Cómo multiplicar la felicidad en el trabajo

La atracción, motivación y retención de los trabajadres van a depender de la comunión entre propósitos y valores personales con los propósitos y valores de la empresa

En los últimos tiempos están proliferando las reflexiones y los análisis sobre la felicidad en el trabajo, sobre cómo crear entornos en los que los empleados sean felices y cómo introducir elementos para mejorar el bienestar de nuestros colaboradores. En realidad, se trata de un interés acorde con el momento que vivimos. “El segundo proyecto de la agenda humana en el siglo XXI será encontrar la clave de la felicidad”, nos dice Yuval Noah Harari en su libro Homo Deus. Harari también nos indica, citando a Epicuro o a Bentham, que la búsqueda de la felicidad requiere trabajar con ahínco, tanto en el plano personal como profesional.

¿Cómo pueden las organizaciones estimular la felicidad y el bienestar entre sus empleados? Se pueden señalar dos líneas de actuación. La primera definir, y divulgar, el propósito de la organización. Las empresas necesitan “tener una razón de ser, un significado”. El propósito debe ser beneficioso para los empleados y la comunidad, debe procurar el buen hacer y no solo vender productos o servicios. Cada vez más la atracción, motivación y retención van a depender de la comunión entre propósitos y valores personales con los propósitos y valores de la empresa en la que trabajamos.

La segunda línea de acción es mejorar la calidad de los directivos, convirtiéndoles en multiplicadores de talento. Un líder multiplicador confía en la capacidad de los demás y no piensa en que es imprescindible. Considera que su papel es el de ser “generadores de genios”, en lugar de pensar que son ellos mismos los genios. Se trata de líderes que maximizan la inteligencia y la capacidad de los que están alrededor de ellos y crean una inteligencia colectiva, que permite que las personas se desarrollen para obtener resultados que superen las expectativas, propias y de la empresa.

La ciencia nos dice que la felicidad es un fenómeno bioquímico, una sensación placentera no permanente. De ahí la dificultad de ser felices todo el tiempo. Trabajar en un entorno en el que somos capaces de mejorar cada día y hacer cosas nuevas; en un entorno en el que podamos participar y aportar ideas, sin temor a que nos desacrediten o reprendan; en un entorno en el que haya retos y desafíos que nos estimulen, sin meternos una presión indeseable; en un entorno en el que se pueda debatir y discrepar; y en un entorno que sintamos como propio, con sensación de pertenencia y responsabilidad, es trabajar en un lugar dónde la felicidad puede ser alcanzada de forma frecuente.

La buena noticia es que las organizaciones pueden definir su propósito y los comportamientos multiplicadores se pueden desarrollar y pueden practicarse en entornos de aprendizaje experienciales. La felicidad en el trabajo no será permanente pero puede actuarse sobre algunos aspectos que puedan hacerla mucho más frecuente y duradera.

Ignacio Mazo es director de la Unidad de Liderazgo y Management de BTS

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