8M: las mujeres reclaman su sitio en el sector legal

La creación de Women in a Legal World canaliza la ilusión por impulsar un cambio real en despachos, instituciones y empresas

De izquierda a derecha: Cristina Llop, consejera del CGAE y expresidenta del CEAJ; Victoria Ortega, presidenta de la Abogacía Española (CGAE); Maria Eugènia Gay, decana del Colegio de Barcelona (ICAB); y Marlen Estévez, presidenta de Women in a Legal World (WLW), en la plaza de Oriente de Madrid.
De izquierda a derecha: Cristina Llop, consejera del CGAE y expresidenta del CEAJ; Victoria Ortega, presidenta de la Abogacía Española (CGAE); Maria Eugènia Gay, decana del Colegio de Barcelona (ICAB); y Marlen Estévez, presidenta de Women in a Legal World (WLW), en la plaza de Oriente de Madrid.

El momento es ahora. O al menos así lo sienten y transmiten las mujeres del sector legal. El primer aniversario de la huelga feminista del 8 de marzo coincide con una sensación compartida de ilusión y energía entre las profesionales jurídicas, que se dicen dispuestas a conseguir un impulso definitivo en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres.

A una representación institucional sin precedentes (hay mujeres al frente del Ministerio de Justicia, la Fiscalía General del Estado, el Consejo General de la Abogacía Española, el Colegio de Registradores o el Colegio de la Abogacía de Barcelona) y la mayor concienciación social a la que el sector no es ajeno, hay que sumar el tsunami ocasionado por la creación de Women in a Legal World (WLW), asociación a la que ya se han adherido muchas de las juristas más relevantes del país.

Los datos ponen de manifiesto que, lejos de ser un oasis, en la abogacía se reproducen patrones de discriminación que también sufren las mujeres en otros sectores. Así, el porcentaje de socias en los grandes bufetes se limita al 16%, según datos de la consultora Iberian Lawyer. Además, tal y como revela una encuesta del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE), la brecha salarial se sitúa en torno al 20%, lo que se traduce en que, de media, las abogadas cobran 450 euros mensuales menos que sus iguales varones. Los colegios de abogados tampoco salen bien parados. De los 83 que hay en nuestro país, solo 11 están liderados por una mujer.

Aunque el sector no se involucró demasiado en la huelga del pasado 8M (la mayoría de despachos y asesorías mantuvieron sus niveles de actividad), sí ha sido permeable al auge de la reivindicación feminista que provocó la jornada. Y, en este sentido, la WLW parece haberse convertido en el cauce idóneo para canalizar una inquietud y un ánimo de cambio crecientes.

Tanto es así, que sus fundadoras admiten que el proyecto ha desbordado sus expectativas. “Mi intención era crear un grupo de comidas de mujeres relevantes del sector jurídico”, cuenta la ideóloga y presidenta de la asociación, Marlen Estévez, socia de Roca Junyent. La propuesta causó tanto entusiasmo que las participantes se negaron a que se limitara a celebrar una comida cada tres meses: todas querían más. Así, lo que nació con la idea de ser un foro de networking femenino, hoy es una asociación formalmente constituida y con una junta directiva que trata de convertir en iniciativas concretas la ilusión y energía que ha despertado.

Apoyo institucional

De entre los respaldos que ha obtenido WLW cabe destacar el de dos figuras tan relevantes en el sector como las de Victoria Ortega, presidenta del CGAE, y Maria Eugènia Gay, decana del Colegio de Barcelona (ICAB). “Es muy importante la creación de una asociación como esta; la gente lo estaba pidiendo”, reflexiona Ortega, quien no dudó en hacer hueco en su agenda para asistir a la primera comida de la WLW y a la segunda parte del taller de liderazgo femenino (impartido por Sara Molina y Sara Pérez-Tomé) con el que la organización inauguró su programa formativo.

Por su parte, Gay, que también quiso participar en la primera sesión del seminario, se muestra convencida de que la abogacía vive un momento de cambio: “Hemos tomado conciencia de la necesidad de empoderamiento de la mujer”. La igualdad y la lucha contra la discriminación son un eje esencial del mandato de ambas al frente de sus respectivas instituciones.

Uno de los signos de identidad que sus fundadoras quieren dar a WLW es el ser una organización propositiva y práctica, que sirva, además de para visibilizar a las profesionales de éxito, a ayudar a aquellas que están iniciando su carrera. Este es el objetivo del programa de mentoring, a través del cual las asociadas apadrinarán y aconsejarán a alumnas de último año del grado de Derecho. “Queremos que las que vienen por detrás lo tengan más fácil que nosotras”, explica Estévez.

