El Banco de España advierte de que los decretos sociales del Gobierno frenan la reducción del déficit

Mantiene su previsión de que España crezca un 2,2% en 2019 pero eleva el déficit estimado al 2,5% en un año sin Presupuestos ni nuevos ingresos pero con gastos extra

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La economía española seguirá creciendo este año, aunque a menor ritmo que en el ejercicio anterior, hasta culminar 2019 con un avance del 2,2%, tres décimas menos que 2018, según ha anticipado este miércoles el Banco de España al publicar su Informe trimestral de la economía española, en el que mantiene inalteradas sus estimaciones del pasado diciembre.

El supervisor financiero argumenta que la economía sigue dentro de una fase alcista, sustentada por las mejoras de la competitividad que impuso la crisis, el tono acomodaticio de la política monetaria de un Banco Central Europeo sin prisa ya por volver a subir los tipos, así como por la mejora de la situación patrimonial de empresas, bancos y familias o por las medidas fiscales expansivas aprobadas en 2018.

Del otro lado de la moneda, el PIB español seguirá desacelerando su crecimiento este año por la posible restricción del crédito que la banca pueda aplicar ante el retraso en la esperada subida de tipos, la moderación del consumo de los hogares en pos de un mayor ahorro, y el tono neutral que tiene la política fiscal a medio plazo sin nuevos Presupuestos.

La previsión del Banco de España, en definitiva, es que el PIB nacional crezca un 2,2% este año, un 1,9% en 2020 y un 1,7% en 2021. A la vez, su previsión es que el déficit, que cerró 2018 en el 2,7%, se rebaje solo al 2,5% este año, lo que supone una décima más que lo previsto anteriormente (unos 1.200 millones de euros).

El cambio obedece básicamente a que las nuevas medidas de ingresos planteadas por el Gobierno de Pedro Sánchez han decaído con los Presupuestos de 2019 mientras que una parte del gasto anunciado sí se ha materializado en forma de reales decretos ley. A partir de ahí, el informe considera que el déficit pasaría al 2% en 2020 y al 1,8% en 2021.

De haber prosperado las cuentas planteadas por el Ejecutivo de Sánchez, el Banco de España asume que el déficit habría podido rebajarse el 2% gracias a los cambios tributarios que incluían. La cifra, en todo caso, no llega al objetivo del 1,8% que se había marcado el Gobierno, no digamos ya al 1,3% comprometido oficialmente con Bruselas.

La décima extra de déficit esperado responde, en todo caso, a varios factores. De un lado empeora por la reducción del PIB nominal y los decretos de los llamados "viernes sociales" (con gastos extra como la ampliación del permiso de paternidad, la cotización de las cuidadoras y el subsidio para mayores de 52 años), si bien la variable mejora por la subida del 7% en las bases máximas de cotización y el incremento de los ingresos tributarios por encima de lo esperado. El año se cerrará por tanto con más ingresos que gastos, lo que permite reducir el déficit, pero al haber más costes de los esperados en diciembre, el déficit solo cae del 2,7% al 2,5%, en lugar del 2,4% antes esperado.

Esta proyección "nos deja un pelín insatisfechos", ha destacado en declaraciones a la prensa Óscar Arce, director general de Economía y Estadística del Banco de España, subrayando que la ausencia de nuevas medidas para mantener o incrementar el ritmo de reducción del déficit supone "básicamente otro año en barbecho en términos de consolidación fiscal". 

En todo caso, estas estimaciones prácticamente no modifican las realizadas el pasado diciembre, lo que el organismo que gobierna Pablo Hernández de Cos justifica por el equilibrio que crea una mejora de la actividad nacional frente al empeoramiento del contexto exterior.

De hecho, el Banco de España ha mejorado sus previsiones de crecimiento del primer trimestre del año, al 0,6% frente al 0,5% previsto, después de que las de cierre de 2018 también se elevaran una décima más del 0,6% que habían previsto sus economistas. En aquel caso pesó un "sorprendente" incremento del gasto público. 

