Una CNMV que proteja con rigor al inversor pero sea ágil con el mercado

La flexibilidad resulta especialmente importante en unos mercados cada vez más competitivos y globalizados

El plan de actuación de la CNMV para 2019, que incluye 44 medidas y objetivos concretos, pone un año más el foco de su labor supervisora en la protección de los pequeños inversores, pero insiste también –y con acierto– en el reto de mejorar la flexibilidad del organismo, simplificar trámites, reducir plazos y fomentar la competitividad del mercado. Su presidente, Sebastián Albella, resumió ayer durante la presentación del plan lo que podría considerarse como la fórmula magistral de una CNMV óptima: un organismo “competente y riguroso” al mismo tiempo que “ágil y con mentalidad abierta”. Albella anunció que durante este ejercicio se profundizará en el uso de herramientas informáticas capaces de mejorar y hacer más exhaustiva la labor de supervisión, como el big data, lo que muy probablemente permita proporcionar una radiografía más completa del funcionamiento del mercado.

Los CFD o contratos de diferencias son uno de los principales puntos de vigilancia de la hoja de ruta de 2019. El objetivo de la CNMV es realizar revisiones horizontales con el fin de comprobar si se están cumpliendo las decisiones de la ESMA sobre estos productos complejos, cuya comercialización sigue de momento restringida a los pequeños inversores. Como la propia ESMA explicó cuando decidió por primera vez limitar su venta a minoristas, los CFD pueden parecer, a ojos de un inversor sin experiencia, similares a inversiones más convencionales, como es el caso de las acciones, pese a ser sustancialmente distintos, porque el inversor nunca adquiere ni posee en realidad el activo subyacente al producto. El cerco de la CNMV se extiende a la posibilidad de prohibir también su publicidad al gran público, como la que existe actualmente en el patrocinio deportivo, una medida que parece coherente con las restricciones de la ESMA. Otros focos de interés dentro del plan de este año pasan por realizar de nuevo un ejercicio de vigilancia sobre la comercialización de fondos de inversión a través de la técnica de la venta misteriosa, así como por extremar la vigilancia sobre los chiringuitos financieros, para lo cual se pretende cerrar una alianza con la Policía.

Muy probablemente uno de los mayores retos del plan de actuación de este y de cualquier otro ejercicio sea la apuesta por la agilidad y la flexibilidad, que resulta especialmente importante en unos mercados cada vez más competitivos y globalizados y que debe hacer frente a viejos vicios propios de la cultura administrativa española, como el exceso de burocracia o la lentitud en los plazos, que resulta cada vez más urgente eliminar.

 

Normas