El calentamiento global enfría el negocio de las pieles

El presupuesto medio del cliente en peletería no pasa de 1.000 euros

Peletería pulsa en la foto

Donde dije peletería, ahora digo moda en piel y diseño. Nada de prendas pesadas y hasta los pies. El abrigo de la abuela ya no se lleva. Ni nadie encarga prendas de pelo a medida para el cóctel o el funeral. El peletero tradicional se está adaptando a marchas forzadas al nuevo tiempo tanto en lo meteorológico como en la cronología. No queda otra.

En lo que va de siglo, el número de personas que tributan en el impuesto de actividades económicas bajo el epígrafe de “Peletería natural” ha descendido en España más del 55%, según los datos de la Agencia Tributaria. Sin embargo, el textil del siglo XXI no se puede concebir sin las pieles –más del 64% de los Fashion Week recientes así lo han dejado ver en sus desfiles internacionales–, eso sí, con una imagen muy renovada, donde el color y los precios ajustados marcan la pauta.

En un 64% de las pasarelas internacionales de moda se han exhibido pieles, según la patronal

Un abaratamiento que “tiene mucho que ver con la nueva concepción de las pieles naturales en accesorios y como complemento. Se ha generalizado su uso parcial, sea en cuellos, manguitos, capuchas..., frente al 100% en una única prenda. A excepción del cuero y la piel vuelta, que son supertendencia. Algo lógico, puesto que el poder adquisitivo de la clase media ha disminuido y, frente al boom de los años ochenta y noventa, cuando gastarse 3.000 euros en un abrigo o chaquetón era normal, ahora cuesta mucho que el comprador vaya más allá de los 1.000 o 1.500 euros; esa sería la barrera. También porque los perfiles de quienes se acercan a las peleterías son de gente cada vez más joven.

La oferta peletera está ahora, por tanto, en menos manos. Mientras, la demanda crece conforme la industria se diversifica y varían los patrones de consumo. En palabras de Mark Oaten, director de la International Fur Federation Europa: “El valor minorista de las pieles equivale hoy a más de 30.000 millones de dólares [unos 26.700 millones de euros] en todo el mundo, más del doble que hace diez años.

En España, el sector se ha reducido a la mitad, según la Agencia Tributaria

Cada vez con más peso de China, que ya copa el 70% de la producción global y también con un mercado americano muy fuerte en exportaciones, como vemos este invierno”. El retraso de dicha estación ha distorsionado la temporada, pues se está vendiendo ahora, lo que ralentiza el balance del negocio en 2018.

Los países europeos, por su parte, producen unos 42 millones de pieles anuales y contabilizan unas 6.000 granjas y en torno a 100.000 empleos en toda la cadena de producción. Si hablamos de visón, Europa aporta un 70% de total y un 63% en el caso de la de zorro. No obstante, el mercado incluye el pelo de otros muchos animales: chinchillas, martas, nutrias, mapaches, hurones, armiños, perros, gatos, conejos y corderos (astracán).

La calidad de nuestra piel de cordero merino no tiene parangón, igual que la del conejo rex

José Emilio Álvarez, presidente de SFA

En estos dos últimos casos España tiene mucho que decir, por la calidad de sus productos, sin dejar de lado el negocio nacional en visón, sobre todo concentrado en Galicia –con el 90% de los granjeros de un total de 45, que generan 1.500 puestos de trabajo, según cifras de la asociación española de criadores de visón y otros animales de piel Agavi–. El negocio movió 22,5 millones de euros en 2017, con una producción de 5.000 pieles, y la cifra para este ejercicio será similar, avanzan.

Ecologistas y animalistas

“Tenemos mucho que decir como país en el panorama peletero. Nuestro cordero merino, principalmente de la zona aragonesa, no tiene parangón, como también es reseñable el conejo rex de Cataluña y de Levante, que también cuenta con una importante producción de chinchilla. Y estas cosas se desconocen. Hay que informar más y poner fin a la confusión sobre el debate piel sí, piel no, ya que no existe un tejido más natural y sostenible. Y explicar mejor cómo tratamos a los animales; los principales interesados en que no sufran para evitar pieles defectuosas somos nosotros. Este año ya se puede buscar el certificado WellFur en muchas prendas, y en la misma línea se está desarrollando el estándar Furmark también para pieles salvajes, curtidos y teñidos”, expone Álvarez, presidente de SFA.

Las pieles cortas se venden más.
Las pieles cortas se venden más.

La mayoría de organizaciones ecologistas y la totalidad de las llamadas animalistas no lo ven así. Ecologistas en Acción fue uno de los tres colectivos que, junto a SeoBirdlife y AEMS, recurrió el decreto derivado del Catálogo español de especies exóticas invasoras, “y si el Supremo nos ha dado la razón en determinados puntos, será por algo. Por ejemplo, el visón americano, que contabiliza los 30.000 ejemplares en el centro de España, supone una amenaza para el europeo, del que, con suerte, quedarán unos 500 ejemplares en todo el país. Es imposible estar a favor de la cría intensiva de ningún animal, pues por buenas condiciones que tengan nunca serán ni parecidas a las naturales”, explica Chesús Ferrer, su coordinador en Aragón.

La diseñadora Eva Louzau (Nomadi Delux) tiene claro que “el mundo de la piel está más que controlado, más aún las especiales y exóticas. La clave está en consumir de otra manera, con cabeza, volver al slowfashion, a lo saludable, lo artesanal, lo garantizado, aunque sea más caro. En otros países todo esto ya se valora y aprecia mucho, lo veo en las ferias internacionales”.

El 90% del visón español se cría en Galicia

Habrá cambio climático, crisis econó­mica, críticos, competencia en nuevos mercados, pero, por muchas voces amenazantes, Álvarez da la razón a su padre, cuando “hace ya muchos años decía que la piel nunca dejará de llevarse y usarse en el día a día, aunque muchos negocios ya no pasen de padres a hijos como antes”. Como excepción, Miguel Marinero afirma: “Para mí es un orgullo que las nuevas generaciones de mi familia estén en esto conmigo. Los tiempos cambian y hay que innovar y adaptarse. Llevo la peletería en mi ADN, me considero un diseñador”.

Un comprador este último que convive con el cliente de siempre, de más nivel económico y que sigue considerando la peletería un lujo”, comenta José Emilio Álvarez, presidente de Spanish Fur Association (SFA), agrupación empresarial creada con la colaboración de Fur Europe y reconocida por la Federación Internacional de Peletería, International Fur Federation (IFF).

La representación del sector sigue sin estar unificada desde que hace tres años desaparecieran la Organización Empresarial Española de Peletería (OEEP), así como Fepym, en un intento de poner fin a la falta de transparencia y a los problemas derivados de la gestión de porcentajes y pagos en las subastas (donde los mayoristas compran por lotes las pieles). Fur Spain, la Federación Española de Peleteros y Creadores de Moda, presidida por Francisco Tarjuelo, convive con la anterior, incluyendo igualmente a los granjeros.

Dentro de esta última, Luis Guichot es el presidente de la Asociación de Peletería de la Comunidad de Madrid, donde también se confirma que el oficio ha caído en más de la mitad en los últimos años. En su opinión : “Lo que pasa ahora es que las aguas están volviendo a su cauce. El uso de la piel se había vulgarizado y tampoco era normal esa venta salvaje”.

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