El open banking real debe adaptarse a los usuarios

las startups financieras tienen por delante el reto de formar a los clientes acerca de sus propios servicios

La transformación del sector financiero avanza hacia un escenario en el que los bancos no sólo tendrán que esforzarse por ser digitales, sino que deberán colaborar con otras empresas para alcanzar la máxima innovación en experiencia de cliente. El open banking es la próxima revolución en modelo de negocio para la banca, impulsada por tecnologías que hacen que sea más fácil que nunca contratar un servicio financiero y, sobre todo, por un cambio normativo que impondrá definitivamente una nueva filosofía empresarial.

La directiva europea PSD2, traspuesta en España a través del real decreto-ley 19/2018, obliga a las entidades financieras a facilitar el acceso a sus sistemas y datos, siempre que sus clientes lo hayan autorizado, a otras empresas para desarrollar soluciones digitales vía APIs. Sin embargo, ofrece un margen de adopción, y esto podría ralentizar una llegada del open banking real.
A la espera de ver cómo afectan estas nuevas reglas de juego, lo que sí se puede constatar es el interés entre los bancos por ofrecer servicios de agregación financiera. Las grandes entidades son quienes más han ido a favor de la banca abierta, pese a que disponen de la infraestructura, los recursos y el talento para crear herramientas internamente. De ahí que, al principio, se muestren más reacias a abrirse a las muchas opciones que les ofrecen las fintech. Aquí el tiempo vuelve a ser un factor que puede lastrar la transición hacia una innovación colaborativa. Dentro del mercado español, las empresas de tecnología financiera tardan de media de ocho a doce meses en cerrar con un banco un acuerdo de este tipo.

Mientras que los bancos siguen descubriendo el open banking, la materialización de este concepto presenta enormes oportunidades de crecimiento y despliegue de innovación. Más aún si cabe en España, unos de los países con mayor número de fintech por habitante: unas 300 en activo, con 7 de cada 10 colaborando con empresas asentadas, según Finnovating. Además, es el segmento del sector financiero donde se creará más empleo, en contraposición con los sucesivos ajustes de plantilla en banca tradicional.

Bancos, gobiernos y empresas digitales evolucionan favorablemente en esta redefinición de las finanzas. Aun así, queda por integrar a la parte más importante de este proceso: los usuarios. Por el momento, sólo un tercio de los consumidores españoles utiliza productos fintech. Existe cierta desconfianza entre los clientes bancarios en cuanto al open banking, por lo que las startups financieras tienen por delante el reto de formar a los usuarios acerca de sus propios servicios: construidos sobre tecnologías innovadoras y seguras, que se ajustarán cada vez más a sus necesidades, ahorrándoles pesados trámites. Y todo esto, bajo un marco normativo que garantizará el paso hacia un entorno digital, colaborativo y beneficioso para el cliente.

Adriana Gaitán es Country Manager de FinReach para España

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