May corteja a los euroescépticos a última hora para salvar el Brexit acordado

La posibilidad de una larga prórroga puede motivar el voto favorable al plan de May del sector más duro

La primera ministra británica, Theresa May, en la Cámara de los Comunes la semana pasada.
La primera ministra británica, Theresa May, en la Cámara de los Comunes la semana pasada.

Después de promover el Brexit y mostrarse inflexibles en las negociaciones para la salida de Reino Unido de la UE, los conservadores euroescépticos y los unionistas de Irlanda del Norte ahora pueden tener la llave para destrabar un impredecible escenario en el que se produzca un Brexit sin acuerdo el viernes de la próxima semana, el 29 de marzo. 

Ambos grupos (los integrantes del Partido Conservador, el mismo de la primera ministra Theresa May, y los unionista de Irlanda del Norte) no ven con malos ojos un pedido corto de prórroga para la salida de Reino Unido, que sería hasta junio. May sostiene que de no lograr un acuerdo para una solución en el corto plazo, la salida de la UE será incierta e incluso "eterna". 

A los conservadores y a los unionistas los asusta esa posibilidad y estarían dispuestos a aceptarla si no fuese por el gran escollo que sigue sin resolverse: el backstop, la salvaguarda irlandesa. May desea que estos dos sectores modifiquen su postura intransigente que mantienen respecto a este tema.

Los euroescépticos no quieren que después del Brexit y por al menos dos años no hayan fronteras entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda. No están dispuestos a que Irlanda del Norte, a pesar de pertenecer a Reino Unido, continúe en la UE de manera transitoria hasta 2020. 

Pero eso podría suceder si el Parlamento británico no prorroga por un corto plazo su salida de la Unión. Si el plan de May es rechazado en la Cámara de los Comunes esta semana, la alternativa que queda es activar el aplazamiento largo, que puede llegar a durar hasta dos años, lo que aterra a los euroescépticos y unionistas. 

Mientras May necesita ganar tiempo y el Brexit cada vez se acerca más, conservadores euroescépticos e irlandeses unionistas han bajado el tono y se han mostrado conciliadores. La líder de los unionistas, Arlene Foster, afirmó la semana pasada que su partido estaba evaluando seriamente ceder ante sus pretensiones e incluso apoyar el plan de May que ya han rechazado en dos oportunidades. 

A Foster se sumaron dirigentes del Partido Conservador como la exministra de Trabajo y Pensiones de May, Esther McVey, quien a pesar de continuar con sus duras criticas al plan de May, dijo que la crítica circunstancia la podría llevar a votar por el proyecto de May "con la nariz tapada" en una tercera votación.

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