrá un acuerdo en el Parlamento del Reino Unido la próxima semana y, eventualmente, negociaciones durante los próximos tres o cuatro meses que conduzcan a una especie de Brexit suave. De ser así, esto permitiría que la libra esterlina se aprecie valorando las primas de riesgo del Brexit duro, mientras que el euro continúa bajo la presión de las nuevas orientaciones avanzadas del BCE.

 Vasileios Gkionakis es 'Global head of FX strategy’ de Lombard Odier

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