La frágil situación de los mercados exteriores, especialmente de las potencias europeas que son los principales focos de exportación para los productos españoles, se ve compensada además parcialmente por la bajada del precio del petróleo y la expectativa de tipos bajos durante más tiempo.

En todo caso, la salud de la economía española vuelve a sustentarse sobre la demanda nacional mientras que la demanda externa, ya en negativo, tenderá a moderarse en el medio plazo.

En cuestión de empleo, el Banco de España espera una moderación del crecimiento de los últimos años hasta reducir la tasa de paro al 12% a finales de 2021. Del lado de la inflación, la expectativa es que el IPC se incremente en el 1,2% en 2019, el 1,5% en 2020 y el 1,6% en 2021, un alza acompasada por la estabilidad de los precios energéticos.

Estas cifras suponen una revisión de cuatro décimas a la baja en las proyecciones de inflación de 2019 que el supervisor achaca a que el inédito aumento del 22% en el salario mínimo interprofesional hasta los 900 euros ha tenido un impacto menor del esperado sobre los precios.

En cuanto a los riesgos que acechan a la economía española, el Banco de España considera que "se orientan a la baja" y subraya varios: la debilidad de la economía global, la incertidumbre en torno a las condiciones de salida del Reino Unido de la UE, o el temor a nuevas medidas proteccionistas, en el ámbito externo.

En el ámbito nacional, "persiste un elevado grado de incertidumbre acerca de la orientación futura de las políticas económicas y, en particular, de la reanudación del proceso de consolidación fiscal, que es necesario para reducir la vulnerabilidad de la economía", subraya el Banco de España.

En paralelo, el informe insta a los agentes sociales a adaptar la fijación de precios y salarios a las circunstancias concretas de cada sector después de sorprenderse con el alza generalizada del 2,2% en las retribuciones que se están pactando por convenio (medio punto más que hace un año). Finalmente, el supervisor advierte de que el ahorro de las familias está en mínimos, por lo que "aunque sea por probabilidad" es factible que en el futuro se vuelvan más conservadoras y reduzcan su gasto.

Montero anuncia que el déficit público cerró 2018 por debajo del 2,7% del PIB

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha anunciado este miércoles que el déficit público cerró el pasado año por debajo del 2,7% del PIB, gracias a evolución de los ingresos en el último cuatrimestre de 2018, la buena marcha de economía en la ultima parte del año y al menor coste de la deuda.

Así lo ha señalado en un desayuno-coloquio organizado por la cadena SER en Sevilla, y recogido por Europa Press, donde ha sido presentada por el humorista Manu Sánchez, que ha asegurado que "admira y sigue" a la ministra, que "no necesita ser presentada por contar con los avales con que cuenta".

Montero ha señalado que en mayo del pasado año la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ya previó que el cierre del déficit en 2018 cumpliría el objetivo del 2,7%, y ha asegurado que el Ministerio está ultimando los trabajos para comunicar oficialmente el dato. "Pero ya tenemos la certeza de que conseguiremos bajar de este 2,7%", añadió.

Esta bajada del objetivo de déficit, según ha indicado, hará que España salga del procedimiento de déficit excesivo, "cuestión de extraordinaria importancia" porque actualmente es el único país bajo este mecanismo de supervisión, por lo que su salida supone una muestra de "fortaleza, solvencia y buen trabajo".

Así, ha valorado el papel, "especialmente" de los ayuntamientos y también de las comunidades, para rebajar el déficit, aunque ha apuntado que "algunos ayuntamientos se encuentran todavía con dificultades para hacer frente a sus compromisos de pagos". Ante esto, ha recordado las medidas aprobadas por el Gobierno la semana pasada, que conseguirán, en el caso de Andalucía, que 171 ayuntamientos ahorren 731 millones en cinco años.

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