Y es que, en efecto, desde los primeros pasos profesionales, la mujer se enfrenta a algunos obstáculos adicionales, tal y como relata Cristina Llop, actual consejera del CGAE y expresidenta de la Confederación Española de la Abogacía Joven (CEAJ). “Una actitud frecuente es la de pensar que una abogada joven no es solvente si no recaba la opinión de su jefe. Y esto, a la larga, puede acabar minando su voluntad”.

Además del mentoring, WLW incidirá en la formación con más talleres y jornadas abiertas a todas las profesionales, no solo las asociadas. El próximo versa sobre digitalización.

Junto a estas dos líneas de actuación, Marlen Estévez adelanta otros proyectos que le hacen “especial ilusión”. El primero es la creación de lo que define como “hub de consejeras”. Un ambicioso foro de encuentro e intercambio de buenas prácticas en materia de igualdad y promoción de la mujer en las cúpulas de empresas, organizaciones e instituciones.

Además, WLW creará los primeros premios a mujeres juristas en España. Su primera edición, que se celebrará el próximo mes de septiembre, contará con tres categorías: carrera de honor, jurista del año y empresa líder en diversidad. Y, finalmente, la organización prepara ya el lanzamiento de su filial, Women in a Legal World Young, en la que se integrarán estudiantes y profesionales de hasta 35 años.

Uno de los elementos que destaca positivamente Estévez es la buena acogida que ha tenido la asociación entre los abogados varones. “De hecho, alguno quiere apuntarse”, comenta con cierta sorpresa. Sin renunciar a denunciar la desigualdad, la asociación huye, sin embargo, de cualquier actitud frentista. En gran medida porque, como subraya Victoria Ortega, “son muchos los hombres que también están convencidos e involucrados en esto”.

Cambiar desde el poder

Women in a Legal World (WLW) nace, tal y como explica su presidenta, Marlen Estévez, bajo la premisa de que "las cosas se cambian desde el poder". Por ello, uno de sus objetivos es potenciar la visibilidad de mujeres de carreras exitosas que puedan servir de inspiración a las nuevas generaciones. "Las de la base de la pirámide deben visualizar que el cambio es posible", asevera. De momento, la organización a cerrado la posibilidad de nuevas inscripciones para dar tiempo a que las socias se conozcan y poder encauzar el proyecto. Entre las inscritas coexisten todo tipo de perfiles profesionales del sector legal: abogadas de despacho, letradas de empresa, gente del mundo de la comunicación o también del mar­keting jurídico. La junta directiva de WLW está compuesta por diez miembros. Además de por su presidenta, conforman este órgano Clara Cerdán, Ana B. Martínez, Cristina Sancho, Lidia Zommer, Noelia Marcos, Silvia López, Sonia Gumpert, Marina Pozas y María Llosent de Nárdiz.

Medidas institucionales

El plan del CGAE. El Plan de Igualdad del Consejo General de la Abogacía (CGAE), aprobado hace justo un año, pretende servir de referencia a la propia institución, a los colegios y a los despachos que quieran implantarlo. Entre sus objetivos, fija la eliminación de los desequilibrios en el acceso y participación de hombres y mujeres en la organización, asegurar la igualdad en los procesos de selección, favorecer la conciliación y prevenir el acoso sexual. El plan se aprobó después de un intenso trabajo previo de información sobre la situación de la mujer en el sector.

ICAB. En el Plan de Igualdad del Colegio de Barcelona (ICAB) destaca la implantación de un canal de denuncias para que las abogadas puedan trasladar a la institución las situaciones en las que hayan sufrido discriminación por razón de género. El objetivo, según explica la decana Maria Eugènia Gay, es “darles un cauce adecuado, vía mediación, si la queja es respecto de otro letrado o respecto de las instituciones con las que tenemos convenio de colaboración”. Si la protesta se refiere a otro tipo de organización, se le hará llegar la misma, “insistiendo en que el colegio tiene especial interés en su seguimiento por ser un tema de especial sensibilidad para el mismo”.

ICAM. El Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) presentó hace unos días su Plan de Igualdad 2018-2022. Además de plantear un cambio de nombre para que la institución pase a llamarse Colegio de la Abogacía de Madrid, otorgará un sello de calidad a los despachos o asesorías jurídicas internas que demuestren que tienen implementadas medidas efectivas para combatir la desigualdad de género. El reconocimiento se otorgará anualmente.

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